La odisea de tomar requisitos incompletos

Photo by Fikri Rasyid on Unsplash

Necesito instalar en el grifo de la cocina un filtro de una máquina. Y en la compra, nadie me dijo que el tipo de paso de rosca del grifo, la forma del grifo y el diámetro del grifo, eran requisitos importantes para saber si el filtro se puede instalar o no.

Aquí es donde ves la guerra entre la parte técnica y la parte comercial de una empresa. El equipo comercial, en su argumento de venta, sabe que la máquina viene con un conjunto de adaptadores internacionales, y que no tendrás problemas para adaptar alguno de ellos a tu grifo.

Pero la parte técnica explica en un pie de página de las instrucciones, en mini letra pequeña, que hay 4 tipos de grifos que no son compatibles, indicando sobre uno de ellos, que el diámetro mínimo compatible es de 22mm. ¡Qué mala suerte, que el mío es de 18mm! Más o menos, porque no tengo un calibre para medirlo.

Después de mi reclamación al equipo comercial, seguro que empiezan las culpas entre ellos para ver quién tiene razón. Pero eso a mí, como cliente, me da igual. Tengo un problema que ahora soy yo quien tiene que resolver.

¿Os suena esto de algo? Creo que más de uno/a estará sonriendo o riéndose reviviendo estos conflictos durante su vida.

Entonces pienso, «no dramatices, que es un grifo, esto seguro que hay un adaptador que puedo comprar en la ferretería o tienda de fontanería y listo». Para mi sorpresa, después de 2 horas yendo a unas 7 tiendas, en ninguna tienen este adaptador. De hecho, ya empiezo a escuchar cosa que no me gustan:

  • «Buff, este grifo no es estándar, es muy pequeño, es de los antiguos, dan muchos problemas».
  • «Uy, no tenemos nada de esto, esto te va a costar mucho encontrarlo».

Solo en uno de los locales, la persona se apuntó las medidas, y me dijo que me pasase la semana que viene, porque iba a preguntar a sus proveedores. El resto de personas no hizo absolutamente nada por solucionar mi problema. En situaciones como estas, te das cuenta de las personas que realmente tienen un negocio y atienden necesidades, buscan soluciones, y los que simplemente tienen una tienda.

Mi investigación no se quedó ahí. Aún no había resuelto mi problema. Fui a otra tienda súper especializada, y me dicen, «este grifo es que es muy pequeño, y además usa un tipo de rosca americana y nosotros usamos rosca calor».

Todo esto a mí se suena a chino, pero me lo apunto para luego buscarlo en Internet. Me explica que hay fabricantes que hacen estos grifos tan diferentes posiblemente para que solo les compres a ellos.

Ya sé sobre los análisis de barreras de entrada del mercado de Michael Porter y que el fabricante de este grifo lo use. Pero por favor, que es un grifo.

Me recomienda el sr de la tienda un local donde puedo preguntar si me pueden fabricar a medida la pieza que necesito. ¡No me puedo creer que la solución tenga que ser que me fabriquen una pieza a medida! Tiene que haber una solución más sencilla.

Entonces, pienso en quién construyó este piso, quién seleccionó los proveedores, y a quién se le ocurrió escoger un proveedor sin tener en cuenta la estandarización del producto que venden.

¿Nadie pensó en el mantenimiento de los elementos instalados? ¿Alguien pensó en el servicio postventa? Seguramente no, porque ya el dueño/a que se busque la vida para hacer el mantenimiento. ¡Qué importante es tener en cuenta toda la cadena de valor!

Ahora que conozco el vocabulario técnico, busco un poco por Internet, y encuentro esta web, donde explican con detalle el tema de roscas, pasos y estándares, un mundo completamente desconocido para mí como cliente y entiendo que para la mayoría de personas.

También he encontrado una empresa española, Tornillera Aragonesa, donde explica perfectamente este mundo en su documento Tabla de roscas normalizadas.

¡Vaya!, resulta que la rosca de mi grifo sí que está normalizada. Lo que ocurre que no existen repuestos ni adaptadores para ese estándar en las 7 tiendas que he consultado. Luego para mí, como cliente, no es un estándar, porque no encuentro repuestos o adaptadores de forma rápida, sencilla y cerca de mi casa.

Eso es lo que quiero como cliente, esta es la propuesta de valor en la postventa, algo sencillo de mantener, sin tener que hacerme un curso especializado de normalización de roscas para entender qué tengo que comprar para solucionar mi problema.

