Cómo redactar un acuerdo de pareja (Parte 1/4)

Actualmente debido al cambio social y a la dificultad de iniciar y conservar una pareja basada en el compromiso, es importante definir previamente qué es lo que se espera de la pareja y cuáles son los mínimos para que esa relación sea satisfactoria, fructífera y duradera.

Nunca como hasta ahora se ha confiado tanto en el “amor” como lo más importante para mantener a una pareja unida. Sin definir, ni aclarar que se piensa por amor.

Se considera que el “amor” es un sentimiento de entusiasmo hacia el otro u otra, que hace no ver con claridad los límites de su personalidad, ni las virtudes o defectos que le/la constituyen. Se cree que el amor es lo más importante en la pareja y lo único realmente necesario para una satisfactoria convivencia y se asume, sin cuestionamiento, que cuando este raro sentimiento se pasa, lo mejor y más sensato es separarse, porque ya no hay nada que hacer y por lo tanto es imposible y no merece la pena volver a replantearse otra forma de convivencia y hacer un esfuerzo para recomponer lo que quizás se ha roto. Y muy pocos se plantean recurrir o acudir a un profesional antes de realizar la ruptura.

Pero la realidad histórica y científica señala que es un error considerar a ese sentimiento llamado ”Enamoramiento” como algo “esencial para la convivencia satisfactoria entre una pareja”  cuando la realidad es que se trata de  un sentimiento nada natural en el ser humano y muy reciente en la historia de la humanidad.

El amor romántico, como lo conocemos hoy en día y al cual llamamos enamoramiento, surge como teoría con el desarrollo del Amor Provenzal, propio de los trovadores y en realidad tiene muy poco que ver con los criterios que hoy se consideran útiles para emparejarse.

La concepción de pareja en la actualidad está en un constante cambio. Hombres y mujeres, hombres con hombres y mujeres con mujeres, para vivir juntos, compartir bienes, procrear, temporalmente o para siempre.

En la idea de pareja actual todo es posible e igualmente válido y aunque el asunto da pié para muchas investigaciones, en la práctica lo único claro es que es algo difícil, rara vez satisfactorio y de una gran fragilidad.

Esta entrada ha sido escrita de forma desinteresada por Paloma Gascón Vera, Directora del Gabinete de Psicología Paloma Gascón, que cuenta con una dilatada experiencia como terapeuta, conferenciante, formadora y articulista. Sobre todo es una fantástica persona que admira a sus pacientes y los ayuda a ver lo maravillosos que son. ¡¡ Gracias Paloma !!

El poder positivo del amor

Una de las personas que más me ha ayudado en uno de los momentos díficiles de mi vida, y a quien tengo mucho que agradecer, ha accedido a escribir de forma desinteresada esta entrada, con la ilusión de poder ayudar a muchas personas a descubrir “El poder positivo del Amor”.

Para entender bien lo que es amor es mejor empezar entendiendo lo que no es amor:

  • No es amor el odio, la violencia y la competición.
  • No es amor la obsesión amorosa, que se fija sólo en lo externo y que no es más que una forma de conquista y que siempre acaba en una desilusión.
  • No es amor el sexo, si bien cuando se une amor y sexo, la relación que surge es muy importante y espiritual.

El amor de pareja consiste en querer estar con una persona más que con otras, querer apoyarla en todo lo que esa persona quiera ser, querer ayudarla a crecer emocionalmente, mentalmente y espiritualmente. Más que nada es permitir a una persona la libertad completa de ser él o ella misma y aceptarla totalmente sin intentar cambiarla.

El problema surge cuando ese amor no lo siente más que una de las dos personas y la otra no se adhiere a ese concepto. Para que la relación sea harmoniosa hay que dar primero, pero esperando recibir también. Si en una relación de pareja y de amistad no se da y recibe, esa relación se convierte en una relación enfermiza y neurótica.

Para proteger el amor, cuando existe, es muy importante ser consciente de que lo experimentan dos individuos, dos seres independientes. La promesa del amor para siempre es irreal, porque el amor es una experiencia de momento a momento. El amor de ayer ya se ha pasado, el amor de mañana no ha llegado todavía y el de hoy hay que ganarlo.

