La crisis de los 40

Como el tiempo no existe, o eso dicen, que es una ilusión, me ha parecido interesante publicar un escrito encontrado entre mis escritos de mayo de 2010. Mi yo del pasado con 25 años hacía unas reflexiones que me han gustado mucho para compartirlas.


Después de tener una interesante conversación en varios días con distintas personas, me he inspirado para escribir lo que pienso sobre la crisis de los 40.

Tengo 25 años y muchos de vosotros pensaréis “¿cómo puede hablar esta chica de algo que no conoce?”. No conoce quien no quiere ver. Me ha pasado con mucha gente que subestima lo que puedo saber o no sobre ciertos temas sólo por mi edad. ¿Acaso tengo que evolucionar al ritmo que me marque el resto? ¿Tengo que hacer o pensar lo que se supone que piensa la gente de mi edad?

¿Crisis de los 40?

¿Por qué esperamos a tener cuarenta años para plantearnos qué queremos hacer en la vida?

¿Tenemos que perder 20 años de nuestra vida hasta darnos cuenta?

¿No merece la pena darle una pensada antes para intentar hacer las cosas bien?

Una persona me dijo “Es que aunque quieras, no las vas a hacer bien”. Esto me dejó un run run en la cabeza y empecé a pensar. ¿Cuando cumples 40 años de repente eres otra persona y ya eres la “leche” y haces todo bien? ¿Acaso hay un mundo paralelo donde cambiamos de vida?

Reflexión de Mª Jesús Álava Reyes:
“Hace poco, comentando la muerte de un conocido, alguien me dijo: “¡Qué pena!, ahora que ya le faltaba tan poco para empezar a vivir” Me callé, pero pensé: ¡Qué pena de vida sin ser vivida!”

No, lo siento, pero no eres otra persona cuando cumples 40 años. ¿No os han preguntado a otro día de tu cumpleaños “cómo te sientes con X años”? ¿Y qué les decís? “Pues igual que ayer”.

Los cambios no se producen de un día para otro. De hecho los cambios se producen a lo largo de los años. Pero para eso hay que tomar conciencia de qué estamos haciendo y a dónde queremos llegar. Haciendo revisiones con frecuencia. ¿Pensaréis qué es esto de las revisiones? Simplemente es dedicarte tiempo, por ejemplo una vez a la semana, para pensar en ti. Nada de trabajo. Nada de problemas de casa. Nada de niños. Nada de pareja. Nada del resto del mundo. Sólo en cómo estás tú. Cómo te sientes. Si estás mejor que hace un mes, un año.

¿Estar mejor respecto a qué? Pues de los objetivos que nos vamos fijando para alcanzar en nuestra vida.

¿Objetivos? Sí, objetivos. Nacen de una ilusión. Algo que nos gustaría conseguir. Hacemos un planteamiento de las posibilidades que tenemos para ponernos en marcha hacia esa ilusión. De todas las alternativas valoramos si hay alguna realista, porque hay ilusiones muy fantasiosas, que pueden hacer que si no estás con los pies en el suelo hagan que te decepciones y que dejes de tener ilusiones, porque total no las voy a conseguir. Después de valorarlas elegimos algunas. Esas algunas son actitudes, ejercicios, trabajos, estudios que nos llevan hacia esa ilusión. Entonces y sólo entonces esas ilusiones se convierten en objetivos.

Haciendo revisiones frecuentes, podemos volver al camino que nos lleva a conseguir nuestros objetivos (esos ejercicios, estudios…) con más o menos facilidad. Pero ¿qué ocurre si pasa mucho tiempo hasta que hacemos esa revisión?

Pensemos en un caso práctico. Los dentistas recomiendan hacerse una revisión una vez al año. Yo sí me la hago !! ¿Y vosotros? Pensad que tenéis una pequeña caries en una muela. Si ha pasado un año desde la última revisión esa caries no ha podido crecer mucho (esto me lo dijo mi dentista que es un estupendo profesional). ¿Qué ocurre si han pasado 3 años desde la última revisión? o más tiempo. Puede que durante años esa caries esté escondidita por debajo de la superficie hasta que un día se te rompe la muela o hasta que se te produce una infección y vas al dentista porque te duele muchísimo.