Me queda otra duda, y es saber cómo es el tipo de medida de la rosca de mi grifo, porque resulta que no aparece por ningún sitio un identificador, y he visto que hay estándar para nombrar a los componentes. Tengo dudas, porque tampoco tengo aparatos de precisión para poder medir todo lo que los fabricantes especifican. Estas son las posibilidades a las que he llegado, después de revisar la tabla de roscas normalizadas de Tornillera Aragonesa, que creo que pueden ser la mía:

Tabla de posibilidades

La próxima tienda que consulte creo que tengo que preguntar por un «adaptador de rosca americana macho ¾ a rosca métrica ISO DIN 13 macho M22». Seguiré buscando una solución. Todo esto es surrealista como cliente.

Cuando contratas un asesor, consultor, mentor, llámalo como quieras, no estás pagando por «una de las cosas que puedes probar es ESTO». Por lo que pagas es por todo el tiempo (a veces años) y dinero dedicado por la persona hasta llegar a saber que «ESTO» es una posible solución que esta persona ha probado que funciona.

¿Cuáles han sido las situaciones más surrealistas que has vivido como cliente?

Vivir mi cruz (parte 5)

Photo by Lea Böhm on Unsplash

En agosto de 2015 yo ya estaba más que harta de vivir en un apartahotel en São Paulo.

Harta de tener que ir a casa de uno de mis amigos para lavar la ropa, porque yo no tenía lavadora. Hicimos un intercambio de valor fértil para ambas partes: él aparcaba su coche en la plaza de garaje que yo no usaba, y él me dejaba lavar la ropa en su casa, y me llevaba al supermercado que estaba lejos de donde yo vivía.

Harta de no poder alimentarme correctamente porque no tenía nevera ni congelador de un tamaño suficiente. Solo tenía una mini nevera de hotel con una mini bandeja de congelador dentro de la propia nevera. No tenía tiempo de estar cada 2 o 3 días yendo a comprar. Harta de haber engordado bastante y no poder hacer nada para alimentarme mejor.

Tenía el Plan de comidas de 28 días de Marcos Vázquez, pero no tenía forma de organizarme sin una nevera en condiciones. Hacía lo que podía. Y comía lo que podía.

Harta de trabajar todos los días en unos horarios insoportables, trabajando fines de semana, teniendo que estar disponible prácticamente 24 horas, muchas veces festivos incluidos.

Tome la decisión que necesitaba cambiarme a un apartamento. Necesitaba una estructura que yo sintiese un hogar, mi casa. Nadie en la empresa hizo absolutamente nada por ofrecerme este espacio que yo necesitaba, este bienestar básico y fundamental para el bienestar físico y emocional. Estaba muy harta. Y una vez más me dejaron sola.

Como nadie me ayudaba me puse manos a la obra yo sola. Estuve hablando con mis amigos de São Paulo para saber en qué webs se buscaban normalmente apartamentos de alquiler, qué precios tenían, qué zonas había, cómo era la seguridad en esas zonas, si había supermercados cerca, farmacias, ambulatorios, etc. Me hice un mapa de São Paulo en Google Maps con toda la información que iba recopilando.

Hablé con una de mis amigas que estaba estudiando Derecho para que me explicase cómo funcionaban los contratos de alquiler. Me explicó que casi todos iban por agencia y me dijo que cuando encontrase un apartamento le enviase el contrato para revisarlo antes de firmar nada. Me explicó que se suelen poner algunas cláusulas abusivas que por propio desconocimiento o porque son habituales, se responsabiliza a los inquilinos de temas que son por ley responsabilidad del propietario. Y que, si no te das cuenta, pues te las cuelan y las firmas.

Asique en una ardua búsqueda, encontré por pura serendipia un apartamento que fue amor a primera vista. De hecho, cuando fui a verlo, me lo enseñó la propietaria que era un amor de persona. Aunque por seguridad para ella, gestionaba el alquiler por agencia. Los de la agencia era un poco «bichos» la verdad. Pero la dueña era súper razonable. Estuvimos hablando y acordamos empezar los trámites para el contrato de alquiler.

Con la agencia tuve un montón de problemas. Incluido el contrato que querían que firmase. Tal y como mi amiga me indicó, en el contrato aparecía una cláusula abusiva habitual en los contratos, y que era una responsabilidad del dueño que se estaba pasando al inquilino. Mi amiga me dio las referencias en internet de las leyes donde aparecía todo explicado. Hice un documento explicando todo. Lo enseñé en la empresa y me armaron una bronca gigante porque esos contratos son estándares y yo estaba cuestionando lo que nadie cuestionaba. En fin, una más de tantas broncas que tuve que aguantar.

