¿Alguna vez te has perdido una reunión porque el horario al
que tenías que conectarte no era el que pensabas en tu zona horaria?
A mí sí me ha pasado. He tenido que coordinar equipos en
diferentes usos horarios, unos con cambio de horario entre verano e invierno y
otros no, además de tener diferentes festividades locales y nacionales.
Cuando trabajaba en Brasil, algunos/as compañeros/as se
reían cuando yo informaba del cambio de horario en invierno y en verano, pero
era algo necesario e importante. Tenía que avisar al equipo de cuál era el
horario del equipo de España en caso de necesitar soporte por parte de ellos.
Además, aprendí que el cambio de horario no se realiza en
todo el mundo el mismo día. En el caso de Brasil y España, en particular la
diferencia horaria entre São Paulo y Madrid era de 3 horas durante unos meses,
luego teníamos 4 horas durante más o menos una o dos semanas, y después
teníamos una diferencia de 5 horas.
Esto nos afectaba a la coordinación de equipos, a la
operación del día a día, y también a nivel personal. No era lo mismo cuadrar
una videoconferencia como mis amigos/as de España cuando teníamos 3 horas de
diferencia que cuando teníamos 5.
Para poder organizar a la gente he usado casi siempre la aplicación Time and Date, y me ha resultado muy útil, práctica y fácil de usar. Una de sus funcionalidades que a mí más me ha ayudado, está en el menú Time Zones / International Meeting Planner
Puedes buscar por zona horaria, ciudad, estado o país.
Añades todas las localizaciones donde están las personas que necesitas
coordinar y pulsas “show timetable” para visualizar la combinación de horarios.
La leyenda de colores para interpretar los horarios es:
Tachado: Intervalo de tiempo pasado.
Gris: Intervalo de tiempo actual en base a la hora del equipo desde el cual te estás conectando.
Rojo: Intervalo de tiempo donde normalmente se considera que la gente duerme.
Verde: Intervalo de tiempo que se considera horas de trabajo.
Amarillo: Intervalo de tiempo que se considera como horas fuera del trabajo.
Luego, cuando he tenido que buscar un horario que se
adaptase a la disponibilidad de la mayoría, he buscado los intervalos de tiempo
en color verde, donde todas las localizaciones estaban en verde.
Esto se basa en un horario estandarizado internacionalmente como horario de trabajo entre las 8:00 y las 17:00. Esto es importante tenerlo en cuenta y adaptarlo en cada caso.
Por ejemplo, el horario de jornada continua de 8:00 a 15:00 que es habitual en muchas empresas en España durante los meses de julio y agosto, no se aplicaba en Brasil.
Podéis imaginar cómo de complejo era coordinarnos cuando a
las 8:00 de São Paulo empezaba la jornada, en Madrid eran las 13:00, porque
justo durante la jornada continua en España coincidía que teníamos 5 horas de
diferencia. A las 10:00 de la mañana en São Paulo que muchas reuniones
empezaban, en España ya eran las 15:00, hora de irse la gente a casa.
Y tú, ¿cómo te organizas con equipos de diferentes usos
horarios?
En 2011 estaba pasando un momento profesional muy complicado. En mi biografía, según la antroposofía, se estaba produciendo un final de ciclo, un final de un septenio. Pero eso lo sé ahora. En aquel momento no lo sabía. Solo sentía una profunda insatisfacción y amargura por mi situación, sin saber cómo salir del trabajo donde estaba, con un jefe completamente incompetente que me hacía la vida imposible y que tenía que aguantar o irme.
A través de una persona que conocía, me puso en contacto con una importante directiva internacional. Una mujer de poder, influencia, con su propia empresa, con una red de contactos grandísima. Quedamos a comer y le conté un poco sobre mi situación y que estaba buscando otras oportunidades laborales.
Ella me dijo «tú no eres nadie» para que te
contraten. Me sentó bastante mal esto que me dijo. Tiempo después aprendí cómo
funcionaba el mundo de los negocios donde esta persona se movía. Yo no era
nadie porque:
Yo no tenía contactos influyentes.
Yo no tenía contactos en el gobierno.
Yo no tenía amigos en empresas a los que pedir favores para que me comprasen.
Yo no tenía dinero.
Yo no tenía posesiones.
Yo no tenía un círculo de poder que generase influencia en la sociedad.
En resumen, yo no tenía nada que a las personas de poder del mundo de los negocios les interesase para sacar provecho. Yo solo era yo. Una persona determinada, trabajadora, con ganas de hacer cosas, con ganas de aprender, con ilusión, y también con una formación contínua, no paraba de estudiar y formarme.