En el mejor de los casos te regañará un poco por no haber ido en tanto tiempo, conseguirá curar la infección y eliminar la caries con un empaste. Si has aprendido (puede que si lo pasaste mal con el dolor te acuerdes la próxima vez) posiblemente vayas al año siguiente a hacerte una revisión.

En el peor de los casos puede que la infección se te haya extendido a más zonas de la boca, que te haya dañado el nervio, te tengan que matar el nervio, sacar la muela, ponerte una funda… En fin, creo que se aprecia cómo se puede ir complicando la cosa. Y todo por pensar que no tengo tiempo para perderlo en ir al dentista.

Si esto lo pensamos en la revisión de nuestros objetivos, de nuestro proyecto de vida ¿qué pasa si hace mucho que no hacemos una revisión?

Pues que volver al camino se pueda volver una tarea bastante complicada. Como por ejemplo darnos cuenta que:

  • Hemos estudiado algo que no queremos o no nos gusta.
  • Estamos en un trabajo que odiamos.
  • Tenemos unos amigos que no son amigos.
  • Hemos dejado de lado a la familia.
  • Tenemos conversaciones importantes pendientes con gente que nos importa pero nunca nos hemos planteado tenerlas.
  • Estamos casados con una persona que no nos llena.
  • No disfrutamos de nuestros hijos porque estamos todo el día trabajando.
  • ¿Hobbies? No tenemos hobbies. Nos gusta algo o recordamos que lo hemos hecho alguna vez, pero ya hace mucho que no lo hacemos.
  • Nuestros intereses chocan con los de nuestra pareja.
  • ….

Creo que esta lista puede ir creciendo y creciendo en función de las experiencias de cada uno.

Mucha gente se deja llevar por la espiral de trabajo diario. Del día a día que muchos se repiten constantemente para justificarse. Van encadenando situaciones. Una cosa le lleva a la otra y al final acaban desorientados pensando ¿cómo he llegado yo aquí?.

Gráficamente se ve muy bien en el siguiente gráfico:

Proyecto de Vida

Esta pequeña padawan de 25 años me sorprende mucho. El próximo año 2020, si todo lo permite, cumpliré 35 años. Me sorprende recordar estas reflexiones de hace 10 años.

Parecen “ondas gravitacionales” que se propagan por ese tiempo que no existe y que vuelven a mí en diferentes momentos de mi vida. Y siguen resonando conmigo. Eso que nos mueve. Eso que nos hace emocionarnos. Eso que nos hace sentir que merece seguir adelante por seguir sintiéndote vida.

Recuerdo con 26 años hablar con un buen amigo a quien le comentaba ilusionada con los ojos brillantes y el corazón palpitando, que lo que yo quería hacer en mi vida era ser mentora, compartir mi experiencia de vida con otras personas a quien les pudiese servir de ayuda. Este amigo mío me dijo “creo que vas demasiado rápido, te estás saltando etapas”.

Veremos a ver qué pasa los próximos años.

¿Tú te has planteado qué es lo que quieres hacer en tu vida?

Vivir mi cruz (parte 6)

Photo by Sydney Sims on Unsplash

En diciembre de 2015 llevaba dos meses organizando y mejorando cómo trabajábamos. Estábamos cada semana más desbordados de trabajo. En diciembre pedí ayuda y expliqué la situación solicitando autorización para poder contratar más personas en el equipo. Mi petición fue rechazada y me dijeron que organizase mejor el trabajo del equipo. Llevaba dos meses haciéndolo, pero dio igual.

El mes de diciembre de 2015 fue un auténtico caos y estrés en el que todos/as sufrimos las consecuencias. Yo casi no puedo venir a España para ver a mi familia, pero en el último momento, pocos días antes de Navidad, me autorizaron venir unos 5 días, creo recordar.