Las posibilidades de que un amor dure dependen de que las personas que lo experimentan contribuyan a crear la relación de una forma mutua y constante. Pero para que de verdad funcione es necesario sentirse libre, sólo los que se sienten libres dentro y fuera del amor se pueden atrever a amar en libertad.

La pareja debe dedicarse cuando está junta a hacer lo que a los dos les gusta y es vital dedicarle algún tiempo al romanticismo ya que todo el mundo necesita romance en su vida y por eso en el día a día es necesario crear, y mantener una actitud romántica para que no se pierda el magnetismo, la sorpresa y la magia.

El ser humano busca en primer lugar de los otros que le amen, pero el primer paso es amarse a si mismo, difícilmente nos amaran si no nos amamos a nosotros mismos y es amándonos como nos convertimos en personas dignas de ser amadas.

La persona que atrae el amor de los demás aprende a amar su propia mente, sus pensamientos, su cuerpo y su vida y el poder divino que hay en ella misma al igual que en todo ser. No es la falta de amor la que nos hace desgraciados, sino la falta de sentirnos dignos de amor.

Pero el amor no es un estado de placidez sino una fuerza que hay que conquistar. Si alguien nos hace algo que no nos gusta, lo primero que hay que hacer es perdonar, ya que perdonar es una parte del amor y después explicar asertivamente porque no nos gusta eso y pedirle que lo cambié. Si no lo hace y nos sigue haciendo daño, el amor que debemos tenernos a nosotros mismos, nos obligará a alejarnos de esa fuente de dolor o protegernos de esa persona. Consentir que las personas nos hagan daño sin quejarse o defenderse es muy cristiano, pero va en contra de nuestra autoestima.

Superar las lecciones del amor nos permite alcanzar nuevas dimensiones de éxito, prosperidad, paz y satisfacción. Es muy importante apreciar cualquier cosa que nos pase tanto dentro como fuera del amor, porque todo lo que nos pase, bueno o malo, sirve para agrandar nuestra conciencia.

El poder positivo del amor determina el éxito que se tiene en la vida. Pero hay que hacer cosas para conseguir ese amor. Esas tareas pueden emprenderse sola o con ayuda o construyendo un equipo en el que todos den y reciban. El amor básicamente consiste en ayudar a los otros para que tengan éxito y cuando se da esa ayuda uno nota que las personas se sienten importantes, vivas y capaces de auto mejora. Si eso no pasa es que nos estamos equivocando en nuestro juicio de lo que es bueno para la otra persona.

Si damos a otros reconocimiento y seguridad, señalando sus aspectos positivos y estimulándoles para que consigan lo máximo que puedan, estamos dando amor y la realidad es que ayudando a los otros se consigue mucho amor a la vez, ya que cada acción positiva origina mas acciones positivas y mas autoconfianza.

Esta entrada ha sido escrita de forma desinteresada por Paloma Gascón Vera, Directora del Gabinete de Psicología Paloma Gascón, que cuenta con una dilatada experiencia como terapeuta, conferenciante, formadora y articulista. Sobre todo es una fantástica persona que admira a sus pacientes y los ayuda a ver lo maravillosos que son. ¡¡ Gracias Paloma !!

Lo esencial es invisible a los ojos

Un artículo que leí hace un tiempo del blog de Pilar Jericó, autora del libro “Héroes cotidianos”, he querido rescatarlo para sacar algunas reflexiones.

Todos tenemos miedos: A fracasar, a no llegar a fin de mes, a la muerte… pero quizás, uno de los que más nos condiciona sea el miedo a no ser aceptados, a no ser queridos. Como resumió el filósofo Arthur Schopenhauer:

– El instinto social de los hombres no se basa en el amor a la sociedad, sino en el miedo a la soledad.-

La necesidad de ser aceptados se ve dificultada en el mundo que nos ha tocado vivir, donde los valores mas encumbrados son la belleza y la juventud. La edad madura parece estar de capa caída, en especial en las mujeres. Un hombre con canas resulta interesante; una mujer intenta disimularlas.

¿Qué os parece? Daría para un debate muy interesante. No basta con decir “es verdad”, sino que es necesario que cada uno bucee en su mente y vea lo que piensa sobre ello o lo que le hace sentir.

