¿Cómo vives tu día cuando te levantas con el pie izquierdo?

He leído en gran cantidad de libros que tu actitud cambia tu realidad. Y yo he experimentado que a veces sí y a veces no. Por muy positiva que yo tratase de ser, mi cuerpo seguía sintiéndose mal.

¿Qué significa que el cuerpo se sigue sintiendo mal?
Por ejemplo, que la contractura del cuello sigue donde estaba. La fascitis plantar sigue doliendo. La mandíbula sigue tensa. La garganta sigue con un nudo de angustia. Y el pecho pues a veces duele.

Ante este panorama voy yo con toda mi mejor intención de ser positiva y resulta que no aparece el positivismo por ningún lado. Sino que el día aparece amargo, triste, desde el primer minuto del día.

Y claro, yo tengo que seguir con mi rutina. No tengo como decir “oye, existencia, para un momentito que no consigo seguir con mi rutina con todo este malestar”. No, no hay un botón donde parar todo.

Y cada pocas semanas, en mi caso, aparecen estos ciclos de malestar. Se van acumulando unos malestares con otros hasta generar un estado de agotamiento bastante insoportable.

Y un día, pues sin saber muy bien por qué, el día amanece estable. Tranquilo. El cuerpo no duele. No molesta. Solo hay serenidad. Y trato de aprovechar ese sentir hasta que llegue la próxima ola de malestar.

Mi forma de convivir con ello es solo ser capaz de observar la incomodidad sin desquiciarme porque esté ahí. Y en un verdadero acto de fe digo “ya pasará, igual que se ha pasado otras veces”.

Estoy hablando de malestares generados por un origen incierto, incosciente. O por situaciones, que aún siendo consciente de ellas, no puedo hacer nada, salvo convivir con ellas de la forma más saludable posible. Asuntos que están fuera de mi control. Sobre lo que tengo capacidad de acción, ejecuto la acción y fin del malestar.

Un gran aprendizaje que a mí me funciona es practicar el sonido sanador para sacar la tristeza de los pulmones. Repetirlo 3, 6, 9, etc. múltiplos de 3. Lo repites hasta que estés tranquilo/a. Esto no me garantiza despertarme por la mañana tranquila, pero al menos sí descanso durante la noche.

¿A qué se dedica mi cliente?

En el libro Diseñando la propuesta de valor habla sobre los trabajos que realiza tu cliente. Como fuente nombra el libro What Customers Want- Jobs to be done.

Para entender qué trabajos hace el cliente (interno o externo a la empresa), clasifica los trabajos en:

  • Funcionales
  • Emocionales

Un trabajo funcional es una tarea que la persona quiere completar.

Un trabajo emocional lo divide en: personal y social.

Un trabajo emocional personal explica la forma o modo en que la persona quiere sentirse dentro de cierta circunstancia.

Un trabajo emocional social explica cómo la persona quiere que el resto la perciba.

¿Y ahora cómo saber qué quiere o qué necesita el cliente? ¿Cómo puedo investigarlo?

A mí personalmente me gusta la lista de preguntas sugeridas en el libro Diseñando la propuesta de valor en el material extra que puedes descargar en la web de la editorial:

¿Tú qué puedes ofrecer como empresa o como trabajador? ¿Qué características tienen que tener tus productos, servicios, sistemas que ofreces?

Estas son las preguntas sugeridas para que pienses sobre el valor que tú puedes ofrecer:

Una vez entendidos los trabajos que el cliente realiza, el cliente puede querer:

  • Conseguir más trabajos terminados.
  • Realizar una tarea más rápida, mejor o más barata.
  • Terminar el trabajo o terminarlo con perfección.

Cuando el cliente no consigue hacer por sí mismo estos trabajos, entran los productos, servicios y sistemas ofrecidos por empresas y trabajadores.

¿Quién tiene las capacidades para hacer este trabajo de investigación del cliente? ¿Todos podemos hacerlo? ¿Todos vemos lo mismo sobre lo que el cliente quiere o necesita?

Se nos sigue homogeneizando, midiéndonos con la misma bara, haciéndonos pensar que todos podemos hacer lo mismo, que todos tenemos las mismas habilidades o que podremos desarrollarlas, y así conseguir todo lo que nos propongamos.

Lo que yo veo es que es necesario un cambio en todas las empresa como dice Frederic Laloux, Alf Gauna, Eduardo Toledo o Jesús Gabriel Gutiérrez.