Cuando volví a São Paulo aún me esperaba el reto de enero de 2016. Diciembre había sido solo la antesala del tsunami de trabajo que se nos iba a venir encima. Y así fue. Hacíamos lo que podíamos con los que éramos en el equipo.

Volví a insistir que necesitaba contratar más personas. No fue hasta final de enero 2016 que me escucharon, al ver con sus propios ojos la situación insostenible que teníamos. Aún me quedaba una dura prueba más de resiliencia.

Aunque me habían autorizado poder contratar las personas que pedí para poder aumentar la capacidad de trabajo del equipo, no había ni un lugar libre en la oficina para contratar a nadie. Asique me tocó aguantar dos meses más, hasta marzo de 2016, de presiones diarias, cuestionando mi trabajo y el de mi equipo. Una y otra vez repetía que necesitaba contratar más personas.

Por fin, en marzo de 2016, se liberó espacio en la oficina y pude contratar las personas que necesitaba.

Toda esta presión me pasó factura. Una factura en mi salud bastante grande. Me había roto por dentro. Pedí ayuda a una amiga mía, quien me recomendó una psicóloga y terapeuta holística, quien realmente fue una grandísima ayuda para mí.

Empecé a ir a terapia una vez a la semana. Lo primero era cuidar el cuerpo, que lo tenía bastante enfermo. Casi no dormía, mi alimentación era bastante mala, había tenido dos veces princio de gastritis, había estado en un neurólogo especialista en trastornos del sueño, y mi estado emocional era un continuo estado nervioso con muchísima ansiedad. Me pasaba las sesiones llorando.

Poco a poco, esta terapeuta me ayudó con sus masajes, aromaterapia, reiki y muchas otras herramientas, a estabilizar mi salud. En la terapia fuimos colocando en diferentes “cajas” cuáles eran mis responsabilidades y cuáles eran responsabilidades que yo estaba cargando pero que no eran mías. Yo sentía una losa de una tonelada encima de mis hombros. Tenía bastantes contracturas.

Después de identificar las responsabilidades que no eran mías, me tocó dejar de hacer el trabajo asociado a esas responsabilidades, y dejar evidencia que quien tenía que hacer este trabajo no lo estaba haciendo. Fue muy complicado hacer esto. Tuve que dejar que el trabajo no saliese, que saliese mal o que se estropeasen ciertas cosas. Y aumentó la presión sobre mí, porque claro, no querían que yo dejase de hacer todo ese trabajo que a mí no me tocaba pero que había hecho hasta el momento.

Con la terapeuta estuve trabajando mi auto-estima y mi asertividad. Para mantenerme firme y estable, y hacer respetar mis límites. A veces lo conseguía y a veces no. Fue un trabajo bastante duro.

Me apunté a clases de baile, empecé a dejar de atender el teléfono del trabajo los fines de semana, y poco a poco tener un horario normal de trabajo. Me costó unos tres meses sentirme bien de nuevo.

¿Cómo te has enfrentado a situaciones de estrés máximo donde tu salud se ha visto afectada? ¿Cómo has establecido tus límites?

La odisea de tomar requisitos incompletos

Photo by Fikri Rasyid on Unsplash

Necesito instalar en el grifo de la cocina un filtro de una máquina. Y en la compra, nadie me dijo que el tipo de paso de rosca del grifo, la forma del grifo y el diámetro del grifo, eran requisitos importantes para saber si el filtro se puede instalar o no.

Aquí es donde ves la guerra entre la parte técnica y la parte comercial de una empresa. El equipo comercial, en su argumento de venta, sabe que la máquina viene con un conjunto de adaptadores internacionales, y que no tendrás problemas para adaptar alguno de ellos a tu grifo.

Pero la parte técnica explica en un pie de página de las instrucciones, en mini letra pequeña, que hay 4 tipos de grifos que no son compatibles, indicando sobre uno de ellos, que el diámetro mínimo compatible es de 22mm. ¡Qué mala suerte, que el mío es de 18mm! Más o menos, porque no tengo un calibre para medirlo.