¿Por qué, en especial las mujeres, intentamos gustar aparentando ser más jóvenes? ¿Acaso tenemos que demostrar algo? Y sobre la belleza, ¿acaso tenemos que ser todos iguales a los modelos que nos meten por lo ojos cada día?

Sabemos de sobra que la “belleza” que nos venden no es real, en el sentido que son muy pocas las personas en el mundo que por razones genéticas, en general, disfrutan de esas cualidades físicas. Entonces ¿por qué seguimos pensando que tenemos que parecernos a ellos para ser aceptados y gustar?

Pensad por un momento la cantidad de personas que habéis conocido a lo largo de vuestra vida. ¿Qué cualidades tenían aquellas que os gustaban? Esas personas que no sabías bien porque pero que te gustaba pasar tiempo con ellas, con quien compartías un tiempo de mucha calidad, con quien aprendías, te reías… Parece que todas esas personas despertaban en ti emociones positivas. Una de las cualidades que he visto en aquellas personas que más me gustaban es que estaban seguras de sí mismas.

Buscar la satisfacción personal en algo con fecha de caducidad es apostar por un caballo perdedor, aunque los anuncios se empeñen en vendernos otra cosa.

A veces parece difícil resistirse a los anuncios. Cada vez se analizan más técnicas a partir de las cuales se estudia el cerebro, se aprende a estimularlo. Hacen anuncios cada vez más “atractivos”, o al menos creo que esa es la intención. Una opción es apagar la televisión. Así no te ves bombardeado por todos esos anuncios. Al margen de esta “broma”, algo importante y necesario que deberíamos hacer y que te animo a ello, es tener muy presente tus valores. Dedicar tiempo a saber cuáles son tus valores. La satisfacción personal pienso que se consigue cuando actúas acorde a tus valores.

El psiquiatra Viktor Frankl afirma que la neurosis de nuestra sociedad es el vacío existencial. Y para evitarlo, lo rellenamos con aquello que después tememos perder, ya sea juventud, belleza, una casa envidiable o un puesto de prestigio en una empresa. En definitiva, creemos que nuestra identidad y nuestra valía personal dependen del tener, que no del ser. Y ese es el origen de nuestros miedos. Difícilmente podremos perder lo que somos, pero sí lo que poseemos; y, sin lugar a dudas, perder la juventud es ley de vida.

Nunca perderemos lo que somos. Por eso defiendo firmemente aprender y desarrollar buenas habilidades personales que nos ayudarán después a adquirir habilidades profesionales. Desarrollar por ejemplo nuestra inteligencia emocional, conocer cómo reaccionamos ante las cosas que nos duelen o situaciones límites, para no dejarnos llevar por los impulsos cuando se produce lo que los psicólogos llaman “secuestro emocional”.

 

Si pensamos en quiénes han sido relevantes en nuestras vidas, difícilmente destacaremos a los más a

tractivos, sino a los que nos han querido tal y como somos, con nuestros defectos y

nuestras arrugas. Aquellos que nos han hecho sentirnos importantes y únicos. Antoine de Saint-Exupèry, autor de El Principito, lo resumía del siguiente modo:

Lo esencial es invisible a los ojos.

Podéis leer el artículo completo en el siguiente enlace:
http://www.pilarjerico.com/¿miedo-a-envecejer-2

Vivir es un asunto urgente

Uno de los libros que más me ha gustado de Mario Alonso Puig se llama “Vivir es un asunto urgente”.

Leyéndolo me he visto reflejada en muchas situaciones en las que he hablado por ejemplo con el corazón. Parece ser que en el mundo en que vivimos cada vez más deshumanizado, si alguien habla desde el corazón es un “blando” o “inocente” como alguna vez me han dicho.

En el libro se dice que cuando hablas a una persona con palabras que salen de la boca, éstas sólo llegarán a los oídos de la persona que escucha, pero que si las palabras salen del corazón, entonces llegarán al corazón de quien las escucha.

Nos anima a que nuestro punto de referencia no sea nuestra supuesta inteligencia o conocimientos, sino la fuerza de nuestros compromisos. Una persona nunca fracasará si tiene una determinación por triunfar suficientemente grande.