Entender las organizaciones como un ser vivo, así lo veo yo. Y perder el miedo a usar herramientas nuevas para el desarrollo de las personas.

Organización sencilla del email

Sigo desde hace años varios blogs sobre productividad y organización. Una de mis páginas favoritas es Thinkwasabi de Berto Pena.

Quiero compartir parte de ese aprendizaje. Para los proyectores como yo, el tema de la productividad es algo complicado. Pero quizás a los generadores les sirva este conocimiento.

Uso la siguiente lista de acciones sobre los emails:

  • Yo tengo que hacer algo urgente.
  • Yo tengo que hacer algo que puede esperar.
  • Estoy esperando respuesta.
  • Tengo que hacer un seguimiento periódico.

Para marcar estas acciones uso las estrellas de gmail. Se pueden configurar desde “configuración/general/estrellas” arrastrando con el ratón a “en uso” aquellas que quieras utilizar para marcar tus emails. Para saber cómo llama gmail a cada icono solo tienes que poner el ratón encima y aparece el nombre.

A cada una de las accciones anteriores le asocio una estrella o icono de un color.

Acciones e iconos asociados:

AcciónIcono
Yo tengo que hacer algo urgente. Exclamación roja (red-bang)
Yo tengo que hacer algo que puede esperar. Estrella amarilla (yellow-star)
Estoy esperando respuesta. Estrella morada (purple-star)
Tengo que hacer un seguimiento periódico. Flechas naranjas (orange-guillement)

Ahora para marcar cada email tienes que pulsar con el ratón sobre la estrella que aparece en el email. Tienes que pulsar tantas veces como sea necesario hasta que aparezca el icono que quieres usar. Los iconos aparecen en el mismo orden que hayas puesto en configuración.

Yo uso el siguiente orden:

  1. Exclamación roja, “red-bang”.
  2. Estrella amarilla, “yellow-star”.
  3. Estrella morada, “purple-star”.
  4. Flechas naranjas, “orange-guillement”.

Una vez que tienes los emails clasificados, toca ponerse a hacer. Para buscar los email tienes que usar el buscador del email y poner la función has: seguida del nombre del icono.

Por ejemplo, voy a ponerme a hacer todo el trabajo urgente. Pongo en el buscador:
has:red-bang

Y aparece la lista completa de emails marcados con ese icono.

Para asegurarte que buscas en todos los emails, puedes poner:
in:anywhere has:red-bang

Si usas etiquetas para organizar por carpetas los emails, yo por ejemplo tengo una etiqueta @Proyectos, si quiero buscar todo el trabajo urgente relacionado con mis proyectos, tengo que poner en el buscador:
label:@Proyectos has:red-bang

Ahora solo falta que escojas tus acciones y los iconos. Y 21 días de práctica para adquirir el hábito.

Verte bien, una necesidad básica del ser humano

Creo que todos los seres humanos tenemos una necesidad básica, que es vernos bien, gustarnos, aceptarnos, querer esa imagen que vemos en el espejo.

¿Cómo cambio mi imagen? De forma muy general, mi imagen está formada por varias partes:

Salud

Emoción

Ropa

Dependiendo del dinero y tiempo disponibles podremos comprar una imagen u otra. En esto cada persona se adapta a lo que puede.

Vivir la vida tal y como se me presenta, me pone en situaciones donde quizás no quiera ver a nadie, no quiera que nadie vea esa imagen con la que no me identifico, por ejemplo, porque llevo algunos días sin poder dormir bien, con preocupaciones, problemas con los que tengo que convivir y que pueden visibilizarse físicamente en el cuerpo con una imagen que el resto de personas percibe. Algunas con empatía te preguntan con delicadeza y otras simplemente me dicen “tienes mala cara” o “has engordado bastante”.

Por ser práctica, quiero compartir algunas cosas que a mí me ayudan a cambiar esa imagen cuando veo que se me ha ido de las manos el tema de cuidarme.

Para el tema de salud:

– Hacerme revisiones médicas.

– Cocinar comida saludable. He aprendido mucho de Fitness Revolucionario, Precision Nutrition, Gourmet Nutrition, o Crockpotting.

– Siempre que puedo como sola. Engordo menos cuando como sola que acompañada.

– Armonizar mi casa con radiestesía. Emepecé a dormir mejor después de esta armonización.

– Practicar auto-sanación con reiki.

– Practicar yoga.

Cuidado de la cara y el pelo:

– Si puedo, uso crema para la cara sin tóxicos, como la marca saper.