Después de mi reclamación al equipo comercial, seguro que empiezan las culpas entre ellos para ver quién tiene razón. Pero eso a mí, como cliente, me da igual. Tengo un problema que ahora soy yo quien tiene que resolver.

¿Os suena esto de algo? Creo que más de uno/a estará sonriendo o riéndose reviviendo estos conflictos durante su vida.

Entonces pienso, “no dramatices, que es un grifo, esto seguro que hay un adaptador que puedo comprar en la ferretería o tienda de fontanería y listo”. Para mi sorpresa, después de 2 horas yendo a unas 7 tiendas, en ninguna tienen este adaptador. De hecho, ya empiezo a escuchar cosa que no me gustan:

  • “Buff, este grifo no es estándar, es muy pequeño, es de los antiguos, dan muchos problemas”.
  • “Uy, no tenemos nada de esto, esto te va a costar mucho encontrarlo”.

Solo en uno de los locales, la persona se apuntó las medidas, y me dijo que me pasase la semana que viene, porque iba a preguntar a sus proveedores. El resto de personas no hizo absolutamente nada por solucionar mi problema. En situaciones como estas, te das cuenta de las personas que realmente tienen un negocio y atienden necesidades, buscan soluciones, y los que simplemente tienen una tienda.

Mi investigación no se quedó ahí. Aún no había resuelto mi problema. Fui a otra tienda súper especializada, y me dicen, “este grifo es que es muy pequeño, y además usa un tipo de rosca americana y nosotros usamos rosca calor”.

Todo esto a mí se suena a chino, pero me lo apunto para luego buscarlo en Internet. Me explica que hay fabricantes que hacen estos grifos tan diferentes posiblemente para que solo les compres a ellos.

Ya sé sobre los análisis de barreras de entrada del mercado de Michael Porter y que el fabricante de este grifo lo use. Pero por favor, que es un grifo.

Me recomienda el sr de la tienda un local donde puedo preguntar si me pueden fabricar a medida la pieza que necesito. ¡No me puedo creer que la solución tenga que ser que me fabriquen una pieza a medida! Tiene que haber una solución más sencilla.

Entonces, pienso en quién construyó este piso, quién seleccionó los proveedores, y a quién se le ocurrió escoger un proveedor sin tener en cuenta la estandarización del producto que venden.

¿Nadie pensó en el mantenimiento de los elementos instalados? ¿Alguien pensó en el servicio postventa? Seguramente no, porque ya el dueño/a que se busque la vida para hacer el mantenimiento. ¡Qué importante es tener en cuenta toda la cadena de valor!

Ahora que conozco el vocabulario técnico, busco un poco por Internet, y encuentro esta web, donde explican con detalle el tema de roscas, pasos y estándares, un mundo completamente desconocido para mí como cliente y entiendo que para la mayoría de personas.

También he encontrado una empresa española, Tornillera Aragonesa, donde explica perfectamente este mundo en su documento Tabla de roscas normalizadas.

¡Vaya!, resulta que la rosca de mi grifo sí que está normalizada. Lo que ocurre que no existen repuestos ni adaptadores para ese estándar en las 7 tiendas que he consultado. Luego para mí, como cliente, no es un estándar, porque no encuentro repuestos o adaptadores de forma rápida, sencilla y cerca de mi casa.

Eso es lo que quiero como cliente, esta es la propuesta de valor en la postventa, algo sencillo de mantener, sin tener que hacerme un curso especializado de normalización de roscas para entender qué tengo que comprar para solucionar mi problema.

