Sigue tu camino aunque nadie te siga

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A lo largo de mi vida, en las conversaciones más inesperadas, han surgido oportunidades.

El día de mi cumpleaños tuve la suerte de conocer a una persona muy importante en un evento. No hice nada. Solo esperé durante el cóctel de la comida, y una persona que yo conocía nos presentó. No podía creerme que funcionase la espera activa para los proyectores. Había sentido la tentación de ir y presentarme, pero me contuve con fuerza y esperé. Y ¡ta chán!, apareció la oportunidad.

En un momento me quedé a solas con esta persona, y pudimos hablar de forma más distendida y en confianza. Después de un rato de conversación, la persona me preguntó “¿tú qué quieres hacer, cuál es tu sueño?”. No podía creerme que me preguntase esto. Le dije que quería facilitar nuevas formas de crear equipos de trabajo más eficientes, y que había empezado desde hacía 6 meses con la herramienta de Genius Report, hablando con compañeros de trabajo durante el tiempo de café o pequeños descansos. Yo tampoco podía creerme que me hubiese lanzado así a hablar esto con una persona que acababa de conocer.

Le expliqué que eran necesarios tus datos de nacimiento, hora, fecha y lugar, y que eso generaba muchos prejuicios y críticas por parte de diferentes personas. Y me estaba costando encontrar personas que quisiesen usarlo e implementarlo en sus organizaciones.

Me dijo que conocía el I Ching, la astrología y el Diseño Humano. Yo estaba flipando con lo que estaba escuchando. ¿Sabes esa sensación de estar en el lugar que tienes que estar con las personas que tienes que estar?. Así me sentía. Si yo no saco la conversación, esto no habría sucedido. Pero naturalmente surgió. Le expliqué que yo conocía todas esas herramientas y que las estaba estudiando para ver su aplicación práctica y sencilla en el día a día.

Me dijo que muchas de estas herramientas, para muchas personas son demasiado, les abruma, y que a veces, la psicología más sencilla es mucho más eficaz. Aprender de las personas como espejos y saber por qué me molesta eso del otro. Ya no pude hablar más con esta persona, pero guardé su tarjeta de contacto como un tesoro.

Hace algunas semanas una amiga me dijo:

No te cortes más en ser quien eres, el potencial que tienes es muy grande, no lo frenes. Te siento como un foco, o igual con un machete abriendo camino. No te pares a mirar atrás y sigue. Es genial. Te está acompañando gente. Cuando te des cuenta llevarás un montón de gente acompañándote.

Otra de mis amigas también me recordó lo siguiente:

Veo cuánto luchas por ser una mujer verdadera, una persona auténtica, una persona cuya vida tiene sentido y propósito, es algo precioso en ti y es algo que admiro mucho en ti.

Otro buen amigo me recomendó este artículo, “Always be shipping!“, que agradecí ernormemente.

A veces me desanimo por la presión de las redes sociales, donde no tengo ninguna, o prácticamente ninguna relevancia. Pero luego me fijo en las personas que realmente son amigas/os mías, personas que ven quien soy y me apoyan para seguir adelante. Gracias por estar ahí.

Hakuna Matata, que bonito es vivir

Hakuna Matata, que bonito es vivir

La primera película que vi en el cine fue El Rey León. El cine en mi pueblo estaba llenísimo. Era el año 1994. Yo tenía 9 años. Estaba emocionada e impaciente. Años después he vuelto a verla en varias ocasiones, y aún hoy en día, me emociona. En aquella ocasión mi hermana estaba conmigo. Fue un día muy especial y también el día que más lloré. Qué triste ver a ese leoncito, ese pequeño Simba, asustado, atónito e incrédulo ante la muerte de su padre Mufasa. Con la manipulación de su tío Scar haciéndole sentir culpable por lo sucedido. Y yo que no dejaba de llorar. Era bastante pequeña, pero el sentimiento lo recuerdo como si hubiese sido ayer.

Una de las partes que más me gusta es el exilio, donde Simba descubre quién es. En ese emocionante viaje conoce a dos simpáticos amigos, Timón y Pumba. Nada más encontrarse tienen esta conversación:

Timón: ¿A dónde vas?

Simba: A ningún sitio.

Timón: ¿De dónde vienes?

Simba: Qué importa. No puedo volver.

Pumba: ¿Podemos ayudarte en algo?

Simba: No. A menos que podáis cambiar el pasado.

