Cómo crear una oportunidad

En el mundo de los negocios, en particular, los equipos de desarrollo de negocio se dedican a crear oportunidades de negocio. Eso es lo que aprendí trabajando en consultoría. Creas ofertas de servicios, productos, sistemas, que sean útiles para algo y te paguen por ello.

Te encargas de recoger requisitos, necesidades que te transmite una persona, o bien, convences a la persona de que tiene una necesidad que no sabe que tiene. Creas un interés en algo que tú y tu equipo sabéis hacer y que resolverá esa necesidad no cubierta.

Con una habilidad en marketing que a mí me sorprende, veo algunas empresas de consultoría que hablan y hablan en sus webs y después de un rato leyendo, no me he enterado de qué es exactamente lo que hacen. Porque yo lo que veo es que los que ejecutan los trabajos son empresas que subcontratan. En fin, bueno, esto sería para otra publicación.

Con el tiempo aprendí que no era nadie en ese mundo de coincidentes laborales.

Dentro de un teatrillo laboral, que cada vez me cuesta más y más interpretar, no tengo muy claro dónde puede surgir una nueva oportunidad laboral para mí.

El camino como emprendedora solitaria no es para mí. Yo soy una persona de equipo. Necesito estar en un equipo para aportar mis talentos. Y si es posible, siendo yo quien coordine ese equipo y marque su dirección.

La utopía del emprendimiento es solo para unos pocos privilegiados. Desde mi opinión, privilegiados con buenos contactos y con acceso a financiación para pagar sus proyectos. Para algunas escuelas es un negocio rentable contarte que “todos podemos emprender” y venderte cursos y más cursos para tenerte adicto al sueño de algún día ser tu propio jefe. O los que se dedican a vender libros en la misma línea de que montes tu propio negocio.

Cada día dedico algunas horas, a veces una, a veces más de 8, a buscar una nueva oportunidad laboral para mí. ¿Dónde podré aportar mi valor? Veo un postureo que me cansa y me aburre en la red de LinkedIn. Perfiles que los leo y después de un rato no tengo ni idea de a qué se dedica la persona. Muchos perfiles super rimbombantes que a mí solo me parecen que “venden humo”.

¡Cuánta falsedad por favor!

InfoJobs saturado de perfiles, que a veces los leo y no sé si son falsos o no. Quizás es una desconfianza que se me quedó de cuando trabajé en seguridad de la información. Muchos detalles en los que me fijo y que no cuadran y me saltan las alertas de sospecha.

¿Y si hay perfiles falsos que están recopilando información personal para hacer después phishing con ingeniería social, o enviarte a tu email algún virus haciéndose pasar por una oferta de trabajo?

Vaya publicación más negativa que me está quedando. He revisado mi tránsito de planetas para ver qué está pasando. Llevo varios días mal. No sé si por la super luna llena que hemos tenido o por qué será. Pero algo hay en el ambiente que no me gusta nada.

¡Ajá!, ahí hay una puerta activa que no estaba hace unos días y es la puerta 56, y que me conecta la cabeza con la garganta. ¡Así estoy yo con la cabeza llena de presión y la mandíbula que no puedo más de tensión!

¿A ver qué dice esta puerta respecto a la sombra y la luz? Puerta del I Ching 56 y línea 3. Actualmente, 04/09/2020 21:49 GMT, la activación la está provocando el planeta Venus con un detrimento. ¿Y esto qué significa?

Un detrimento significa que tenemos que trabajar sobre ello y abre una oportunidad a contribuir al desarrollo evolutivo colectivo. Yo he observado que cuando hay un detrimento la sombra se hace más fuerte.

Según nos explica el astrólogo José Millán, Venus representa la ley del deseo. Nos enseña a valorar, a enamorarnos de personas, cosas o actitudes. Es un reflejo de lo que somos, como un espejo. Vivirlo correctamente consiste en aceptar aquello que nos gusta porque es lo que nos representa.

¿Y la puerta 56 qué significa? Según el I Ching la puerta 56 representa el viajero. Según 64Keys esta puerta representa el estímulo. ¿Quizás hay una frustración colectiva por no poder viajar? ¿Quizás es la frustrada vuelta al trabajo en septiembre para los que aún conservan su trabajo, pero lo odian?

Si buscamos la información de la línea de esta puerta aparece lo siguiente:

Fuente: http://www.64keys.com

El centro: El don de estar en el centro de atención.

  • Potencial: El don de tener control sobre la expresión y tomar el centro del escenario.
  • Sombra: El impulso de tomar el centro del escenario es tan fuerte que otros se ofenden, lo que puede resultar en aislamiento.

A modo de resumen, la esencia que yo saco de esto es que es posible que estemos reprimiendo aquello que deseamos y que queremos, aquello donde somos los protagonistas y centro de atención, para que otras personas no se sientan ofendidas, generándonos un aislamiento de sufrimiento.

¡Tocada y hundida! Ahí está mi sufrimiento últimamente.

Según me explicó una persona, las oportunidades para mí llegan a través de mis amigos, y de dar acceso a otras personas a mis aportaciones creativas. A ver qué surge de esto.

No hables de tu competencia, habla de ti

Hace 10 años, un comercial bastante bueno en su trabajo me dijo: “cuando vayas a visitar a un cliente nunca hables mal de tu competencia, háblales de lo que tú ofreces”.