Me queda otra duda, y es saber cómo es el tipo de medida de la rosca de mi grifo, porque resulta que no aparece por ningún sitio un identificador, y he visto que hay estándar para nombrar a los componentes. Tengo dudas, porque tampoco tengo aparatos de precisión para poder medir todo lo que los fabricantes especifican. Estas son las posibilidades a las que he llegado, después de revisar la tabla de roscas normalizadas de Tornillera Aragonesa, que creo que pueden ser la mía:

Tabla de posibilidades

La próxima tienda que consulte creo que tengo que preguntar por un “adaptador de rosca americana macho ¾ a rosca métrica ISO DIN 13 macho M22”. Seguiré buscando una solución. Todo esto es surrealista como cliente.

Cuando contratas un asesor, consultor, mentor, llámalo como quieras, no estás pagando por “una de las cosas que puedes probar es ESTO”. Por lo que pagas es por todo el tiempo (a veces años) y dinero dedicado por la persona hasta llegar a saber que “ESTO” es una posible solución que esta persona ha probado que funciona.

¿Cuáles han sido las situaciones más surrealistas que has vivido como cliente?

Vivir mi cruz (parte 4)

Photo by Muyuan Ma on Unsplash

Crear un equipo que funcione, es algo que lleva bastante tiempo. En el proyecto de Brasil a mí me llevó 3 años. Al principio, tuve que despedir a algunas personas, porque no tenían el perfil que necesitaba para el puesto en el que estaban.

También tuve que contratar personas nuevas. Pelearme con bastante gente por las contrataciones. Muchas discusiones. Aprender sobre “los goles” que querían colarme con otras personas recomendadas, y que no eran perfiles adecuados para mi equipo. Algún que otro gol se colaba porque “eran lentejas”.

Promocioné a personas cuando me dejaron, porque, aunque llevaba mi lista de argumentos objetivos para la promoción de la persona, había otras personas quienes tomaban la última decisión, y muchas veces no me dejaron promocionar a quien se lo merecía. Esto provocó que algunas personas se fuesen de la empresa.

Algunas personas se marcharon a otras empresas con mejores condiciones, o porque eran proyectos que realmente encajaban con el desarrollo de su carrera profesional, y estaban temporalmente en este equipo hasta que les saliese algo de lo suyo. Agradecí su honestidad y entendí sus decisiones.

Otras personas se desarrollaron de cero en el equipo. Esta fue una de las partes más bonitas que he vivido. Poder formar parte del desarrollo de estas personas. También aprendí muchísimo de ellos/as.

Buscaba formaciones, cursos y libros que les ayudasen a desarrollarse y los compartía con todos/as. Les enseñé fuentes de información gratuita y muy valiosa que podían consultar según sus intereses. También conseguí crear una pequeña colección de libros, convenciendo a varios compañeros que habíamos recibido unos vales de regalo de la empresa para comprar libros, y aceptaron donarlos al equipo para comprar libros para usarlos todos en la oficina.

En esos 3 años me di cuenta de los mismos miedos e inseguridades que todos/as tenemos. Yo estaba ahí para crear relaciones entre ellos que fuesen respetuosas y colaborativas. Traté de mediar con cada conflicto que surgía y que no conseguían resolver entre ellos/as. Hablaba primero individualmente para escuchar ambas versiones, y después juntaba a las partes para llegar a un acuerdo. Las tensiones se iban diluyendo poco a poco. Algunas veces era yo quien proponía una solución de mediación, porque entre las partes no llegaban a ningún acuerdo.

Por ejemplo, para organizar las vacaciones, trataba de tenerlas organizadas a un año vista. Y cuando no se ponían de acuerdo de forma que el servicio no se viese afectado, yo mediaba.

Había problemas personales entre algunas personas, que eran mucho más complejos de tratar. Si alguien te cae mal y tienes que trabajar todos los días con esa persona, es un desgaste enorme. En esos casos, lo que traté fue despersonalizar el problema, dejar el drama a un lado, para que la persona fuese objetiva, se centrase en la solución de un conflicto sin nombre ni apellidos. Y muchas veces funcionó.

Cuando esto no funcionaba, trataba que estas personas no trabajasen juntas, porque vi que iba a ser prácticamente imposible que trabajasen juntas. Otras veces el conflicto surgía por agravio comparativo, otro tema que aprendí sobre la marcha, por acuerdos no escritos que nadie me había contado y que fui descubriendo poco a poco.

