Vivir mi cruz (parte 2)

Photo by Stijn Swinnen on Unsplash

Mi aterrizaje en São Paulo fue el día 05/05/2014 junto con dos compañeros de España que estarían conmigo los próximos 15 días. Primeros días de toma de contacto con el equipo. Yo no hablaba ni una palabra de portugués. No tuve clases particulares ni profesor/a particular. Me comunicaba como podía. Tuve que aprender sola, buscándome la vida.

Los primeros días fue un torbellino de sensaciones. Una ciudad demasiado grande para lo que había visto hasta ahora. Muchísimo tráfico y ruido. Bastante caos en demasiados sitios. Mucha incertidumbre.

La cultura. ¡Qué importante es conocer la cultura! Tuve mi primer contacto con la cultura representada por las personas con las que iba a trabajar. Saqué mi mochila de recursos.

En el máster de “Ingeniería de Sistemas de Decisión” estudié a Geert Hofstede y la clasificación cultural que él propone en base a 6 dimensiones culturales. Lo que hice fue observar y contrastar lo que observaba con lo que había estudiado para sacar mis propias conclusiones.

No conocía a nadie en São Paulo. Después de los primeros 15 días con mis compañeros de España me quedé sola. Recuerdo el día que se fueron estar por la noche llorando mirando por la venta del apartotel donde viviría el próximo año y medio. Miraba a una ciudad que me abrumaba y que no tenía ni idea de cómo iba a lidiar con lo que se me venía encima.

Empezaron los primeros días sola con un equipo que me asignaron de 6 personas. Tuvimos un cambio de oficina con el estrés asociado a ese cambio de localización. Me tocó instalar en los portátiles de trabajo del equipo las herramientas con las que íbamos a trabajar. Fui decidiendo qué herramientas y cómo las usaríamos. Necesitaba digitalizar toda la operación y que fuese compartida por todo el equipo. Y empecé a enseñarles cómo usarlas. Empecé a crear los procesos y procedimientos iniciales con los que empezar la operación del equipo de servicio postventa del que yo era la responsable.

La teoría es una cosa y la realidad era otra muy diferente. Mis primeros días sola fueron bastante duros. Aprendí a base de traiciones, juego sucio, mentiras, broncas, las redes de poder establecidas y que nadie me había contado. Aprendí sobre los grupos herméticos, grupos de personas que se conocían entre ellos, que eran amigos, familiares, colegas, grupos que eran silos de información. Acuerdos no escritos entre personas con las que yo tenía que lidiar, pero que no me informaban prácticamente de nada.

Esto era una guerra de poder en toda regla. Yo tenía que conseguir establecerme, tomar posiciones, y con cada mérito conseguido tratar de mantenerlo. A veces me quitaban del medio rápidamente porque yo no conocía esas redes ni tampoco sabía hablar portugués. No me convocaban a reuniones, ni reconocían el trabajo que yo tenía que hacer allí. Yo era una intrusa molesta a la que ponían buena cara de frente pero luego … toma puñalada.

Tuve que aprender a establecer buenas relaciones, o al menos mantener una cordialidad profesional, con personas con un carácter muy complicado. También tuve que aprender a abrirme paso sin herir sensibilidades, dando bastantes rodeos. El rencor estaba a la orden del día. También tuve que aprender a lidiar con los “favoritos” de los/as jefes/as y posicionarme inteligentemente sin entrar en guerras de egos que nunca llevaban a ningún sitio.

El puesto oficial con el que yo llegué no era mi puesto real. Pero ahí no había hueco para orgullo, ni medallas, ni ego. Yo tenía una misión, que era aguantar la tormenta hasta conseguir que me aceptasen para poner orden y crear una operación sostenible.

Más o menos un mes después de haber llegado, tuve que despedir a la primera persona del equipo. Era la primera vez que me tocaba despedir a una persona. ¿Crees que alguien me había explicado u orientado cómo se despide una persona? No.

Tuve que una vez más aprender sola. Fue un momento bastante duro. Y me creó mi primer problema político, por esas redes que yo no conocía. Tuvo que intervenir una persona de España para calmar los ánimos porque hubo gente que se molestó muchísimo con esta decisión que yo había tomado. Aunque yo había argumentado objetivamente por qué esta persona no podía seguir en mi equipo, me cayó una buena bronca y un desgaste emocional por los ataques que recibí de algunas personas internas.

Aprendí que allí me podían destruir mi reputación en un momento. Asique iba a tener que tener bastante cuidado. Empezar a buscar aliados, empezar a crearme mi grupo de confianza y descubrir todas esas redes que me estaba jodiendo la existencia allí.

Cuando salía del trabajo llegaba al apartotel, y era un sitio que yo no sentía como mi casa. Piensa lo que es vivir en una habitación de hotel, con una mini cocina salita de estar sin campana extractora, con una mini nevera de hotel y sin lavadora. No podía organizarme comidas, planificarme compras de supermercado semanales o quincenales. No tenía congelador. Y tenía que comprar agua mineral todas las semanas.

Era duro estar en un sitio que no sientes que sea tu casa. Y socialmente, aunque no conocía a nadie, la vida me trajo un regalo inesperado. Unas semanas antes de irme a São Paulo, en un grupo de Facebook, vi una persona que publicaba algo sobre São Paulo. Me armé de coraje y envié un mensaje a esta persona. Yo no la conocía de nada. Solo estábamos en el mismo grupo de Facebook de emprendedores por el mundo.

Esta persona fue súper amable conmigo. Le expliqué que me iba a São Paulo y que si me podía dar alguna orientación que me sirviese de ayuda para aprender a instalarme. Esta persona vivía en Madrid, pero me dijo que me pondría en contacto con su mejor amiga de toda la vida de São Paulo. Y para mi sorpresa nos puso en contacto por email. Escribí a esta persona y … ¡Vivía a 5 minutos de donde yo vivía! No me lo podía creer. Quedamos a comer y era una persona genial. Un amor de persona. Me acogió como una más dentro de su grupo de amigos/as. Me presentó a su grupo de amistades. Me dejó ir a su casa a lavar la ropa (aunque en poco tiempo tuve que dejar de ir por su compañera de piso que se enfadó porque yo fuese allí).

Para empezar a crear mi red social esto me ayudó mucho. Me invitaban a sesiones de cine en casa. Aunque aún no entendía bien el portugués, me sentía arropada por un grupo de personas que hacía que no me sintiese tan sola.

Después del primer mes ya conseguía entender más o menos el idioma. Y después de unos 3 meses ya conseguía comunicarme más o menos con soltura. Hasta un año después no conseguí ser completamente fluente y desenvolverme sin problemas. No saber el idioma me hacía sentir aislada. No poder comunicarme era una tortura para mí. Aguanté como pude hasta que conseguí dominar el idioma. Cambió mucho mi situación con la gente cuando ya conseguía comunicarme. Y muchas personas que hasta ahora me trataban como si no me enterase de nada, ahora que conseguía comunicarme, ya me trataban de forma diferente.

¿Cómo ha sido para ti instalarte en otro país? ¿Cuáles han sido los retos más complejos que has superado hasta establecerte?

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