¿En cuántas ocasiones nos hemos sentido perdidos sin saber dónde vamos? En esos momentos es bueno apoyarse en las personas que están a nuestro lado y que nos quieren. Dejarse ayudar de vez en cuando es bueno.

Los nuevos amigos de Simba le enseñarán a disfrutar de la vida. Aprenderá a reírse de nuevo, a jugar y divertirse con su lema Hakuna Matata, y por qué no, a ser feliz de nuevo. En este viaje en el que se hace adulto, sigue sin resolver un problema del pasado que le persigue y le angustia. Porque no es bueno dejar las heridas sin cerrar, los asuntos sin resolver. No podemos mirar hacia otro lado y seguir con nuestra vida como si nada hubiese pasado.

Descubre también sentimientos que antes no había tenido. Descubre lo que es el amor, las dudas y los miedos ante la persona que se ama. Nala, su amiga de la infancia, no entiende por qué no quiere ser el Rey que ella ve.

A veces necesitamos que alguien externo a nuestra vida nos diga todo lo bueno que llevamos dentro, la buena persona que somos, las acciones que hacemos para ayudar a los demás, la alegría que transmitimos cuando estamos con nuestros amigos o lo bien que sabemos sacar una sonrisa a aquellas personas que más lo necesitan. Muchas veces no vemos todo lo bueno que tenemos y necesitamos que nos lo recuerden desde fuera.

En una noche en la que los recuerdos abruman a Simba, en la que no puede dejar de pensar en su padre y lo mucho que lo echa de menos, le reprocha entre pensamientos que dijo que siempre estaría con él, cuidándole, pero no es cierto. Se siente culpable por lo que pasó en el pasado e impotente por no poder cambiarlo. Entonces aparece el viejo Rafiki.

Simba: ¿Quién eres?

Rafiki: La pregunta es ¿quién eres tú?

Simba: Creía saberlo, pero no estoy seguro.

En una aparición de su padre, Mufasa le hace ver que para saber quién es, debe mirar en su interior, porque es mucho más de lo que es ahora y que debe ocupar su lugar en el ciclo de la vida, porque es el único y verdadero rey. Simba tiene miedo y no sabe cómo volver, porque no es el mismo.

Rafiki: Cambiar es bueno.

Simba: Sí, pero no es fácil. Sé lo que tengo que hacer, pero si regreso tendré que enfrentarme al pasado y llevo tanto tiempo huyendo de él.

Rafiki le da un golpe y Simba se queja.

Simba: ¡Ahu!, eh, ¿por qué has hecho eso?

Rafiki: No importa. Está en el pasado.

Simba: Sí, pero aún duele.

Rafiki: Oh, sí, el pasado puede doler, pero tal como yo lo veo, puedes o huir de él, o aprender.

¿Cuántas veces hemos tenido miedo ante la situación de enfrentarnos a nuestro pasado? ¿Qué hemos dejado pendiente que no nos deja vivir en paz y tranquilos? ¿Qué ocurriría si trato de cerrar esa etapa del pasado? ¿Y si no hago nada? Sólo tenemos esta vida para arreglar aquello que pensamos que debemos arreglar. Sólo depende de nosotros actuar. Aprende del pasado y sé feliz con lo que te queda por descubrir.

¿Qué pasa cuando una matemática y una ingeniera industrial comparten sueños?

Un buen amigo que sabe lo que disfruto con la lectura, me envió hace tiempo, un listado de frases, de pequeñas joyas, para reflexionar. El autor de las mismas es William Faulkner, un poeta y narrador estadounidense, que influiría más tarde en escritores españoles como Gabriel García Márquez, Mario Vargas Llosa o Juan José Saer.

  • “Siempre sueña y apunta más alto de lo que sabes que puedes lograr.”
  • “Lo más triste es que la única cosa que se puede hacer durante ocho horas al día es trabajar.”
  • “Algunas personas son amables sólo porque no se atreven a ser de otra forma.”
  • “Inteligencia es el poder de aceptar el entorno.”
  • “Un paisaje se conquista con las suelas del zapato, no con las ruedas del automóvil”
  • “No te preocupes por ser mejor que tus contemporáneos o predecesores. Intenta ser mejor que tu mismo.”
  • “Si me dan a elegir entre la tristeza y la soledad, me quedo con la tristeza.”