En noviembre de 2015 tenía un estrés enorme, porque yo ya había dejado el apartahotel, me estaba quedando en casa de una amiga con mis maletas, mis cosas estaban en casa de otro amigo, y las llaves del apartamento no me las daban por problemas con papeles y porque me querían cambiar condiciones.

Tuve una super bronca por teléfono y por email con la agencia diciéndoles que «si me cambiaban ahora las condiciones según les convenía a ellos, que se olvidasen de mí, que ya no firmaba ningún contrato y que se buscasen a otra persona para el piso». Menudo lío me montaron. Menudos impresentables.

En diciembre de 2015, después de bastante lucha, conseguí las llaves y pude por fin entrar en el apartamento.

No sé cómo explicaros la sensación del primer día en ese nuevo espacio. Lloré. Lloré bastante. Al fin podía estar en un lugar que era una casa. Y que esperaba convertir en hogar en unas semanas o meses.

Tenía una cocina completamente amueblada, tenía bastantes muebles para guardar cosas, tenía extractor de humos, tenía 4 fuegos, tenía horno, ¡tenía una nevera grande y congelador! y ¡tenía una lavadora/secadora nueva! Increíble.

Tenía un baño precioso con ventanas a la calle. Todos los espacios tenían ventanas a la calle y delante no tenía ningún edificio. Asique tenía ventilación.

Y así empecé una nueva vida en São Paulo. Aún tenía otros frentes que resolver. Pero al menos ya estaba en un espacio que sentía mi casa.

¿Cuáles han sido las dificultades más complicadas que has pasado para encontrar casa?

ENTRADAS RELACIONADAS

Vivir mi cruz (parte 4)

Photo by Muyuan Ma on Unsplash

Crear un equipo que funcione, es algo que lleva bastante tiempo. En el proyecto de Brasil a mí me llevó 3 años. Al principio, tuve que despedir a algunas personas, porque no tenían el perfil que necesitaba para el puesto en el que estaban.

También tuve que contratar personas nuevas. Pelearme con bastante gente por las contrataciones. Muchas discusiones. Aprender sobre “los goles” que querían colarme con otras personas recomendadas, y que no eran perfiles adecuados para mi equipo. Algún que otro gol se colaba porque “eran lentejas”.

Promocioné a personas cuando me dejaron, porque, aunque llevaba mi lista de argumentos objetivos para la promoción de la persona, había otras personas quienes tomaban la última decisión, y muchas veces no me dejaron promocionar a quien se lo merecía. Esto provocó que algunas personas se fuesen de la empresa.

Algunas personas se marcharon a otras empresas con mejores condiciones, o porque eran proyectos que realmente encajaban con el desarrollo de su carrera profesional, y estaban temporalmente en este equipo hasta que les saliese algo de lo suyo. Agradecí su honestidad y entendí sus decisiones.

Otras personas se desarrollaron de cero en el equipo. Esta fue una de las partes más bonitas que he vivido. Poder formar parte del desarrollo de estas personas. También aprendí muchísimo de ellos/as.

Buscaba formaciones, cursos y libros que les ayudasen a desarrollarse y los compartía con todos/as. Les enseñé fuentes de información gratuita y muy valiosa que podían consultar según sus intereses. También conseguí crear una pequeña colección de libros, convenciendo a varios compañeros que habíamos recibido unos vales de regalo de la empresa para comprar libros, y aceptaron donarlos al equipo para comprar libros para usarlos todos en la oficina.

En esos 3 años me di cuenta de los mismos miedos e inseguridades que todos/as tenemos. Yo estaba ahí para crear relaciones entre ellos que fuesen respetuosas y colaborativas. Traté de mediar con cada conflicto que surgía y que no conseguían resolver entre ellos/as. Hablaba primero individualmente para escuchar ambas versiones, y después juntaba a las partes para llegar a un acuerdo. Las tensiones se iban diluyendo poco a poco. Algunas veces era yo quien proponía una solución de mediación, porque entre las partes no llegaban a ningún acuerdo.

Por ejemplo, para organizar las vacaciones, trataba de tenerlas organizadas a un año vista. Y cuando no se ponían de acuerdo de forma que el servicio no se viese afectado, yo mediaba.

Había problemas personales entre algunas personas, que eran mucho más complejos de tratar. Si alguien te cae mal y tienes que trabajar todos los días con esa persona, es un desgaste enorme. En esos casos, lo que traté fue despersonalizar el problema, dejar el drama a un lado, para que la persona fuese objetiva, se centrase en la solución de un conflicto sin nombre ni apellidos. Y muchas veces funcionó.