Viví también traiciones de otras personas del equipo que me quitaron personas de mi equipo cuando ya estaban formadas. Pero no podía hacer nada al respecto, salvo expresar mi desacuerdo con la decisión, y dar libertad a la persona que se iba, para que decidiese lo que fuese mejor para ella en ese momento.

Con otros departamentos que trataban de minar al equipo, de desorganizarlo, de imponerles formas de trabajar, tuve que pelearme bastante. Primero para controlar los canales de comunicación, explicar a las personas del equipo que quien les mandaba trabajo era yo y no el resto de departamentos.

Esto fue una lucha bastante complicada. Había mucha gente queriendo hacer y deshacer lo que le daba la gana con el equipo que yo gestionaba. Dependiendo de los galones de la persona que venía a cambiarte las cosas, pues te tocaba aguantarte y cambiarlas, por mucho que estuviese en desacuerdo. Pero al menos ya me enteraba de lo que necesitaban otros departamentos y era yo quien lo canalizaba al equipo.

Estaba ahí para defender al equipo, cuidarles y facilitar que pudiesen hacer su trabajo. Básicamente me daba de tortas con todo el mundo para poder protegerles. Y en varias ocasiones el equipo me dijo que agradecían esa labor, y que de hecho era lo que ellos esperaban que yo hiciese, que los defendiese.

Empecé con un equipo de 6 personas y acabé con un equipo de 19. Partiendo de caos, y terminando con todos los perfiles/roles definidos por escrito, con todas sus responsabilidades claras y por escrito, con todas las tareas claras y por escrito, con documentación del trabajo del día a día, con gestión del conocimiento del equipo en una base de datos común. Y lo más importante, el equipo cuidaba de sí mismo entre todas las personas que lo formaban. Se desarrolló un sentimiento de empatía y colaboración entre el equipo que no había vivido hasta ahora.

Uno de los muchos detalles que este equipo tuvo conmigo, fue al volver de vacaciones una de las veces, me encontré con este bonito regalo en mi mesa:

Regalo del equio a la vuelta de mis vacaciones.

Eran geniales. Y sé que cada una de estas personas se ha llevado un trocito de mí, igual que yo me he quedado un trocito de ellos/as. Ellos/as sí me vieron y sí me reconocieron.

Creé este equipo sola, sin ayuda de nadie. Ahora mi sueño es volver a crear un equipo con quien dirigir la innovación de proyectos sociales.

¿Cuáles han sido tus mayores retos en la creación de equipos?

¿Qué es la herida cósmica?

Photo by Shahadat Shemul on Unsplash

¿Alguna vez te has hecho una herida en el cuerpo? Estoy casi segura que sí. Dependiendo de la gravedad de la herida, puede ser que, la hayas lavado con jabón y agua y se te haya curado, puede ser que hayas tenido que usar algún producto desinfectante y taparla, puede que te hayan tenido que limpiar y coser la herida o incluso que hayan tenido que operarte para poder curar la herida.

Además de las heridas físicas, podemos tener heridas emocionales. Emociones negativas enquistadas en nuestro cuerpo por conflictos con otras personas que no hemos resuelto. O pensamientos repetitivos en modo bucle recreándonos en esas emociones negativas continuamente.

¿A ti qué te viene a la mente o qué sientes en el cuerpo cuando piensas en una herida?

Después de tener situada una situación donde hayas tenido que pasar un proceso de curación de una herida, quiero contar mi forma de entender qué es una “herida cósmica”.

Tal y como yo lo he vivido en mi biografía es una temática dolorosa que se repite continuamente, aunque no eres consciente de ella. Es la raíz, el origen por el cual sientes, en mi caso, desprecio infinito por quien tienes delante. No todo el mundo siente desprecio. Esto es en mi caso. La raíz de esa reacción de desprecio, el motivo, la herida, es sentirme invisible, sentir que no existo para otra persona.