En una ocasión le preguntaron a Albert Einstein sobre lo que haría si le dijeran que la Tierra iba a ser destruida en 60 segundos. Él contestó que emplearía los primeros 59 segundos en hacerse una pregunta y el segundo restante en contestarla.

¿Qué preguntas nos hacemos cada uno de nosotros?

Las preguntas nuevas abren en nuestras conciencias espacios nuevos que explorar que nunca nos habríamos imaginado.

Os dejo con una historia que se cita en el libro y que parece ser que se transmite generación tras generación en el pueblo de los indios navajos en Nuevo Mexico:

Mi interior es un campo de batalla. Por una parte el águila majestuosa, todas sus acciones están llenas de verdad, de bondad y de belleza. El águila que vive en mí vuela por encima de las nubes y aunque a veces baja a los valles, siempre deposita sus huevos en la cima de las altas montañas. Pero dentro de mí también vive un terrible lobo, él representa mis bajezas, se sustenta sobre mis propias caídas y justifica su presencia cuando dice que él también es parte de mí. El águila y el lobo luchan por extender su dominio a mis entrañas. ¿Quién ganará esta gran batalla?, aquel a quien yo cada día alimente.

Algunos efectos positivos que tiene la risa en el ser humano

En uno de los vídeos de TEDxSol encontré uno que me llamó la atención por hablar sobre los efectos positivos que tiene la risa en el ser humano. El ponente es Eduardo Jáuregui, Psicólogo y especialista en el impacto del sentido del humor en las organizaciones.

En un principio no me imaginé que fuese a encontrarme lo que encontré después. Es una presentación estupenda que podemos disfrutar todos los que no pudimos asistir.

En este vídeo se habla sobre un experimento muy interesante que relaciona la creatividad y el humor. Es un experimento que Alice Isen, Psicóloga y Profesora en la Cornell University (Ithaca, New York) realizó hace unos años.

El experimento consistía en pensar cómo colocar una vela contra la pared, pegarla a la pared, una pared como de corcho, utilizando sólo los siguientes materiales: caja llena de cerillas, una caja llena de chinchetas y una vela. Con la condición que cuando se encienda la vela, la cera no tiene que caer al suelo.

Con este experimento se vió que el porcentaje de personas que conseguían resolverlo estaba entre un 11% y un 16%.

Pero, poniendo un vídeo cómico de 5 minutos antes de esta prueba, el porcentaje subía entre un 65% y 75% de personas que lo resolvían. ¡¡ Las posibilidades de resolver el problema se multiplicaban por 4 o 5 !!

Con otros experimentos y variantes se descubrieron otros efectos sociales y cognitivos que tienen las emociones positivas en general, no solo la risa, como por ejemplo regalar una bolsita de caramelos. Entre estos efectos se encuentran:

  • Pensamiento más flexible y creativo
  • Ampliación de la atención
  • Aumenta la motivación
  • Tomamos mejores decisiones, escogemos las mejores ideas
  • Nos sentimos más cercanos a los demás

En otra parte del vídeo comenta cómo una “simple” nariz de clown (que queda mejor dicho en inglés) puede ayudarnos a enfadarnos de un modo completamente distinto a como lo hacemos sin ella. Nos pide que lo apliquemos como caso práctico por ejemplo con el tráfico, cuando estamos en un atasco. Nos ponemos la nariz y el tiempo discurre de otra manera. Hay gente que incluso la ha utilizado en alguna reunión tensa por ejemplo sobre presupuestos y puede venir bien.

Cierra la presentación con una estupenda frase de Oscar Wilde:

La vida es demasiado importante como para tomársela en serio

Cambia el cristal con el que miras tu vida

Muchas veces vivimos bajo las expectativas que otras personas tienen sobre nosotros. En otras ocasiones nos comparamos para ser “igual de buenos” que otros que ni siquiera conocemos. Queriendo impresionar con “fachadas” que nada tienen que ver con lo que realmente somos, con aquello con lo que nos identificamos.

Un ejemplo de maltrato “sutil” se refleja en este vídeo que aunque se refiere a las mujeres se puede extender a todas las personas que sufren los cánones impuestos por otros para “estar a la altura” y por ejemplo poder tener un trabajo determinado.