¿Qué es lo que la vida te ha enseñado a ti?

Sentirnos identificados dentro de la historia de una película, nos pone la piel de gallina. Contar una hazana de la que realmente nos sentimos orgullosos de haber conseguido, nos entrecorta la voz de emoción y nos llena los ojos de lágrimas. Conseguir lo que otros dudaron que conseguiríamos nos llena el corazón de orgullo y valor. Valor para volver a hacerlo y quizás conseguir algo mucho mayor de lo atesorado.

Así vamos acumulando experiencias. La forma en la que mido el valor de cada una de ellas es cómo me sentí mientras las vivía. Muchas veces he llorado. Algunas he reído. En muchas aventuras he estado sola. Pero sigo ahí, abriendo camino quizás para personas que en un futuro consigan sentir el valor que produce crear algo por tu esfuerzo y voluntad.

La experiencia de la vida me enseña que no todo lo que tienes voluntad de conseguir lo consigues. Algunas cosas sí, y otras muchas no. Porque no todo depende de mí. Y necesito hacer un trabajo interno mío de auto-motivación sobre el fracaso. Porque en el sistema educativo y profesional me han enseñado que fracasar significa no conseguir aquello que te habías propuesto.

Nadie me habló de lo complejo que es el camino de desarrollar, construir, concreatar en la vida real una idea abstracta pintada en una hoja de papel. Lo he aprendido a base de prueba y error. A veces lo que pensaba que podía construir resulta que no puedo contruirlo, porque no tengo dinero para hacerlo, no tengo la tecnología, no tengo el equipo, no tengo el tiempo, no tengo los socios, no tengo el conocimiento. Y necesito repensar la idea.

Me quedo con la fuerza que siento mientras estoy creando. Con la auto-confianza. Y en esencia es el aprendizaje lo que me motiva.

¿Qué es lo que la vida te ha enseñado a ti?

Eliminar todo lo que nos hace sufrir

No podemos eliminar de nuestra vida todo aquello que nos molesta o nos hace sufrir. Pero podemos aprender herramientas para poner nuestros límites y hacernos respetar.

En mi infancia, durante la fase de mi desarrollo emocional (de los 7 a los 14), tuve que convivir años en el colegio con un niño insufrible que me hacía la vida imposible. Y tuve que convivir con un profesor incosciente y agresivo.

Profesor que también tuve en la facultad de Matemáticas el primer año, y que en diciembre a todos los que suspendimos su examen nos dijo que nos olvidásemos de seguir en esa carrera. Yo había suspendido su examen.

Yo llegué a la universidad con un nivel de conocimientos que no se adaptaba al nivel que muchos profesores exigían. Salí con matrícula de honor del instituto antes de entrar en la universidad. Y me saqué el carnet de conducir durante el verano tan largo que tenía. Y con lo que gané en la vendimia me pagué la autoescuela. En la universidad, cuando no llegaba al nivel exigido, la respuesta muchas veces era que me buscase la vida. No te lo decían así porque no es correcto socialmente, pero en esencia ese era el mensaje. Si no había llegado con suficiente nivel era mi problema. Claro, era mi problema. No era problema del sistema educativo, sino que era mi problema.

Si hoy me encontrase a estas personas, pues me darían ganas de darles una gran hostia para seros sincera. Pero como socialmente esto no es correcto, pues les diría que me he convertido en una mujer increíble.

Que estudié matemáticas, con muchas dificultades pero lo hice. Que empecé a trabajar como becaria en una gran empresa antes de acabar la carrera, porque sabía que era mucho más sencillo entrar en una empresa a través de una beca que con un contrato indefinido, porque cuando no tienes experiencia laboral, la empresa no tiene una referencia tuya y no quiere arriesgarse.

Que hice un máster sobre teoría de la decisión para poder seguir de becaria donde trabajaba porque no podían hacerme contrato fijo. Que meses después me hicieron contrato fijo. Que aprendí muchísimo en un sector completamente desconocido para mí como era la seguridad de la información. Que sobreviví a un ERE de la empresa y no me echaron, porque tenía un salario bajísimo y la empresa echaba a la gente con mayores salarios. Que recibí un premio como persona que más ideas propuso en toda la división de la empresa. Que la división fue vendida a otra empresa y nos trasladaron a otras oficinas. Que me dejaron arrinconada en la empresa sin nada interesante que hacer ni aportar. Que las ideas que proponía no se escuchaban. Que dejé el trabajo para emprender un proyecto con un grupo de soñadores emprendedores.

