¡Eso es imposible!

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  • Rafael Guerra Bejarano más conocido como Guerrita: «Lo que no pue sé no pue sé y ademá es imposible» (lo que no puede ser, no puede ser y además es imposible)
  • Anónimo: «Lo hicieron, porque no sabían que era imposible».
  • Henry Ford: «Tanto si piensas que puedes como si piensas que no puedes, estás en lo cierto».
  • Thomas Carlyle: «No digas es imposible, di no lo he intentado todavía».
  • Jorge Luis Borges, poco antes de morir, manifestaba: «Si naciera de nuevo viviría de manera diferente porque he dedicado más del 80% del tiempo a prepararme para problemas que nunca se presentaron»

Creo que estamos mal acostumbrados al uso de la palabra “imposible”. En muchas ocaciones lo que se esconde detrás de esa palabra es una decisión que no queremos tomar. Pienso que todo en esta vida se puede cambiar, salvo la muerte. Muchas personas que han pasado por situaciones en las que temían por su vida, dan un giro radical a la misma, y descubren potenciales que habían olvidado o no se daban cuenta que tenían.

  • ¿Tenemos que esperar a estar cerca de la muerte para decidir cambiar aquello que nos hace infelices?
  • ¿Cuánto tiempo pasamos desgastándonos con problemas?
  • ¿Hemos identificado aquello que nos provoca ese malestar, cansancio, desilusión, amargura, indefensión, tristeza?
  • ¿Qué decisión es necesaria tomar para resolver ese problema?
  • ¿Qué sucederá a corto plazo si tomo la decisión? ¿Estaré triste? ¿Me sentiré perdido?
  • ¿Cómo puedo hacer frente a estos estados de ánimo si tomo la decisión?
  • ¿Y si tomo la decisión a medio o largo plazo?
  • ¿Qué ocurrirá si decido no tomar la decisión?

Tenemos que ser conscientes que no decidir, en sí mismo es una decisión, porque elegimos no hacer nada. Nos pasamos toda la vida eligiendo. Cada elección es una decisión.

Einstein decía que era mucho más importante formular la pregunta que encontrar la respuesta. Una de las técnicas de creatividad popularizada por Edward de Bono consistía en formular provocaciones que en nuestro cerebro desencadenase conexiones para encontrar soluciones a esa provocación.

Aplicado a los negocios, una empresa de tecnología no podía competir en precio y, no sabía cómo poner en valor el desarrollo y servicio técnico que ellos hacían y, que era mejor que la competencia. La provocación que se formularon (lleva tiempo encontrarla) fue: “¿Cómo el servicio más caro del mercado puede ser gratis?” Si la provocación es buena, la contradicción genera en el cerebro un estado incómodo y se pone a buscar sentido a la misma. De este modo se generan ideas y alguna de ellas puede ser la solución.

¿Sigues pensando que lo que quieres hacer es imposible?

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