Lo mejor de un final es lo que está a punto de empezar

Hace poco encontré un vídeo estupendo en la página de Francisco Alcaide, reconocida persona en el mundo de RRHH. Me ha parecido un vídeo con tan buenos mensajes que no he querido dejar pasar la oportunidad de colgarlo en el blog y que más gente lo pueda conocer.

En este vídeo se cuenta parte de la historia de un equipo de rugby de Vigo. Sí, ¡de Vigo! “No sólo se juega al rugby en Nueva Zelanda”, es lo que pensé cuando lo ví por primera vez. Norm Maxwell, un antiguo jugador de los All Black, equipo líder de rugby en NZ, cuenta su experiencia en aquel equipo de estrellas. Cuando tuvo éxito pudo ver cómo la gente se acercaba a él, esperando mucho por su parte, a pesar de seguir siendo la misma persona. Veía cómo la gente vivía sus sueños a través de él y cómo las personas del mundo del rugby profesional aumentaban la presión a la que se sometía. Esa gente fue quien le quitó el amor por el juego. Algo que durante años le había hecho muy feliz.

Escuchándole en el vídeo me dí cuenta una vez más de algo que he podido comprobar en mí misma. Las situaciones difíciles, haber vivido esas emociones, frustraciones, desilusiones, decepciones, angustias, rabia, asco, desesperanza … y salir de ese estado emocional reforzado, volver a estar ilusionado y con ganas de trabajar sobre tu proyecto de vida, eso sólo se aprende si lo has vivido. “La vida es vivir”. No podemos aprender lo que significa la vida en un libro. Sólo lo podemos vivir.

En el vídeo podemos ver cómo los caminos de dos personas se cruzan en Nueva Zelanda. Es impresionante ver cómo algo prácticamente improbable, ¡sucede!

En los entrenamientos hacen un ejercicio muy bueno en valores. Dos compañeros tienen que llevar entre los dos a otros cinco y llegar lo más lejos posible. Norm les explica que ese ejercicio les enseña que a veces en un partido tendrán que cargar con el compañero, si no habla, lo harán por él, si no cuida de sí mismo, le cuidarán ellos, si no hace lo correcto, lo harán por él. Hasta la llegada de Norm a Vigo, el equipo no había trabajado la parte mental o espiritual del deporte. Norm demostró ser un gran líder que supo sacar lo mejor de su equipo. Espero que disfrutéis del vídeo tanto como yo.

Necesitamos humildad para aprender y coraje para decidir

Hace tiempo que encontré este vídeo motivador que nos llena de energía para seguir adelante con aquellos retos que nos planteamos. Algunas de las ideas de este vídeo son:

  • Somos libres para elegir, para tomar decisiones.
  • Aprender algo significa entrar en contacto con un mundo desconocido.
  • Las cosas más simples son las más extraordinarias.
  • Atrévete a cambiar y desafíate. No tengas miedo a los retos.
  • Es necesario insistir una y otra vez para conseguir aquello que queremos.
  • Si no crees en ti mismo puedes perder una batalla que pensabas ganada.
  • Recuerda qué es lo que quieres.
  • No tengas miedo a equivocarte y empieza de nuevo.
  • Ten paciencia para encontrar el momento exacto.
  • Felicítate por tus logros. 
  • Si no has conseguido lo que querías, analiza las causas e … ¡¡ inténtalo con más FUERZA !!
  • El mundo está en manos de aquellos que tienen el coraje de soñar y de correr el riesgo de vivir sus sueños.

Necesitamos tomar nuestras decisiones con coraje. Asumir nuestras limitaciones y buscar la manera de superarlas. Si nos falta formación, nos formamos. Si nos faltan habilidades, tratamos de ponernos en situaciones que nos permitan desarrollarlas. Si tenemos miedo, lo identificamos y lo enfrentamos.