– Si puedo, uso champú sin tóxicos, como la marca urtekram.

– Uso arcilla para hacer mascarillas para la cara. Mezclo infusión de manzanilla con la arcilla y listo. Mucho más económico y natural que los preparados que te venden listos para usar.

Para el tema de la emoción:

– Aprender sobre mi diseño humano. Ser consciente de cómo experimento físicamente tener el plexo solar sin definir. Por ejemplo, aguantar un nudo en la garganta, apretar los dientes y contener una presión enorme porque no es correcto que muestre mi emocionalidad, no es saludable para mí. Así que cuando siento físicamente la toxicidad de las emociones de personas que no me convienen, me alejo de ellas.

– Practicar auto-sanación con reiki.

– Practicar los sonidos sanadores que explica Mantak Chia.

– Usar un poco de maquillaje. Esto me sube la autoestima. Siempre que puedo elijo marcas que no testan en animales (cruelty free)

Para el tema de la ropa:

– Hablar con amigas que saben sobre ropa y sus combinaciones.

– Apuntar cuando una persona me dice que un color o una prenda me queda bien.

– Consultar un/a asesor/a de imagen. Por ejemplo, el servicio del Corte Inglés.

– Aprender del estilo de otras personas, como por ejemplo del libro “LA PARISINA – Guía de estilo” de Inés de la Fressange.

– Para quien quiere aprender por su cuenta hay páginas con muchos detalles sobre formas, colores, etc. (joyofclothes, cladwell, colorwise).

No todo vale, no.

Hace unos días hablaba con un conocido sobre las regulaciones legales de constitución de empresas, asociaciones, cooperativas, fundaciones, etc. Yo mostraba mi indignación por muchas prácticas que veo y que no comparto.

Este conocido me dijo que pensase en los accionistas que están destrás de las empresas y qué les motiva. Y en todos los accionistas en todo el mundo detrás de fondos de inversión.

Muy enfada yo respondí que hasta ahora no había encontrado fondos de inversión que yo supiese en que invertían el dinero, y por eso no había invertido en ellos. Se reía de mí porque me explicaba que el IPC se come mis ahorros si no los invierto.

Y entonces me salió del alma decirle que no puedo cambiar el mundo pero puedo hacerme responsable de mis acciones. Y elegir, o no, invertir en algo, es una decisión que depende solo de mí. Que yo no me hago la “despistada” en plan “yo no sabía de nada, solo les dije que yo quería esa rentabilidad y me daba igual lo que hiciesen para conseguir esa rentabilidad”. No, no y no. Claro que puedo elegir.

¿A costa de qué se obtienen rentabilidades? ¿De vender humo?

¿A costa de no pagar salarios a las personas o pagarlas tarde?

¿A costa de no pagarles la seguridad social?

¿A costa de no pagar los beneficios sociales?

¿A costa de no pagar los reembolsos de gastos o pagarlos con mucho retraso?

Una vez escuché “si tus empleados tienen un aguante sin cobrar mayor que el de tus proveedores pues se aprovecha a los empleados”. Esto me dió la vuelta el estómago.

Todo no vale. No vale. No es ético. No se puede estar exprimiendo así a la gente.

Hace unas semanas vi la película “el último cazador” de Willem Dafoe, recomendada por un buen amigo. Me quedé echa polvo después de verla. Y la vi una segunda vez al día siguiente. Estuve unos días revuelta. Como si muchas cosas que no estoy dispuesta a tolerar saliesen de repente a la superficie consciente y me dejasen en shock.

Y sentía que ese es el mundo en el que vivimos y que no me gusta. Que no tiene ningún sentido.

Y serendipias de la vida, mientras escribía este post me ha llegado el vídeo de Joan Antoni Melé, persona que no conocía, que quiero compartir porque comparto muchas de sus reflexiones. Dejo un pequeño extracto:

“… si la vida es solo una lucha por la supervivencia, ¿por qué hacemos poesía, componemos música, pintamos cuadros, construimos catedrales, esculturas? Hacemos esto porque somos humanos.

¿Por qué sin ser necesario es tan importante para nosotros todo esto? Porque hace años que el ser humano salió de la necesidad y entró en el ámbito de la libertad. Lo hacemos porque somos libres y creadores. Y lo hacemos por amor. Porque algo que llevamos dentro lo queremos compartir.

Pero esto que hacemos en el arte se nos ha olvidado hacerlo en la vida social y económica donde contínuamente luchamos y nos animalizamos”.