Una interesante conversación, con una de las personas con las que más disfruto compartiendo ideas y sueños, derivó en las siguientes reflexiones que he querido compartir aquí, para ayudar a crear ese pequeño espacio donde se para el tiempo por un momento y abramos nuestra mente.

Los sueños que no se cumplen son aquellos que no nos atrevemos a soñar. La motivación en nuestro trabajo es aprender, porque el dinero viene después. Esto no se lo contéis a nadie, porque es el secreto de los genios de la historia. Eso del aprendizaje continuo no todo el mundo lo entiende. En nuestro caso particular, dedicamos muchas horas a la formación, en gran parte porque estamos en constante movimientos en charlas, seminarios, grupos de debate de voluntarios, leyendo libros, artículos, blogs o simplemente juntamos a algunos amigos para compartir ideas. Nos hemos encontrado con algunas personas que piensan que no disfrutamos de la vida por ese estudio y ganas de aprender constantes. Sin embargo, también nos hemos encontrado con otras personas que se han sorprendido de la energía y alegría con las que trabajamos y aprendemos, en continua evolución y desarrollo. Con estas personas hemos establecido amistades que han enriquecido mucho nuestra vida. Como se suele decir “quien no rema pesa”, así que por nuestra experiencia recomendamos pasar tiempo con personas que sumen en vuestra vida, y no que resten.

Cuando algo no nos guste, necesitaremos tener asertividad y valor para exponer nuestro punto de vista. Un modo de desarrollar la asertividad es poniendo en práctica lo que algunos libros explican sobre el tema. Uno de los que más me ha gustado, y que en un próximo post explicaré, es “Las Emociones que hieren: De las tensiones inútiles a las relaciones inteligentes“, de Mª Jesús Álava Reyes, una de mis psicólogas favoritas.

Un visionario inteligente es el que tiene el poder de ver su entorno, captar lo que para otros es invisible, hacerlo visible y así cambiar el entorno. Desde que tratamos de mejorar midiéndonos con nosotras mismas, avanzamos mucho más que cuando nos comparábamos con otros. Necesitamos hablar con nuestros contemporáneos para darnos cuenta que nuestros días, proyectos y acciones que creemos habituales, otros piensan que son extraordinarios.

Ahora os animo a pensar sobre esas frases. ¿Qué os han hecho reflexionar? Estaré encantada de compartir puntos de vista.

¿Qué has conseguido en 2011 y qué quieres para 2012?

Ya hace un año que empecé este pequeño proyecto de escribir el blog. Ha sido un año lleno de buenos recursos que he tratado de compartir para que otros, al igual que yo, crezcan y potencien todo lo que saben que pueden y todo lo que han descubierto que son capaces de hacer.

He querido pensar una serie de preguntas para focalizarnos en los objetivos que hemos conseguido en este pasado 2011. Las preguntas concretas nos ayudan a “aterrizar” en lo que hemos logrado para aumentar nuestra autoestima y después poder hacer un plan de objetivos para el año 2012. Es importante disfrutar y sentirnos orgullosos de aquello que hemos conseguido, y no sólo estar enfocados en aquello que nos queda por conseguir, porque nos desgastaremos rápidamente. Aquí os dejo algunas preguntas:

  • ¿Cuántas personas has conocido este año?
  • ¿Qué te ha aportado cada una de esas personas?
  • ¿En qué área de tu vida han aportado algo importante?
  • ¿Con cuántas personas conocidas has retomado el contacto?
  • ¿Ha sido positivo el reencuentro?
  • ¿Has mejorado la relación con tu familia?
  • ¿Te has hecho alguna revisión médica?
  • ¿Cuánto te has acercado a tu peso deseado?
  • ¿Qué estudios o asignaturas has acabado?
  • ¿Qué exámenes has aprobado?
  • ¿Qué tratos has cerrado?
  • ¿Cuánto has ahorrado?
  • ¿Qué viajes has hecho?
  • ¿Qué has aprendido de esos viajes?
  • ¿Cuántos días has hecho deporte?
  • ¿Has salido al campo o al monte?
  • ¿Qué libros has leído?
  • ¿Qué has aprendido de esos libros?
  • ¿Has explicado algún tema que te guste a gente de tu entorno, sólo por el placer de compartir lo que sabes y ayudar a otros?
  • ¿Cuántas veces has dado las gracias?

Espero que este 2012 esté lleno de buenos recursos con los que podamos aprender y ser mejores personas.

¿Qué otras preguntas te ayudan a hacer un repaso de tus objetivos cumplidos?