Me sorprendió ver que en la gráfica del camino dorado del libro de “Las claves genéticas” de Richard Rudd, en la bolita que llaman “vocación” aparecía la línea 2, que es la herida de la “negación”. En este libro puedes leer sobre las 6 heridas cósmicas:

  1. Represión
  2. Negación
  3. Vergüenza
  4. Rechazo
  5. Culpa
  6. Separación

Muchas personas a lo largo de mi vida han negado que yo existiese. Esa ha sido la temática más dolorosa que he vivido una y otra vez.

Invisible, teniendo una hermana gemela con la que he competido durante muchísimos años por ser la mejor. Donde cuando me encontraban conocidos por la calle me decían “tú eres Ana o eres la otra”. Donde hasta que no empecé la universidad no me sentí con mi propia identidad, porque solo me conocían a mí y no a mi hermana. Tener que compartir habitación con mi hermana durante unos 24 años. Yo quería ser yo sin que me estuviesen comparando continuamente con mi hermana.

Ahora con la información de mi motivación y transferencia que he aprendido de mi diseño humano, puedo diferenciar las personas correctas para mí de las que no lo son. Y con la temática de la fertilidad/infertilidad ser objetiva con la relación. Y si no es fértil para ambas partes pues c’est fini.

Ya no importa que no me vean. Al menos lo llevo mucho mejor que antes. Simplemente no son personas correctas para mí, y mejor tenerlas lejos que tenerlas cerca aprovechándose de algo que les interesa de mí para luego darme la patada cuando no les interese.

¿Qué temática dolorosa se te repite una y otra vez en tu vida?

La temática de la fertilidad/infertilidad

Photo by Christine Wehrmeier on Unsplash

A lo largo de mi vida las relaciones que se han ido presentando han sido para que aprendiese sobre la temática de la fertilidad e infertilidad de estas relaciones.

¿Qué relaciones? Todas.

  • Relaciones de pareja.
  • Relaciones de amistad.
  • Relaciones de trabajo.
  • Relaciones con conocidos/as.

Por ejemplo, hombres que he conocido que solo querían pasar el rato. O que la visión de la vida cada uno teníamos no tenía nada que ver. Mentirosos, infieles, deshonestos.

En las amistades, pues muchas amistades que poco a poco el tiempo las ha ido diluyendo. Porque no eran realmente amigos/as sino interesados que querían sacar provecho de algo que yo sabía, de algo que yo tenía, de mis contactos, o de mi influencia. Personas que llevaban una lista con los favores que me habían hecho y que luego me los cobraban y reprochaban, y chantajeaban emocionalmente.

Con algunos conocidos/as pues un poco igual que con las amistades. Personas que de dos cafés que te tomas te llaman amigo/a pero que realmente no te conocen, ni tú a ellos, no les importas en absoluto, y cuando los necesitas ninguno/a está disponible. Solo acuden a mí cuando quieren sacar algo.

Y en las relaciones laborales, pues más de lo mismo. Por ejemplo, me ocurrió un caso que me dolió bastante porque no me lo esperaba. Con un socio en quien yo confiaba, me propuso escribir un capítulo para un libro de emprendedores que se iba a publicar en España. Él escribió un capítulo y yo otro. Cuando yo entregué mi capítulo me dijo que yo no aparecería como co-autora, que aparecería él, y que yo estaría en el apartado de agradecimientos para los correctores-revisores del libro. Me quedé a cuadros. En la edición de 2013 mi nombre apareció. En las siguientes ediciones mi nombre desapareció. Y nadie supo que yo había aportado mi conocimiento en ese libro.

Laboralmente han aparecido diferentes personas que me han ofrecido trabajar en sus proyectos, para construir sus proyectos, muchas de las veces sin una compensación justa para ambas partes.

Lo curioso es que, a mi alrededor, he visto esta misma temática repetida en algunos amigos/as. Lo que evidencia que no nos conocemos por casualidad. Hay temáticas que nos unen.

