Entre dos mundos

Photo by Annie Spratt on Unsplash

Desde hace unos 6 meses he empezado a estudiar y utilizar diferentes cartas de tarot para aprender y experimentar con ellas.

Bohindra, una tienda que me recomendaron unos amigos, es una de las mejores librerías que conozco sobre temática ocultista, espiritual, esoterismo, etc. Es realmente una librería con mucho encanto y misterio. Me encanta ir allí y perderme entre sus estanterías. Las primeras veces que fui y entré en la parte del fondo de la tienda, sentía muchísima presión en la cabeza. Observé que me ocurría sobre todo al acercarme a las vitrinas con piedras y símbolos. Tengo una sensibilidad especial con las piedras, pero eso lo contaré en otro momento.

El almacén natural también está muy bien, aunque de temática esotérica tiene muy poco en comparación con Bohindra.

Uno de esos días que me perdí por la tienda de Bohindra, pregunté a una de las dependientas qué cartas de Tarot me recomendaba para empezar a estudiarlas. Y justo una persona que estaba al lado de la caja me dijo que se acababa de comprar el Tarot de A. E. Waite, que para empezar estaba muy bien. La dependienta también me lo recomendó. Así que me lo compré.

Aprovechando que estaba al lado una vitrina de péndulos de radiestesia, les eché un ojo, porque no tenía ninguno y también quiero estudiar cómo utilizarlo. Encontré un péndulo que fue amor a primera vista, precioso y sencillo. Conocí la radiestesia en Brasil y me gustó mucho. Esto lo explicaré también en otro momento.

Mis primeras impresiones con el Tarot de Waite es que me gustó. Aunque empecé a ver lo complejo que puede llegar a ser la interpretación, dependiendo del conocimiento simbólico que tengas. Pude observar el poder que tiene el simbolismo para acceder al inconsciente, y plantearte cuestiones que no te dabas cuenta que están ahí.

Yo creo que muchos terapeutas podrían aprender a usar algún tarot como terapia complementaria. A mí por ejemplo me gusta mucho Alejandro Jodorowsky. Tengo en mi lista de libros pendientes “Yo, el Tarot”. Recientemente ha estrenado en Francia su película Psicomagia, que espero poder ver en España.

Pocos días después de comprar mi primer tarot, estaba de visita en casa de una amiga y me encontré con la sorpresa que … ¡me regaló un tarot! No me lo podía creer. Le dije que hacía solo unos días que me había comprado mi primer tarot. Me regaló el Tarot de Osho Zen.

Empezó a rondarme por la cabeza la idea de estudiar el Tarot de Thoth. No sé por qué. Pero era continuo, una y otra vez venía a mi cabeza. Quizás las sombras de las claves 9 y/o 54, que aparecen en mi diseño humano, estaban metiéndome presión. Así que uno de los días pasé por la tienda y lo compré junto con el libro. La verdad es que no me gustó. Quizás porque aún es demasiado pronto para ponerme con este tarot. Es bastante complejo. De momento no me resuena.

Poco tiempo después vi que una persona que admiro publicó que estaba usando el tarot Cartas de la Mujer Salvaje. Y ahí fui yo movida por un impulso irracional a comprarlas tipo “si esta persona que es un crack las usa deben ser buenas”. Y la verdad es que me parecieron preciosas. Con unas ilustraciones que me gustaron mucho. Y sobre todo me gustó su sencillez. ¡Por fin unas cartas sencillas de entender!

Por pura serendipia caminando por Madrid encontré una tienda de tarots que resulta que tiene un Museo del Tarot. Y aquí me llevé la sorpresa de encontrar el tarot Oráculo de Gaia. ¡Menuda sorpresa! Puedo decir que he encontrado “mis cartas”. Son preciosas. De momento son las más bonitas que he visto. Son sencillas de leer, sencillas de interpretar y a mí particularmente me mueven muchísimo mis emociones. En varias tiradas en diferentes semanas me ha salido una de sus cartas “Camino Escondido“. Un mensaje “entre dos mundos”. Así es como me siento, entre dos mundos.

Y observando el proceso me di cuenta:

Y la vida es la que me ha presentado las cartas que resuenan conmigo. Es la vida la que marca el ritmo, el tiempo, y no mi obsesión por conseguir ya mismo las cosas. Lo que ocurre que tienes que pasar el proceso para al final observar el camino, las elecciones, las deciciones.

Este tipo de cuestiones no las puedo comentar con cualquier persona, porque con bastante frecuencia siento sus prejuicios proyectados sobre mí, sus críticas, sus limitaciones, etc. Como en el blog me puedo expresar libremente, pues lo dejo por aquí por si hay alguien más que se sienta entre dos mundos y que le pueda interesar.

¿Tú también te sientes entre dos mundos? ¿Tienes demasiadas cuestiones que nadie te da respuestas? ¿Las respuestas que tienes hasta ahora son vacías y no tienen sentido para ti?

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