Una cita del psiquiatra Enrique Rojas que encontré en el libro de Francisco Alcaide, Fast Good Management, pone en evidencia la necesidad de aprender a gestionar la frustración. Aprender que no siempre podemos tener lo que queremos cuando queremos, hace que aprendas a ser más paciente y esperar al momento exacto para conseguir lo que quieres. 

Enrique Rojas: «Parece una paradoja pero la frustración es necesaria para la modulación de la personalidad. Es la piedra de toque de la madurez. En el triunfo uno se emborracha de sí mismo mientras que el sufrimiento sirve para entender qué significa el arte de vivir»”.

¡Mira arriba!

Un post para mi amiga Mª Dolores Novillo. 

Estaba convencido de que era un gran profesional. Él sabía que lo era pero aquel puesto tan atractivo ahora se le antojaba un error. El proceso de selección había sido muy duro pero sorprendentemente el cazatalentos le llamó al día siguiente y le dijo aquello de “Felicidades: has sido seleccionado para el puesto”.

Ahora estaba en su nuevo despacho, había comenzado ese mismo día y la mañana había sido muy intensa. 3 reuniones casi seguidas, muchas palmadas en la espalda y frases que le aterrorizaban: “Que bien que te han contratado”, “Confiamos tanto en ti” y sobre todo “Con las de cosas que hay por hacer en tan poco tiempo”.

Con toda la planta casi desierta los últimos rezagados le saludaron a través de los cristales con cara de solidaridad forzada pero él estaba sencillamente aterrorizado. El nuevo jefe parecía simpático y competente. Ya se tomaría las cervezas otro día.

El último en salir fue un jefe de proyecto muy mayor, al que todos llamaban “Yoda” debido a su apariencia (casi 60 años, bajito, poco pelo pero muy blanco) y a su forma pausada de explicarse. Estaba a punto de jubilarse y parecía que se tomaba las cosas con calma, quizás demasiada. Yoda vio la expresión del hombre y antes de abrir la puerta para irse se acercó al despacho, pasó sin llamar y se sentó en una de las sillas de cortesía enfrente de su nuevo y casi tembloroso jefe.

Le miró a la cara y con calma (y sin esperar invitación) comenzó a hablar:

“Una vez, un joven grumete se enroló en un barco pesquero. Quería ser capitán aunque era muy joven para ello. Decidió que siendo grumete aprendería y decidió esforzarse al máximo. Los primeros días fueron buenos: el tiempo era bueno y se dedicó a limpiar el barco y a hacer todo lo que decían los compañeros. Sonreía mientras fregaba la cubierta o se subía al mástil… al cuarto día se comenzó a estropear el tiempo y una gran tormenta se desató en medio del océano. El grumete estaba en ese momento en el palo mayor, en lo mas alto, atando la bandera… el barco se estremeció por un momento y el grumete se asió con todas sus fuerzas al palo. El pánico se apoderó de él mientras sus compañeros le gritaban que bajase sin miedo. Él no les escuchaba y solo temblaba intentando no marearse respirando de aquella forma.

Pasados unos minutos se escuchó la voz del capitán. Solo le dijo. ¡Grumete: mira al cielo. Respira un momento y mira al cielo!. Todos los demás guardaron silencio. El grumete se quedó totalmente alucinado y cerró los ojos muy fuerte mientras aquellas palabras resonaban en su cabeza… al final decidió que lo mejor era probar: respiró muy profundamente.. contó hasta tres y luego miró al cielo. Para su sorpresa vio que en medio de la tormenta había un pequeño claro circular por el que se veía la luz del sol y unas nubes mucho menos amenazantes. Se quedó casi un minuto mirando aquello, se calmó y comenzó a bajar hasta la cubierta entre los aplausos de los compañeros y la sonrisa del capitán”.

Fuente: CC Nevit Dilmen - Wikipedia

Nuestro hombre escuchó absorto el relato y cuando quiso responderle, Yoda le hizo un signo para guardar silencio. Él le obedeció y solo dijo: “Mira al cielo”. Se levantó y sin decir nada mas salió del despacho y se marchó al bar de enfrente con los demás.