Había estado un año y medio de beca en la empresa trabajando como cualquier otra persona contratada pero con un sueldo ínfimo, demostrando todo lo que podía hacer. Y aprendí que daba igual cuánto me mostrase, cuánto compartiese, cuánto enseñase a los demás lo que yo sabía, cuántos cursos hiciese, cuántas cosas crease, porque no me veían, porque para ellos yo no era nadie. Solo era mano de obra, fuerza bruta que explotar para ellos conseguir su propio éxito, yo era un número más.
Así que, con el tiempo, me di cuenta que no quería entrar en
esos juegos de poder, muchas veces deshonestos, sin ética profesional.
Y cambiar mi perspectiva me costó bastante tiempo, bastantes
años. Salir de esa lucha por demostrar lo que valgo para que me vean. Ahora sí
sé quién soy y el valor que tengo. Algunos me verán y otros no. Y los que no me
vean, simplemente necesito ignorarlos, que sigan su vida y yo la mía.
Muchas personas han ganado bastante dinero destrozando la auto-estima de otros. No dejes que te pisoteen. Ánclate, como las anclas de PNL. Recuerda el cuento sefardí “el verdadero valor del anillo” recopilado por Jorge Bucay en su libro “déjame que te cuente”. Lo más importante es que no dejes que te valoren personas que no saben quién eres. Quizás solo tú sepas quién eres y debes dejar de esperar el reconocimiento de los demás.
¿Cómo te afecta lo que los demás piensan de ti? ¿Son personas que realmente saben quién eres? ¿Por qué les das el poder de afectarte?
No es lo mismo vivir algo, que leerlo y repetir lo que has leído. No es lo mismo vivir que conceptualizar. No es lo mismo vivir dando ejemplo que pedir a otros que actúen como dices y no cómo actuas.
La expresión «cruz de encarnación» en la herramienta de Diseño Humano, o «dones primarios de la secuencia de activación» en la herramienta de las Claves Genéticas, son lo mismo.
Tal como yo lo entiendo, tal como yo lo vivo, es la forma en la que te expresas en el mundo haciendo lo que realmente te apasiona, se te da bien, la sociedad necesita y ganas dinero con ello. Como el concepto japonés Ikigai.
Así que, lo que estoy tratando de contar en este blog con las entradas con título «vivir mi cruz» es contar mi experiencia vivida en el mayor proyecto profesional que he llevado a cabo hasta la fecha. El proyecto de Brasil.
Lo que yo he aprendido y observado es que la creatividad surge sabiendo combinar piezas básicas de diferentes formas, y así crear cosas nuevas.
Para aprender a combinar esas piezas tienes que saber cómo funcionan.
Atendiendo a la cosmología, esas piezas básicas son los neutrinos. Los neutrinos contienen datos. Sabemos que los datos por sí mismos no nos sirven de mucho si no les damos una interpretación para convertirlos en información.
Todos tenemos una configuración cognitiva determinada en base a nuestra fecha de nacimiento, hora y lugar. Esa configuración cognitiva es nuestra capacidad de darnos cuenta de lo que nos ocurre y de lo que ocurre a nuestro alrededor.
En la herramienta de diseño humano esta configuración se llama «variable«.
Así que tenemos a los neutrinos impactándonos continuamente y una variable que necesitamos aprender cómo funciona en cada uno de nosotros, para poder entender, para poder traducir los datos en información que entendamos.
Así de sencillo. ¿Te atreves a conocer cómo funciona tu variable?
Unos 2 meses después de llegar a São Paulo, llegó un
compañero nuevo que se encargaría de una parte de la operación. Inicialmente,
pensé que esta persona era de confianza para mí, pero los hechos hablaron por
sí mismos. Conocía a esta persona desde hacía algunos años. La consideraba un
amigo. Confié situaciones personales que necesitaba hablar y resultó que luego se
lo contó a «sus amigos», destruyendo por completo la confianza que
tenía en esta persona. Nunca más volvería a ser una persona de confianza para
mí.
Esto de contar algo en confianza a alguien que yo consideraba de confianza y que luego esta persona lo contase a «sus amigos» u otras personas, o me dejase en evidencia en una reunión, como se suele decir «dejarme con el c… al aire» era algo bastante frecuente. Me sentía tan sumamente decepcionada, traicionada, y con rabia de estas personas, que aprendí que mejor no confiar en nadie.
El nuevo compañero comenzó a entrometerse en mi trabajo. Traté por las buenas establecer los límites entre nuestro trabajo. Pero no funcionó. Tuve que cabrearme muy seriamente y tener una bronca para dejar claros los límites. Escribí un documento donde dejaba de forma clara y expresa la separación de responsabilidades de nuestros roles de trabajo en el proyecto, y tuvimos una reunión para hablarlo.
Después de esta fuerte discusión, cuando ya estaba escrita esta separación de responsabilidades, nos sentamos con nuestro responsable superior para explicarlo y estuvo de acuerdo. De hecho, para nuestro superior era evidente esa separación, pero no quedó clara hasta que la puse por escrito por propia iniciativa.