Que me hice autónoma. Que fui profesora en una escuela de negocios. Que colaboré en escribir un capítulo de un libro para emprendedores. Que me fui a Brasil motivada por mi propia fantasía de hacer algo grande. Que en Brasil ejecuté el mayor proyecto de mi vida, dejando un gran recuerdo en toda la gente que me conoció. Que volví a Madrid y que sigo cumpliendo sueños.

Porque soy así, una luchadora que no se da por vencida. Y la vida ha ido presentándome personas maravillosas que me han ayudado a salir de muchas situaciones donde pensaba que no tenía salida. Siempre hay una salida. Pero necesitamos personas correctas, personas que nos quieran de forma genuina. Y aquí está la clave. Pocas personas nos quieren de forma genuina. ¿Te quieren porque sacan algo de ti? ¿Te quieren porque les resuelves sus problemas? ¿Por qué te quiere esa persona? Cada uno que haga la reflexión que considere sobre cada una de las personas que tiene en su vida.

No hace falta pegar a nadie. Solo necesitamos saber poner nuestros límites, hacernos respetar y seguir con nuestra vida.

Si tratas con respeto te tratan con respeto

En alguna ocasión, algunos conocidos que han realizado MBAs en Dirección y Administración de Empresa, me daban el siguiente consejo “hazte amiga del personal de limpieza de la empresa donde trabajes porque ellos lo saben todo sobre la empresa”. Me explicaban que tienen acceso a todos los despachos de toda la gente importante y de poder en la empresa. Son parte oculta que nadie ve pero que están en todos sitios.

Ante estos consejos yo me quedaba a cuadros, incluso me cabreaba. Si eres amable y cordial con una persona en función del provecho que puedes sacar de ella ¿qué tipo de relaciones tienes? ¿qué esperas a cambio? ¿crees que te quieren y te valoran por todo lo que te cuentan? ¿o a lo mejor te tratan cordialmente porque también quieren sacar algún provecho de ti?

En todas las empresas que he estado, por un motivo o por otro, he conocido a gente en el equipo de limpieza, muchos de ellos gente realmente estupenda. Alguna de esas personas llevaba más de 15 años en ese mismo edificio, por donde habían pasado varias multinacionales. Me contaba algunos cambios más o menos traumáticos que habían ocurrido con las empresas que por allí habían pasado. Y la verdad que esta conversación no fue buscada. Surgió espontáneamente mientras esta persona se acercaba a mi mesa para poder limpiarla, aunque preguntándome si me importaba levantarme un momento para que la pudiese limpiar. Les mandan limpiar en horario de oficina, buscándose la vida para hacerlo, porque en ese mismo horario tienen a todos los trabajadores ocupando el espacio que justamente le han pedido que limpie. Yo me levantaba con una sonrisa para que pudiesen hacer su trabajo, con total tranquilidad y cordialidad.

En alguna empresa, esta persona de limpieza era una persona con muchos sueños, con una formación realmente sorprendente, con una familia que mantener, y con una historia de vida realmente dura y complicada, donde no había podido elegir su propia vida. Este trabajo le permitía tener un poco de oxígeno para seguir como podía con su vida. Me enseñó a preparar el café en la máquina con sus truquillos, me traía muchas veces café a mi mesa, aunque yo le decía que no era necesario, que no se preocupase. Una persona siempre atenta con las personas de su alrededor. Y no siempre la trataron con el respeto con el que se trata a una persona, y sobre todo con el respeto con el que esta persona nos trataba a todos. En todos sitios hay gente sin conciencia.

Respeto, respeto, respeto. Esto es lo que llevo cuando hablo con cualquier persona. El personal de limpieza, muchas veces juzgado, maltratado, menospreciado, inferiorizado, no sé cuántos -ado de inferioridad podría poner. Con objetividad todos vemos si un trabajo se adapta o no a las funciones y responsabilidades por las cuales se ha contratado a esa persona. ¿Alguna vez has explicado a una persona de la limpieza que está haciendo trabajo fuera de sus responsabilidades? ¿trabajo que le corresponde a otras personas? ¿están claras esas responsabilidades? ¿alguien las ha explicado de forma sencilla y clara?

En todos sitios hay personas con interés en que cierta información no esté accesible. Si tratas a una persona por tu propio interés, te tratará de la misma forma, por su propio interés. Cuando ya no consiga nada más de ti esa persona te ingnorará.