Cuando esto no funcionaba, trataba que estas personas no trabajasen juntas, porque vi que iba a ser prácticamente imposible que trabajasen juntas. Otras veces el conflicto surgía por agravio comparativo, otro tema que aprendí sobre la marcha, por acuerdos no escritos que nadie me había contado y que fui descubriendo poco a poco.

Viví también traiciones de otras personas del equipo que me quitaron personas de mi equipo cuando ya estaban formadas. Pero no podía hacer nada al respecto, salvo expresar mi desacuerdo con la decisión, y dar libertad a la persona que se iba, para que decidiese lo que fuese mejor para ella en ese momento.

Con otros departamentos que trataban de minar al equipo, de desorganizarlo, de imponerles formas de trabajar, tuve que pelearme bastante. Primero para controlar los canales de comunicación, explicar a las personas del equipo que quien les mandaba trabajo era yo y no el resto de departamentos.

Esto fue una lucha bastante complicada. Había mucha gente queriendo hacer y deshacer lo que le daba la gana con el equipo que yo gestionaba. Dependiendo de los galones de la persona que venía a cambiarte las cosas, pues te tocaba aguantarte y cambiarlas, por mucho que estuviese en desacuerdo. Pero al menos ya me enteraba de lo que necesitaban otros departamentos y era yo quien lo canalizaba al equipo.

Estaba ahí para defender al equipo, cuidarles y facilitar que pudiesen hacer su trabajo. Básicamente me daba de tortas con todo el mundo para poder protegerles. Y en varias ocasiones el equipo me dijo que agradecían esa labor, y que de hecho era lo que ellos esperaban que yo hiciese, que los defendiese.

Empecé con un equipo de 6 personas y acabé con un equipo de 19. Partiendo de caos, y terminando con todos los perfiles/roles definidos por escrito, con todas sus responsabilidades claras y por escrito, con todas las tareas claras y por escrito, con documentación del trabajo del día a día, con gestión del conocimiento del equipo en una base de datos común. Y lo más importante, el equipo cuidaba de sí mismo entre todas las personas que lo formaban. Se desarrolló un sentimiento de empatía y colaboración entre el equipo que no había vivido hasta ahora.

Uno de los muchos detalles que este equipo tuvo conmigo, fue al volver de vacaciones una de las veces, me encontré con este bonito regalo en mi mesa:

Regalo del equio a la vuelta de mis vacaciones.

Eran geniales. Y sé que cada una de estas personas se ha llevado un trocito de mí, igual que yo me he quedado un trocito de ellos/as. Ellos/as sí me vieron y sí me reconocieron.

Creé este equipo sola, sin ayuda de nadie. Ahora mi sueño es volver a crear un equipo con quien dirigir la innovación de proyectos sociales.

¿Cuáles han sido tus mayores retos en la creación de equipos?

ENTRADAS RELACIONADAS

¿Qué es la herida cósmica?

Photo by Shahadat Shemul on Unsplash

¿Alguna vez te has hecho una herida en el cuerpo? Estoy casi segura que sí. Dependiendo de la gravedad de la herida, puede ser que, la hayas lavado con jabón y agua y se te haya curado, puede ser que hayas tenido que usar algún producto desinfectante y taparla, puede que te hayan tenido que limpiar y coser la herida o incluso que hayan tenido que operarte para poder curar la herida.

Además de las heridas físicas, podemos tener heridas emocionales. Emociones negativas enquistadas en nuestro cuerpo por conflictos con otras personas que no hemos resuelto. O pensamientos repetitivos en modo bucle recreándonos en esas emociones negativas continuamente.

¿A ti qué te viene a la mente o qué sientes en el cuerpo cuando piensas en una herida?

Después de tener situada una situación donde hayas tenido que pasar un proceso de curación de una herida, quiero contar mi forma de entender qué es una “herida cósmica”.

Tal y como yo lo he vivido en mi biografía es una temática dolorosa que se repite continuamente, aunque no eres consciente de ella. Es la raíz, el origen por el cual sientes, en mi caso, desprecio infinito por quien tienes delante. No todo el mundo siente desprecio. Esto es en mi caso. La raíz de esa reacción de desprecio, el motivo, la herida, es sentirme invisible, sentir que no existo para otra persona.