Tiempo después, tuve otros problemas con este compañero porque empezó a atribuirse méritos sobre trabajo que había realizado yo. Esto fue otra lucha para defender y poner en evidencia mi trabajo.
El año 2014 realmente fue un infierno. Adaptarme a:
Un país nuevo.
Una empresa nueva.
Unos compañeros nuevos.
Una cultura nueva.
Una telenovela en muchos casos surrealista.
Y darme cuenta poco a poco que no tenía a prácticamente
nadie en quien pudiese confiar. Cada vez estaba más sola sin ningún tipo de
apoyo ni ayuda.
Un tema que recomiendo que miren las personas que se van
expatriadas son los papeleos burocráticos. Que la empresa deje claro en la
propuesta cómo va a gestionar temas legales, fiscales, laborales, seguridad social,
cambios de moneda, mudanza de ida y repatriación de vuelta.
Otras personas expatriadas que yo conocí durante mi estancia en São Paulo me explicaban cómo lo habían gestionado las empresas donde trabajaban. Para mí, todo este trámite fue un dolor de cabeza, y un grave problema muchas veces.
En una ocasión, pagué un servicio a una gestoría para ver cómo realizaban un trámite que yo tenía que hacer. Me hicieron mal el trámite y encima me dijeron que no lo podían arreglar, una vergüenza. Pero era así continuamente con muchas gestorías. Después de aprender a hacerlo, el resto de meses lo tramité yo. Incluso enseñé voluntariamente a otros compañeros cómo tramitarlo.
En Brasil tienen una burocracia tan absurda que muchas veces solo la gente que está dentro del sistema sabe cómo gestionarla. A día de hoy, llevo 2 años reclamando unos documentos que me tiene que gestionar una gestoría, pero me dicen que no es su responsabilidad saber por qué no llegan los papeles, y que su responsabilidad es hacer el trámite de la solicitud del documento, pero no asegurar que el documento llega. Yo alucino con estas empresas. Y son lentejas. No tengo nadie que me ayude a resolver este problema. Por eso, mejor deja claro desde el principio cómo te va a gestionar la empresa todos los papeleos.
¿Qué recomendaciones te han dado antes de irte a otro país?
Mi aterrizaje en São Paulo fue el día 05/05/2014 junto con
dos compañeros de España que estarían conmigo los próximos 15 días. Primeros
días de toma de contacto con el equipo. Yo no hablaba ni una palabra de
portugués. No tuve clases particulares ni profesor/a particular. Me comunicaba
como podía. Tuve que aprender sola, buscándome la vida.
Los primeros días fue un torbellino de sensaciones. Una
ciudad demasiado grande para lo que había visto hasta ahora. Muchísimo tráfico
y ruido. Bastante caos en demasiados sitios. Mucha incertidumbre.
La cultura. ¡Qué importante es conocer la cultura! Tuve mi
primer contacto con la cultura representada por las personas con las que iba a
trabajar. Saqué mi mochila de recursos.
En el máster de «Ingeniería de Sistemas de Decisión» estudié a Geert Hofstede y la clasificación cultural que él propone en base a 6 dimensiones culturales. Lo que hice fue observar y contrastar lo que observaba con lo que había estudiado para sacar mis propias conclusiones.
No conocía a nadie en São Paulo. Después de los primeros 15
días con mis compañeros de España me quedé sola. Recuerdo el día que se fueron
estar por la noche llorando mirando por la venta del apartotel donde viviría el
próximo año y medio. Miraba a una ciudad que me abrumaba y que no tenía ni idea
de cómo iba a lidiar con lo que se me venía encima.
Empezaron los primeros días sola con un equipo que me
asignaron de 6 personas. Tuvimos un cambio de oficina con el estrés asociado a
ese cambio de localización. Me tocó instalar en los portátiles de trabajo del
equipo las herramientas con las que íbamos a trabajar. Fui decidiendo qué
herramientas y cómo las usaríamos. Necesitaba digitalizar toda la operación y
que fuese compartida por todo el equipo. Y empecé a enseñarles cómo usarlas.
Empecé a crear los procesos y procedimientos iniciales con los que empezar la
operación del equipo de servicio postventa del que yo era la responsable.
La teoría es una cosa y la realidad era otra muy diferente.
Mis primeros días sola fueron bastante duros. Aprendí a base de traiciones,
juego sucio, mentiras, broncas, las redes de poder establecidas y que nadie me
había contado. Aprendí sobre los grupos herméticos, grupos de personas que se
conocían entre ellos, que eran amigos, familiares, colegas, grupos que eran
silos de información. Acuerdos no escritos entre personas con las que yo tenía
que lidiar, pero que no me informaban prácticamente de nada.