Siempre hay personas escondidas en los trabajos menos valorados que solo las valoramos cuando unos días desaparecen. No esperes que esas personas desaparezcan para que las veas y valores. Tienes una nueva oportunidad de conocerlas cada día que pasas con ellas.

 

Lo mejor de un final es lo que está a punto de empezar

Hace poco encontré un vídeo estupendo en la página de Francisco Alcaide, reconocida persona en el mundo de RRHH. Me ha parecido un vídeo con tan buenos mensajes que no he querido dejar pasar la oportunidad de colgarlo en el blog y que más gente lo pueda conocer.

En este vídeo se cuenta parte de la historia de un equipo de rugby de Vigo. Sí, ¡de Vigo! “No sólo se juega al rugby en Nueva Zelanda”, es lo que pensé cuando lo ví por primera vez. Norm Maxwell, un antiguo jugador de los All Black, equipo líder de rugby en NZ, cuenta su experiencia en aquel equipo de estrellas. Cuando tuvo éxito pudo ver cómo la gente se acercaba a él, esperando mucho por su parte, a pesar de seguir siendo la misma persona. Veía cómo la gente vivía sus sueños a través de él y cómo las personas del mundo del rugby profesional aumentaban la presión a la que se sometía. Esa gente fue quien le quitó el amor por el juego. Algo que durante años le había hecho muy feliz.

Escuchándole en el vídeo me dí cuenta una vez más de algo que he podido comprobar en mí misma. Las situaciones difíciles, haber vivido esas emociones, frustraciones, desilusiones, decepciones, angustias, rabia, asco, desesperanza … y salir de ese estado emocional reforzado, volver a estar ilusionado y con ganas de trabajar sobre tu proyecto de vida, eso sólo se aprende si lo has vivido. “La vida es vivir”. No podemos aprender lo que significa la vida en un libro. Sólo lo podemos vivir.

En el vídeo podemos ver cómo los caminos de dos personas se cruzan en Nueva Zelanda. Es impresionante ver cómo algo prácticamente improbable, ¡sucede!

En los entrenamientos hacen un ejercicio muy bueno en valores. Dos compañeros tienen que llevar entre los dos a otros cinco y llegar lo más lejos posible. Norm les explica que ese ejercicio les enseña que a veces en un partido tendrán que cargar con el compañero, si no habla, lo harán por él, si no cuida de sí mismo, le cuidarán ellos, si no hace lo correcto, lo harán por él. Hasta la llegada de Norm a Vigo, el equipo no había trabajado la parte mental o espiritual del deporte. Norm demostró ser un gran líder que supo sacar lo mejor de su equipo. Espero que disfrutéis del vídeo tanto como yo.

Necesitamos humildad para aprender y coraje para decidir

Hace tiempo que encontré este vídeo motivador que nos llena de energía para seguir adelante con aquellos retos que nos planteamos. Algunas de las ideas de este vídeo son:

  • Somos libres para elegir, para tomar decisiones.
  • Aprender algo significa entrar en contacto con un mundo desconocido.
  • Las cosas más simples son las más extraordinarias.
  • Atrévete a cambiar y desafíate. No tengas miedo a los retos.
  • Es necesario insistir una y otra vez para conseguir aquello que queremos.
  • Si no crees en ti mismo puedes perder una batalla que pensabas ganada.
  • Recuerda qué es lo que quieres.
  • No tengas miedo a equivocarte y empieza de nuevo.
  • Ten paciencia para encontrar el momento exacto.
  • Felicítate por tus logros. 
  • Si no has conseguido lo que querías, analiza las causas e … ¡¡ inténtalo con más FUERZA !!
  • El mundo está en manos de aquellos que tienen el coraje de soñar y de correr el riesgo de vivir sus sueños.

Necesitamos tomar nuestras decisiones con coraje. Asumir nuestras limitaciones y buscar la manera de superarlas. Si nos falta formación, nos formamos. Si nos faltan habilidades, tratamos de ponernos en situaciones que nos permitan desarrollarlas. Si tenemos miedo, lo identificamos y lo enfrentamos.

Una cita del psiquiatra Enrique Rojas que encontré en el libro de Francisco Alcaide, Fast Good Management, pone en evidencia la necesidad de aprender a gestionar la frustración. Aprender que no siempre podemos tener lo que queremos cuando queremos, hace que aprendas a ser más paciente y esperar al momento exacto para conseguir lo que quieres. 