Nuestro hombre, respiró, miró al cielo, comprendió su situación, comprendió que era él quien mas presión se estaba metiendo y que era él su peor enemigo para desarrollar su trabajo y aprender con su equipo; de sus fallos y de sus aciertos. Sonrió mientras miró por la ventana a los demás entrando en el bar.

Esa noche, pese a ser muy raro en él, nuestro hombre no se llevó el portátil a casa. Se puso la chaqueta y se bajó al bar. Pagar la primera ronda parecía una gran forma de empezar aquella nueva etapa de su carrera.

Esta entrada ha sido escrita por Marty Mallavibarrena, bloguero enamorado de las Tecnologías de la Información y Comunicación (TIC). Gracias Marty !!

Don Quijote era un gran líder, loco, pero líder

Juan Carlos Cubeiro, presidente de la consultora de recursos humanos Eurotalent, es autor del libro En un lugar del talento. Un ensayo sobre liderazgo que toma a Don Quijote como ejemplo. De este libro extraemos estos quijotescos consejos.

Capítulo I. De cómo el líder debe perseguir un ideal

Si en 1605 el espíritu de superación era importante, no digamos en 2011. Los ideales son la sal de los seres humanos, y en esta crisis más que nunca. “Don Quijote nos enseña que sin ilusión, sin proyectos, sin retos, no podemos seguir adelante. Los sueños son motores de las mejores iniciativas. No hay que pensar tanto en el corto plazo: seguir un sueño e implicar a un equipo en él es marcar pautas para crecer”, señala Cubeiro.

Capítulo II. La aventura de la serenidad y la confianza

Esta enseñanza quijotesca cobra cada vez más importancia. Es cierto que Don Quijote tiene arrebatos de cólera y pasión, pero “es una persona que está muy centrada en su hidalguía, es muy tranquilo”. Lo que Unamuno llamaba la quijotización de Sancho es un ejemplo del contagio de esa confianza, la misma serenidad que debe saber transmitir un buen líder.

Capítulo III. La batalla de la adaptación

Juan Carlos Cubeiro, lector infatigable, inventó hace unos años la palabra flexeverancia. Es la suma de flexibilidad y perseverancia, dos valores que también están presentes en el personaje cervatino. “En una empresa es vital perseverar en los valores y objetivos que son el pilar de una organización, como insiste Alonso Quijano. Para lo demás, flexibilidad, como predica el caballero manchego, que incluso deja que a veces sea Rocinante el que elija el camino”.

Capítulo IV. De cómo cultivar la iniciativa

Cada líder empresarial no sólo debería trabajar con la innovación como bandera, sino generar un contexto en el que los miembros del equipo propongan nuevas ideas.

Capítulo V. Que trata de la virtud de saber valorar

Un líder debe saber reconocer la actitud y la aptitud de quienes trabajan con él.

Capítulo VI. De lo que la confianza puede obrar

La confianza en el otro también está presente en las andanzas del Quijote. “Muchos capítulos son auténticos tratados de lo que hoy llamamos inteligencia social o inteligencia interpersonal”, explica Cubeiro. Don Quijote siempre influye. Le apalean, provoca burlas, pero también ternura. Hay al menos unos 600 personajes que tratan con el hidalgo manchego, “y a ninguno deja indiferente; la mayoría queda fascinado por su carisma, el mismo que ha de tener un líder”.

Capítulo VII. Sobre la autoridad moral

Influir en los demás por autoridad moral no es fácil. A menudo se impone la autoridad formal, la que imprimen los galones. “Estos valen cada vez menos –reflexiona Cubeiro–. Valen para la obediencia, para el miedo, pero la autoridad moral es la puerta de la credibilidad, ese intangible que hace que las personas te sigan porque quieren”. Don Quijote estaba loco. Tal vez. Pero logró implicar e ilusionar a Sancho Panza en un proyecto común.