Me sorprendió ver que en la gráfica del camino dorado del libro de “Las claves genéticas” de Richard Rudd, en la bolita que llaman “vocación” aparecía la línea 2, que es la herida de la “negación”. En este libro puedes leer sobre las 6 heridas cósmicas:

  1. Represión
  2. Negación
  3. Vergüenza
  4. Rechazo
  5. Culpa
  6. Separación

Muchas personas a lo largo de mi vida han negado que yo existiese. Esa ha sido la temática más dolorosa que he vivido una y otra vez.

Invisible, teniendo una hermana gemela con la que he competido durante muchísimos años por ser la mejor. Donde cuando me encontraban conocidos por la calle me decían “tú eres Ana o eres la otra”. Donde hasta que no empecé la universidad no me sentí con mi propia identidad, porque solo me conocían a mí y no a mi hermana. Tener que compartir habitación con mi hermana durante unos 24 años. Yo quería ser yo sin que me estuviesen comparando continuamente con mi hermana.

Ahora con la información de mi motivación y transferencia que he aprendido de mi diseño humano, puedo diferenciar las personas correctas para mí de las que no lo son. Y con la temática de la fertilidad/infertilidad ser objetiva con la relación. Y si no es fértil para ambas partes pues c’est fini.

Ya no importa que no me vean. Al menos lo llevo mucho mejor que antes. Simplemente no son personas correctas para mí, y mejor tenerlas lejos que tenerlas cerca aprovechándose de algo que les interesa de mí para luego darme la patada cuando no les interese.

¿Qué temática dolorosa se te repite una y otra vez en tu vida?

La temática de la fertilidad/infertilidad

Photo by Christine Wehrmeier on Unsplash

A lo largo de mi vida las relaciones que se han ido presentando han sido para que aprendiese sobre la temática de la fertilidad e infertilidad de estas relaciones.

¿Qué relaciones? Todas.

  • Relaciones de pareja.
  • Relaciones de amistad.
  • Relaciones de trabajo.
  • Relaciones con conocidos/as.

Por ejemplo, hombres que he conocido que solo querían pasar el rato. O que la visión de la vida cada uno teníamos no tenía nada que ver. Mentirosos, infieles, deshonestos.

En las amistades, pues muchas amistades que poco a poco el tiempo las ha ido diluyendo. Porque no eran realmente amigos/as sino interesados que querían sacar provecho de algo que yo sabía, de algo que yo tenía, de mis contactos, o de mi influencia. Personas que llevaban una lista con los favores que me habían hecho y que luego me los cobraban y reprochaban, y chantajeaban emocionalmente.

Con algunos conocidos/as pues un poco igual que con las amistades. Personas que de dos cafés que te tomas te llaman amigo/a pero que realmente no te conocen, ni tú a ellos, no les importas en absoluto, y cuando los necesitas ninguno/a está disponible. Solo acuden a mí cuando quieren sacar algo.

Y en las relaciones laborales, pues más de lo mismo. Por ejemplo, me ocurrió un caso que me dolió bastante porque no me lo esperaba. Con un socio en quien yo confiaba, me propuso escribir un capítulo para un libro de emprendedores que se iba a publicar en España. Él escribió un capítulo y yo otro. Cuando yo entregué mi capítulo me dijo que yo no aparecería como co-autora, que aparecería él, y que yo estaría en el apartado de agradecimientos para los correctores-revisores del libro. Me quedé a cuadros. En la edición de 2013 mi nombre apareció. En las siguientes ediciones mi nombre desapareció. Y nadie supo que yo había aportado mi conocimiento en ese libro.

Laboralmente han aparecido diferentes personas que me han ofrecido trabajar en sus proyectos, para construir sus proyectos, muchas de las veces sin una compensación justa para ambas partes.

Lo curioso es que, a mi alrededor, he visto esta misma temática repetida en algunos amigos/as. Lo que evidencia que no nos conocemos por casualidad. Hay temáticas que nos unen.

Un amigo que lleva años trabajando en su blog, su marca, sus cursos, sus libros, y que una persona que ha trabajado con él durante algunos años, con quien ha compartido sus materiales, ahora se ha montado por su cuenta usando los materiales de mi amigo, y ha escrito un libro copiando el contenido del blog de mi amigo.

Me sorprendió mucho ver en mi diseño humano que esta temática de fertilidad e infertilidad en las relaciones de mi vida aparecía en la explicación de los nodos sur y norte de la luna. Y estoy casi segura que en los nodos del diseño de estas personas es muy probable que aparezca esta misma temática.

La buena noticia es el aprendizaje que he sacado de esta vivencia, de su observación y de cómo me he sentido mientras lo vivía y después de observarlo con el paso del tiempo.

Las herramientas solo muestran opciones. Depende de cada uno el aprendizaje que saquemos de ellas.