Un amigo que lleva años trabajando en su blog, su marca, sus cursos, sus libros, y que una persona que ha trabajado con él durante algunos años, con quien ha compartido sus materiales, ahora se ha montado por su cuenta usando los materiales de mi amigo, y ha escrito un libro copiando el contenido del blog de mi amigo.

Me sorprendió mucho ver en mi diseño humano que esta temática de fertilidad e infertilidad en las relaciones de mi vida aparecía en la explicación de los nodos sur y norte de la luna. Y estoy casi segura que en los nodos del diseño de estas personas es muy probable que aparezca esta misma temática.

La buena noticia es el aprendizaje que he sacado de esta vivencia, de su observación y de cómo me he sentido mientras lo vivía y después de observarlo con el paso del tiempo.

Las herramientas solo muestran opciones. Depende de cada uno el aprendizaje que saquemos de ellas.

Organizar equipos en diferentes usos horarios

Photo by T.H. Chia on Unsplash

¿Alguna vez te has perdido una reunión porque el horario al que tenías que conectarte no era el que pensabas en tu zona horaria?

A mí sí me ha pasado. He tenido que coordinar equipos en diferentes usos horarios, unos con cambio de horario entre verano e invierno y otros no, además de tener diferentes festividades locales y nacionales.

Cuando trabajaba en Brasil, algunos/as compañeros/as se reían cuando yo informaba del cambio de horario en invierno y en verano, pero era algo necesario e importante. Tenía que avisar al equipo de cuál era el horario del equipo de España en caso de necesitar soporte por parte de ellos.

Además, aprendí que el cambio de horario no se realiza en todo el mundo el mismo día. En el caso de Brasil y España, en particular la diferencia horaria entre São Paulo y Madrid era de 3 horas durante unos meses, luego teníamos 4 horas durante más o menos una o dos semanas, y después teníamos una diferencia de 5 horas.

Esto nos afectaba a la coordinación de equipos, a la operación del día a día, y también a nivel personal. No era lo mismo cuadrar una videoconferencia como mis amigos/as de España cuando teníamos 3 horas de diferencia que cuando teníamos 5.

Para poder organizar a la gente he usado casi siempre la aplicación Time and Date, y me ha resultado muy útil, práctica y fácil de usar. Una de sus funcionalidades que a mí más me ha ayudado, está en el menú Time Zones / International Meeting Planner

Puedes buscar por zona horaria, ciudad, estado o país. Añades todas las localizaciones donde están las personas que necesitas coordinar y pulsas “show timetable” para visualizar la combinación de horarios.

La leyenda de colores para interpretar los horarios es:

  • Tachado: Intervalo de tiempo pasado.
  • Gris: Intervalo de tiempo actual en base a la hora del equipo desde el cual te estás conectando.
  • Rojo: Intervalo de tiempo donde normalmente se considera que la gente duerme.
  • Verde: Intervalo de tiempo que se considera horas de trabajo.
  • Amarillo: Intervalo de tiempo que se considera como horas fuera del trabajo.

Luego, cuando he tenido que buscar un horario que se adaptase a la disponibilidad de la mayoría, he buscado los intervalos de tiempo en color verde, donde todas las localizaciones estaban en verde.

Esto se basa en un horario estandarizado internacionalmente como horario de trabajo entre las 8:00 y las 17:00. Esto es importante tenerlo en cuenta y adaptarlo en cada caso.

Por ejemplo, el horario de jornada continua de 8:00 a 15:00 que es habitual en muchas empresas en España durante los meses de julio y agosto, no se aplicaba en Brasil.

Podéis imaginar cómo de complejo era coordinarnos cuando a las 8:00 de São Paulo empezaba la jornada, en Madrid eran las 13:00, porque justo durante la jornada continua en España coincidía que teníamos 5 horas de diferencia. A las 10:00 de la mañana en São Paulo que muchas reuniones empezaban, en España ya eran las 15:00, hora de irse la gente a casa.

Y tú, ¿cómo te organizas con equipos de diferentes usos horarios?