Esto era una guerra de poder en toda regla. Yo tenía que
conseguir establecerme, tomar posiciones, y con cada mérito conseguido tratar
de mantenerlo. A veces me quitaban del medio rápidamente porque yo no conocía
esas redes ni tampoco sabía hablar portugués. No me convocaban a reuniones, ni
reconocían el trabajo que yo tenía que hacer allí. Yo era una intrusa molesta a
la que ponían buena cara de frente pero luego … toma puñalada.
Tuve que aprender a establecer buenas relaciones, o al menos
mantener una cordialidad profesional, con personas con un carácter muy
complicado. También tuve que aprender a abrirme paso sin herir sensibilidades,
dando bastantes rodeos. El rencor estaba a la orden del día. También tuve que
aprender a lidiar con los “favoritos” de los/as jefes/as y posicionarme
inteligentemente sin entrar en guerras de egos que nunca llevaban a ningún
sitio.
El puesto oficial con el que yo llegué no era mi puesto
real. Pero ahí no había hueco para orgullo, ni medallas, ni ego. Yo tenía una
misión, que era aguantar la tormenta hasta conseguir que me aceptasen para
poner orden y crear una operación sostenible.
Más o menos un mes después de haber llegado, tuve que
despedir a la primera persona del equipo. Era la primera vez que me tocaba
despedir a una persona. ¿Crees que alguien me había explicado u orientado cómo
se despide una persona? No.
Tuve que una vez más aprender sola. Fue un momento bastante duro. Y me creó mi primer problema político, por esas redes que yo no conocía. Tuvo que intervenir una persona de España para calmar los ánimos porque hubo gente que se molestó muchísimo con esta decisión que yo había tomado. Aunque yo había argumentado objetivamente por qué esta persona no podía seguir en mi equipo, me cayó una buena bronca y un desgaste emocional por los ataques que recibí de algunas personas internas.
Aprendí que allí me podían destruir mi reputación en un
momento. Asique iba a tener que tener bastante cuidado. Empezar a buscar
aliados, empezar a crearme mi grupo de confianza y descubrir todas esas redes
que me estaba jodiendo la existencia allí.
Cuando salía del trabajo llegaba al apartotel, y era un
sitio que yo no sentía como mi casa. Piensa lo que es vivir en una habitación
de hotel, con una mini cocina salita de estar sin campana extractora, con una
mini nevera de hotel y sin lavadora. No podía organizarme comidas, planificarme
compras de supermercado semanales o quincenales. No tenía congelador. Y tenía
que comprar agua mineral todas las semanas.
Era duro estar en un sitio que no sientes que sea tu casa. Y
socialmente, aunque no conocía a nadie, la vida me trajo un regalo inesperado.
Unas semanas antes de irme a São Paulo, en un grupo de Facebook, vi una persona
que publicaba algo sobre São Paulo. Me armé de coraje y envié un mensaje a esta
persona. Yo no la conocía de nada. Solo estábamos en el mismo grupo de Facebook
de emprendedores por el mundo.
Esta persona fue súper amable conmigo. Le expliqué que me
iba a São Paulo y que si me podía dar alguna orientación que me sirviese de
ayuda para aprender a instalarme. Esta persona vivía en Madrid, pero me dijo
que me pondría en contacto con su mejor amiga de toda la vida de São Paulo. Y
para mi sorpresa nos puso en contacto por email. Escribí a esta persona y …
¡Vivía a 5 minutos de donde yo vivía! No me lo podía creer. Quedamos a comer y
era una persona genial. Un amor de persona. Me acogió como una más dentro de su
grupo de amigos/as. Me presentó a su grupo de amistades. Me dejó ir a su casa a
lavar la ropa (aunque en poco tiempo tuve que dejar de ir por su compañera de
piso que se enfadó porque yo fuese allí).
Para empezar a crear mi red social esto me ayudó mucho. Me
invitaban a sesiones de cine en casa. Aunque aún no entendía bien el portugués,
me sentía arropada por un grupo de personas que hacía que no me sintiese tan
sola.
Después del primer mes ya conseguía entender más o menos el idioma. Y después de unos 3 meses ya conseguía comunicarme más o menos con soltura. Hasta un año después no conseguí ser completamente fluente y desenvolverme sin problemas. No saber el idioma me hacía sentir aislada. No poder comunicarme era una tortura para mí. Aguanté como pude hasta que conseguí dominar el idioma. Cambió mucho mi situación con la gente cuando ya conseguía comunicarme. Y muchas personas que hasta ahora me trataban como si no me enterase de nada, ahora que conseguía comunicarme, ya me trataban de forma diferente.
¿Cómo ha sido para ti instalarte en otro país? ¿Cuáles han sido los retos más complejos que has superado hasta establecerte?