El artículo completo de la Expansión se puede leer aquí.

Mario Alonso Puig, La autencidad del ser

A principios de 2010 leí un artículo escrito por Mario Alonso Puig, persona a quien admiro mucho.

Hice un estracto de lo que más me gustó y lo he querido compartir con vosotros:

Necesitamos trascender, traspasar la manera en la que nos estamos “usando” a nosotros mismos y la manera en la que “usamos” a los otros. Cuando miramos a una persona, cuántas veces no la estamos viendo a ella, sino que sólo vemos lo que nosotros queremos lograr a través de ella. Sin darnos cuenta, hemos bajado a un ser humano del plano de las personas al plano de los objetos. Ahora es sólo una ayuda o un impedimento a la hora de conseguir lo que yo de verdad deseo.
La calidad de una vida tiene mucho que ver con la calidad de los vínculos que establecemos con nosotros mismos y con los demás. Y yo me pregunto, ¿qué clase de vínculos se van a crear entre seres humanos, si ni siquiera vemos a los otros, sino simplemente la imagen que nos hemos creado acerca de ellos?

Yo he tratado y trado de crear buenas relaciones personales, porque creo que es un enriquecimiento personal mutuo y no porque uno de los dos gane.

En estos años he aprendido a ser agradecida cuando hay que serlo y decir las cosas como las siento. He aprendido a decir las cosas a las personas que quiero mientras puedo estar con ellas y verlas felices, verlas disfrutar. No esperaré a irme para decir todo lo que llevo aquí dentro. Es más bonito ver a los demás disfrutar de ello.

Cuesta muy poco sacar una sonrisa a alguien que está pasando un mal momento, o decirle un comentario que le anime, o irte a dar un paseo con una pesona que necesita hablar. Todo eso hay que hacerlo cuando hay que hacerlo. Si nos quedamos esperando… mañana puede ser tarde y todo lo que no hayas hecho no servirá de nada, no lo podrás hacer y puede que alguien lo necesitase, o incluso yo misma lo necesitase.

Somos más fuertes de lo que pensamos. Si nos hacen daño pues nos recuperamos porque hay muchas personas por las que merece seguir, perdonar, olvidar y seguir disfrutando de la vida.

El artículo completo lo podéis leer aquí.

Tom Wujec: Construye una torre, construye un equipo

Soy una gran aficionada a los vídeos de TED. Hace unos meses me enseñaron este vídeo de Tom Wujec titulado: Construye una torre, construye un equipo

Se puede ver una buena prueba de fuego para evaluar cómo trabajan los equipos o para elegir un buen equipo.

Lo que yo aprendí y más me gustó fue lo siguiente:

  • Las observaciones instantáneas con cada versión sobre lo que funciona y lo que no eliminan errores de última hora
  • Los equipos que consiguen mejores resultados son aquellos que:
    • Tienen habilidades especiales y de facilitación
    • Dirigen el proceso y lo entienden
    • Se gestionan y se fijan bien en el trabajo
  • Habilidades especiales + Habilidades de facilitación = éxito
  • Alto riesgo –> Gran impacto
  • Incentivos + Habilidades Débiles = Fracaso
  • Incentivos + Habilidades Fuertes = Éxito
  • El ejercicio nos ayuda a identificar las suposiciones ocultas
  • Todos los proyectos tienen su malvavisco.
  • El reto proporciona una experiencia compartida, un lenguaje común, una postura común de construir el prototipo correcto.
  • Este es el valor de la experiencia

A veces nos empeñamos en hacer nuestro trabajo de una determinada manera sin dar siquiera oportunidad a probar nuevas formas que mediante la experimentación pueden darnos otras alternativas.

Algo solo es imposible hasta que alguien lo dude y acabe probando lo contrario
Albert Einstein