Mostrarnos en la espiral de evolución

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Nuestra capacidad para manifestar y mostrar al mundo nuestros talentos en los diferentes niveles de la Dinámica Espiral, depende de nuestro entorno y las personas con las que estamos.

Si estamos todo el día ocupados en nuestra supervivencia, alimento y casa, trabajar todo el día para poder tener un ingreso con el que pagar una vivienda y la comida, no te quedan más horas al día para hacer más cosas.

Podemos estar en los niveles de desarrollo que Ken Wilber llama de segundo orden, y tener todos los anteriores integrados. Pero si nuestra supervivencia está de forma continua amenazada, no nos queda tiempo para mostrarnos en más niveles. Es solo mi opinión.

Observo personas sin madurez psicológica. Personas emocionalmente dependientes. Personas trepas y deshonestas. Personas que se apropian de las creaciones de otras personas y las venden como creaciones propias. Personas “vende humos”, creando falsas expectativas. Personas que aprovechan la audiencia de una persona para publicar su propia publicidad y autopromocionarse. Personas que sabotean continuamente el éxito de otras.

Personas con las que has hecho alguna terapia o curso, te llaman “acordándose de ti” y, aprovechan para promocionar su empresa y cursos en la organización donde trabajas, para que les hagas el trabajo comercial gratis de vender lo suyo donde trabajas. Personas sin ética profesional, que no saben qué es el “juego limpio”.

Recientemente he recuperado un artículo de 2014, donde Juan Carlos Cubeiro explica un “Manifiesto de la Calidad Directiva para la Optimización del Talento“. ¿Esto se lleva de verdad a la práctica?

Si el entorno y las personas no te favorecen, va a ser complicado que tengas oportunidad de mostrar al mundo tus talentos. Siento que hace falta una transformación de raíz de la ética individual y, la ética de los equipos de trabajo.

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No todo vale, no.

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Hace unos días hablaba con un conocido sobre las regulaciones legales de constitución de empresas, asociaciones, cooperativas, fundaciones, etc. Yo mostraba mi indignación por muchas prácticas que veo y que no comparto.

Este conocido me dijo que pensase en los accionistas que están destrás de las empresas y qué les motiva. Y en todos los accionistas en todo el mundo detrás de fondos de inversión.

Muy enfada yo respondí que hasta ahora no había encontrado fondos de inversión que yo supiese en que invertían el dinero, y por eso no había invertido en ellos. Se reía de mí porque me explicaba que el IPC se come mis ahorros si no los invierto.

Y entonces me salió del alma decirle que no puedo cambiar el mundo pero puedo hacerme responsable de mis acciones. Y elegir, o no, invertir en algo, es una decisión que depende solo de mí. Que yo no me hago la “despistada” en plan “yo no sabía de nada, solo les dije que yo quería esa rentabilidad y me daba igual lo que hiciesen para conseguir esa rentabilidad”. No, no y no. Claro que puedo elegir.

¿A costa de qué se obtienen rentabilidades? ¿De vender humo?

¿A costa de no pagar salarios a las personas o pagarlas tarde?

¿A costa de no pagarles la seguridad social?

¿A costa de no pagar los beneficios sociales?

¿A costa de no pagar los reembolsos de gastos o pagarlos con mucho retraso?

Una vez escuché “si tus empleados tienen un aguante sin cobrar mayor que el de tus proveedores pues se aprovecha a los empleados”. Esto me dió la vuelta el estómago.

Todo no vale. No vale. No es ético. No se puede estar exprimiendo así a la gente.

Hace unas semanas vi la película “el último cazador” de Willem Dafoe, recomendada por un buen amigo. Me quedé echa polvo después de verla. Y la vi una segunda vez al día siguiente. Estuve unos días revuelta. Como si muchas cosas que no estoy dispuesta a tolerar saliesen de repente a la superficie consciente y me dejasen en shock.

Y sentía que ese es el mundo en el que vivimos y que no me gusta. Que no tiene ningún sentido.

Y serendipias de la vida, mientras escribía este post me ha llegado el vídeo de Joan Antoni Melé, persona que no conocía, que quiero compartir porque comparto muchas de sus reflexiones. Dejo un pequeño extracto:

“… si la vida es solo una lucha por la supervivencia, ¿por qué hacemos poesía, componemos música, pintamos cuadros, construimos catedrales, esculturas? Hacemos esto porque somos humanos.

¿Por qué sin ser necesario es tan importante para nosotros todo esto? Porque hace años que el ser humano salió de la necesidad y entró en el ámbito de la libertad. Lo hacemos porque somos libres y creadores. Y lo hacemos por amor. Porque algo que llevamos dentro lo queremos compartir.

Pero esto que hacemos en el arte se nos ha olvidado hacerlo en la vida social y económica donde contínuamente luchamos y nos animalizamos”.