En la época de consultora de negocio, en el área de seguridad de la información, tuve que hacer muchos análisis de mercado. Análisis donde evaluaba cuáles eran nuestros competidores, qué tendencias tecnológicas había. Estaba suscrita a diferentes revistas del sector. Revisaba decenas de informes como los de Gartner ®, y asistía a eventos donde, diferentes ponentes explicaban las herramientas y sus funcionalidades más novedosas.

Mi responsable me explicó que lo que hacíamos en nuestro trabajo como consultores tecnológicos era integrar diferentes herramientas y convertirlas en un paquete que llamábamos “solución” para un problema que el cliente tenía.

Necesitábamos conocer bien el mercado donde nos movíamos. Probábamos y evaluábamos las herramientas disponibles. Tratábamos de unirlas de forma sencilla en una solución. Y en paralelo era necesario capacitar al equipo de trabajo en las competencias necesarias para hacer ese trabajo, o bien contratar personas externas que ya tuviesen ese conocimiento.

Aprendí mucho de esta etapa. Estar dentro de una multinacional te espabila. Ahora con perspectiva, me doy cuenta de cuánto aprendí sobre las personas. Y lo complicado que era todo porque no conseguíamos hablar ni relacionarnos entre nosotros de forma efectiva.

¿Qué he aprendido que se me da bien?

Integrar personas. Crear equipos de trabajo. Facilitar su comunicación y el flujo de información entre ellas. Diseñar los caminos más efectivos y eficientes para relacionar a esas personas en su día a día.

Nivel de calidad de nuestras relaciones

Imagen de John Hain en Pixabay

Transcendencia es una palabra que viene continuamente a mi mente en los últimos días. Algunas personas lo llaman legado. Otras personas hablan de marca personal, o como dice Andrés Pérez Ortega “dejando huella”.

Buscando en mi estantería libros sobre marca personal, encontré un libro que conocí en 2010. El libro se llama “Construye tu sueño” de Luis Huete. Me encanta este libro y la experiencia de este señor.

Conocí la referencia de estos autores por personas que me los recomendaron. Los dos autores me parecen grandes profesionales.

Hubo un tiempo en el que hablaba bastante sobre libros con una persona. Y al observar mi entusiasmo, esta persona me dijo “confundes el contenido con el continente”. Y tenía razón, porque esta persona me engañó con su contenido intelectual que resultó estar contenido en una persona con la que yo no tenía nada que ver, pero que yo idealicé. Me tenía enganchada con su éxito y poder. Quizás un día me perdone a mí misma por haber confiado en esa persona. O tampoco hay nada que perdonar. Si no hubiese pasado por esa experiencia no habría aprendido que no quiero ese tipo de personas en mi vida.

Por eso, cuando leemos un texto es importante hacer un proceso de hermenéutica, donde destilar la esencia del contenido y separarlo de la bibliografía de la persona que escribe.

Que yo sepa, no existe un proceso de hermenéutica de personas. Solo lo he escuchado aplicado a textos. La palabra que expresa la diferencia entre lo que la persona cuenta (su contenido) y lo que hace (el continente) es la coherencia. Cuando cuentas algo que no haces, no hay coherencia y tu mensaje no sirve para nada, salvo para captar ingenuas que te sigan y te alaben como he alabado yo a muchas personas durante mucho tiempo. ¡Dichosa manipulación emocional! Algunas personas son expertas en esto.

Después de estas líneas cargadas de mi amargura bibliográfica, vuelvo al libro de Luis Huete.

En un apartado del libro explica el papel de las relaciones en la construcción de nuestros sueños.

Una parte importante de tu progreso profesional y personal te la juegas en lograr relaciones personales de calidad.

Y aquí hace una clasificación de niveles de calidad de nuestras relaciones que me parece muy útil y práctico. La gran ambición es tener relaciones de más nivel y que duren más tiempo. De peor a mejor, los niveles son:

Nivel 1: Mantienes la relación exclusivamente para recibir lo que deseas. Esperas y exiges que se te quiera, se te repete y que se cumplan tus expectativas. Si sirve a tus propósitos, la relación la mantienes. Si no, no.

Nivel 2: Relación donde esperas reciprocidad. Nunca das más de lo que esperas recibir. Si no hay equidad rompes la relación. Cuentas y calculas lo que das y lo que recibes, y te mueves en el trueque afectivo, del amor comercializado, etc.

Nivel 3: Relación en la que te comprometes a servir las necesidades de otra persona sin esperar nada a cambio. No pides, y lo que te llega, lo recibes con la misma espontaneidad con la que lo das.

Hay un nivel más, donde das sin esperar nada y sin hacer distinciones por el grado de afinidad o de simpatía con la persona.

Una vez más las personas que tengas en tu entorno facilitarán o no que puedas construir tus sueños. Ya me dirás qué sueños vas a construir si las personas de tu entorno mantienen contigo una relación del “yo primero y luego también”. O las personas que llevan la lista de favores que te han hecho para írtelos recordando en cada ocasión y así equilibrar la balanza.

Para mí el ideal sería una reciprocidad espontánea. Y en mi caso para mí sí es importante la afinidad o simpatía con la persona, y su coherencia. Hay personas “con el diente torcido” que cada vez que hablan es para quejarse o aplastarte. Otras que parecen ser amigos/as de todo el mundo, esa fachada de guay permanente, pero luego ponen a parir a las personas en privado.

Tal y como yo lo experimento, en mi caso particular, desde mi forma de observarlo, quizás solo deje un conjunto de experiencias compartidas con un pequeño grupo de personas cercanas y afines. Pequeños sueños o ideales compartidos sobre cómo nos gustaría que fuese el mundo.

Y tú, ¿ya sabes qué dejarás cuando ya no estés?