Enrique Rojas: «Parece una paradoja pero la frustración es necesaria para la modulación de la personalidad. Es la piedra de toque de la madurez. En el triunfo uno se emborracha de sí mismo mientras que el sufrimiento sirve para entender qué significa el arte de vivir»”.

¡Mira arriba!

Un post para mi amiga Mª Dolores Novillo. 

Estaba convencido de que era un gran profesional. Él sabía que lo era pero aquel puesto tan atractivo ahora se le antojaba un error. El proceso de selección había sido muy duro pero sorprendentemente el cazatalentos le llamó al día siguiente y le dijo aquello de “Felicidades: has sido seleccionado para el puesto”.

Ahora estaba en su nuevo despacho, había comenzado ese mismo día y la mañana había sido muy intensa. 3 reuniones casi seguidas, muchas palmadas en la espalda y frases que le aterrorizaban: “Que bien que te han contratado”, “Confiamos tanto en ti” y sobre todo “Con las de cosas que hay por hacer en tan poco tiempo”.

Con toda la planta casi desierta los últimos rezagados le saludaron a través de los cristales con cara de solidaridad forzada pero él estaba sencillamente aterrorizado. El nuevo jefe parecía simpático y competente. Ya se tomaría las cervezas otro día.

El último en salir fue un jefe de proyecto muy mayor, al que todos llamaban “Yoda” debido a su apariencia (casi 60 años, bajito, poco pelo pero muy blanco) y a su forma pausada de explicarse. Estaba a punto de jubilarse y parecía que se tomaba las cosas con calma, quizás demasiada. Yoda vio la expresión del hombre y antes de abrir la puerta para irse se acercó al despacho, pasó sin llamar y se sentó en una de las sillas de cortesía enfrente de su nuevo y casi tembloroso jefe.

Le miró a la cara y con calma (y sin esperar invitación) comenzó a hablar:

“Una vez, un joven grumete se enroló en un barco pesquero. Quería ser capitán aunque era muy joven para ello. Decidió que siendo grumete aprendería y decidió esforzarse al máximo. Los primeros días fueron buenos: el tiempo era bueno y se dedicó a limpiar el barco y a hacer todo lo que decían los compañeros. Sonreía mientras fregaba la cubierta o se subía al mástil… al cuarto día se comenzó a estropear el tiempo y una gran tormenta se desató en medio del océano. El grumete estaba en ese momento en el palo mayor, en lo mas alto, atando la bandera… el barco se estremeció por un momento y el grumete se asió con todas sus fuerzas al palo. El pánico se apoderó de él mientras sus compañeros le gritaban que bajase sin miedo. Él no les escuchaba y solo temblaba intentando no marearse respirando de aquella forma.

Pasados unos minutos se escuchó la voz del capitán. Solo le dijo. ¡Grumete: mira al cielo. Respira un momento y mira al cielo!. Todos los demás guardaron silencio. El grumete se quedó totalmente alucinado y cerró los ojos muy fuerte mientras aquellas palabras resonaban en su cabeza… al final decidió que lo mejor era probar: respiró muy profundamente.. contó hasta tres y luego miró al cielo. Para su sorpresa vio que en medio de la tormenta había un pequeño claro circular por el que se veía la luz del sol y unas nubes mucho menos amenazantes. Se quedó casi un minuto mirando aquello, se calmó y comenzó a bajar hasta la cubierta entre los aplausos de los compañeros y la sonrisa del capitán”.

Fuente: CC Nevit Dilmen - Wikipedia

Nuestro hombre escuchó absorto el relato y cuando quiso responderle, Yoda le hizo un signo para guardar silencio. Él le obedeció y solo dijo: “Mira al cielo”. Se levantó y sin decir nada mas salió del despacho y se marchó al bar de enfrente con los demás.

Nuestro hombre, respiró, miró al cielo, comprendió su situación, comprendió que era él quien mas presión se estaba metiendo y que era él su peor enemigo para desarrollar su trabajo y aprender con su equipo; de sus fallos y de sus aciertos. Sonrió mientras miró por la ventana a los demás entrando en el bar.

Esa noche, pese a ser muy raro en él, nuestro hombre no se llevó el portátil a casa. Se puso la chaqueta y se bajó al bar. Pagar la primera ronda parecía una gran forma de empezar aquella nueva etapa de su carrera.

Esta entrada ha sido escrita por Marty Mallavibarrena, bloguero enamorado de las Tecnologías de la Información y Comunicación (TIC). Gracias Marty !!