Aceptar lo que la vida te traiga

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Mi mentor Alf Gauna me dio el siguiente consejo:

La vida nunca permite vivirla como tu mente quiere. La vida acontece y el único secreto es alinear tu cuerpo con disciplina a lo que la vida realmente trae y evitar sufrimientos, la mente está aquí sólo para observar y comunicar, pero no para imponer su voluntad condicionada. Algo tan sencillo necesita paciencia.

Alf Gauna

Queriendo huir del sufrimiento, del dolor, del miedo, de la incomodidad que puede provocarme la vida, aprendiendo a perder, y seguir dando pasos aunque no vea el final del camino.

El mundo de fantasía de mi mente no existe en la materia, en la vida real visible. Aunque haya una clave 41 en mi diseño humano que hable del potencial creativo, de la esencia pura de donde surge toda creación. Creatividad que no consigue materializarse.

Consciente de la importancia de relacionarme con otras personas para ir encontrando con los años, o no, ese pequeño grupo que forma un fractal consciente, que se apoya mutuamente en su desarrollo, que forma una red de soporte y ayuda. Sin esas personas no tengo oportunidad de poder mostrar al mundo los dones escondidos en mi ADN. Nuestra esencia permanece escondida hasta que la vida te permite mostrarla.

A la espera del reconocimiento por parte de algún generador, que no le importe lo que sepa sino quien soy. Espero activamente, estudiando y potenciando mi capacidad cognitiva experimentando con mi variable.

Trabajando mi paciencia para estar en paz y aprender a ser compasiva consciente. Todos llevamos nuestra historia personal, problemas, heridas y sufrimientos, pero no tengo ninguna responsabilidad sobre tu sanación. En mi caso, hay un potencial de alegría de vivir que no voy a permitir que nadie me quite.

Os dejo un poco de música para acabar la publicación. Daydream – Marika Takeuchi.

¡Eso es imposible!

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  • Rafael Guerra Bejarano más conocido como Guerrita: «Lo que no pue sé no pue sé y ademá es imposible» (lo que no puede ser, no puede ser y además es imposible)
  • Anónimo: «Lo hicieron, porque no sabían que era imposible».
  • Henry Ford: «Tanto si piensas que puedes como si piensas que no puedes, estás en lo cierto».
  • Thomas Carlyle: «No digas es imposible, di no lo he intentado todavía».
  • Jorge Luis Borges, poco antes de morir, manifestaba: «Si naciera de nuevo viviría de manera diferente porque he dedicado más del 80% del tiempo a prepararme para problemas que nunca se presentaron»

Creo que estamos mal acostumbrados al uso de la palabra “imposible”. En muchas ocaciones lo que se esconde detrás de esa palabra es una decisión que no queremos tomar. Pienso que todo en esta vida se puede cambiar, salvo la muerte. Muchas personas que han pasado por situaciones en las que temían por su vida, dan un giro radical a la misma, y descubren potenciales que habían olvidado o no se daban cuenta que tenían.

  • ¿Tenemos que esperar a estar cerca de la muerte para decidir cambiar aquello que nos hace infelices?
  • ¿Cuánto tiempo pasamos desgastándonos con problemas?
  • ¿Hemos identificado aquello que nos provoca ese malestar, cansancio, desilusión, amargura, indefensión, tristeza?
  • ¿Qué decisión es necesaria tomar para resolver ese problema?
  • ¿Qué sucederá a corto plazo si tomo la decisión? ¿Estaré triste? ¿Me sentiré perdido?
  • ¿Cómo puedo hacer frente a estos estados de ánimo si tomo la decisión?
  • ¿Y si tomo la decisión a medio o largo plazo?
  • ¿Qué ocurrirá si decido no tomar la decisión?

Tenemos que ser conscientes que no decidir, en sí mismo es una decisión, porque elegimos no hacer nada. Nos pasamos toda la vida eligiendo. Cada elección es una decisión.

Einstein decía que era mucho más importante formular la pregunta que encontrar la respuesta. Una de las técnicas de creatividad popularizada por Edward de Bono consistía en formular provocaciones que en nuestro cerebro desencadenase conexiones para encontrar soluciones a esa provocación.

Aplicado a los negocios, una empresa de tecnología no podía competir en precio y, no sabía cómo poner en valor el desarrollo y servicio técnico que ellos hacían y, que era mejor que la competencia. La provocación que se formularon (lleva tiempo encontrarla) fue: “¿Cómo el servicio más caro del mercado puede ser gratis?” Si la provocación es buena, la contradicción genera en el cerebro un estado incómodo y se pone a buscar sentido a la misma. De este modo se generan ideas y alguna de ellas puede ser la solución.

¿Sigues pensando que lo que quieres hacer es imposible?

Sir Ken Robinson referente en creatividad

Una persona que conocí a través de un vídeo de RSAnimate es Sir Ken Robinson. Buscando más información sobre él, encontré una entrevista que Eduard Punset le había realizado y en la que se hablaba sobre el libro “El Elemento”. Este libro te anima a buscar aquello que te apasiona, aquello por lo que te levantas cada día.

“Cuando nos apasiona lo que hacemos y además tenemos la preparación adecuada para hacerlo bien, estamos en nuestro “elemento”, un estado maravilloso en el que trabajamos sin cansancio y con gran creatividad”
Ken Robinson

En muchas ocasiones estamos inmersos en un trabajo diario que realizamos por inercia, que no pensamos demasiado si nos ilusiona o no. Simplemente lo hacemos porque parece que eso es lo que se espera de nosotros. Creo que pasamos demasiado tiempo averiguando qué es lo que se espera que hagamos y pensamos poco en qué es lo que realmente nos llena.

A veces es necesario tomarse un tiempo de descanso, de reflexión. Quien puede permitírselo se dedica por ejemplo un año sabático a pensar qué quiere hacer con su vida. Muchos otros no podemos tomarnos ese año sin trabajar, pero podemos pensar en pequeñas fracciones de tiempo. Podemos dedicar diez minutos al día o un día a la semana para nosotros. Podemos pensar qué hemos estado haciendo y qué nos ha producido a nivel emocional todo aquello que hemos realizado. ¿Cuántas veces hemos sonreído esta semana? Si no hemos sonreído, yo me preocuparía un poco. Si ya no te acuerdas cuando fue la última vez que sonreíste, entonces pararía sí o sí un día entero para pensar qué estoy haciendo.

Volviendo al “elemento” del que nos habla Robinson, ¿cómo lo identificamos? ¿Alguna vez habéis estados tan concentrados en una tarea que no oíais a nadie más alrededor aunque os estuviesen hablando? ¿Habéis pensado que llevábais con una tarea un par de horas y se os ha pasado la tarde entera?

En mi caso cuando estudiaba matemáticas en la carrera, descubrí que ese era mi elemento en esa etapa. Podía pasarme horas y horas estudiando. Mi cabeza era como si se abriese, como si fuese capaz de entender y comprender lo que hasta ahora era una nube negra en mi cabeza, un dolor de cabeza. Pero ocurría. Entendía una cosa clave y empezaba a despejarse la cabeza y seguía estudiando y disfrutando muchísimo con lo que hacía. Era estupendo.

Os dejo el vídeo de RSAnimate que no me canso de ver porque realmente es fantástico. Que lo disfrutéis.