Vivir mi cruz (parte 15)

Acababa de comunicar mi decisión de volver a España. Fui la primera expatriada en llegar, y me tocó vivir la inexperiencia a todos los niveles. En la repatriación fué igual. Así que, de nuevo, abrí yo el camino.

Lo primero, la estrategia de comunicación interna. ¿Cuándo? ¿A quién? ¿Qué?. Era inexistente. Así que, a base de prueba y error, broncas y discusiones, tensiones y presión, poco a poco se fueron aclarando los pasos a ser dados, la mayoría iniciados por mí. De ahí la resistencia de los demás. ¿Cómo iba yo a decirles lo que tenían que hacer?

Pero era presionarles a que se moviesen, o se pasaban las semanas y nadie decía nada. Yo tenía unas decisiones tomadas, y una serie de acciones que tenía que ejecutar, y que dependían de trabajos en colaboración con personas que tenían que saber de mi vuelta a España.

Programé junto con RRHH las personas que necesitaba despedir, contratar y promocionar antes de marcharme. Aclaradas las necesidades, tenía que estar encima para que las cosas se moviesen. Y conseguí que varias personas de mi equipo tuviesen una formación en liderazgo y gestión de equipos que consideré junto con ellos/as que sería un buen complento a su experiencia actual.

En medio de todo el proceso de dejar estable el equipo sin mí, hubo un problema de infraestructura en la oficina y nos tuvimos que mudar a otra oficina durante un mes. Al estrés que yo ya tenía, se sumó una mundaza de oficina. Se arreglaron los problemas y tuvimos de nuevo otra mudanza a la antigua oficina. Fue todo un reto para la operación.

Incicié también una pequeña biblioteca de libros, una semilla, para crear un espacio donde las personas del equipo se auto-formasen. Y use la aplicación libib para el registro de los libros.

Acercándose el final de mi aventura, organicé una fiesta de despedida en un bar que me gustaba mucho, el quintal do espeto. Lugar muy agradable con música en directo y buena comida. A mi fiesta vinieron unas 40 personas para despedirse de mí. Estaba realmente emocionada de estar allí y recibir ese cariño.

Las sopresas no habían terminado. Cuando fui a despedirme de la dirección, me entregaron lo siguiente:

Nuesta vida es una gran trayectoria repleta de importantes y, muchas veces, díficiles elecciones, como la tuya.

Dejaste tu país, tus amigos y familiares y aceptaste participar de un gran desafío, ¡un proyecto que cambió muchas vidas! Y, más que participar, ¡tú cumpliste esta etapa de tu misión profesional con elogio!

¡Quiero agradecerte por esa etapa de éxito trillada a nuestro lado! ¡Tengo certeza que la próxima no será diferente!

Eres parte fundamental de nuestra historia.

Muchas gracias.

Y me regalaron un viaje para 2 personas 2 días en el Hotel Copacabana Palace de Rio de Janeiro. Me llevé conmigo a una de las personas de mi equipo con quien batallamos gran parte de este camino. Y fue toda una experiencias de reinas. Merecido reconocimiento de personas fuertes y llenas de coraje para enfrentar los retos de la vida.

Mi último día en la empresa, me llamó la persona que sería mi sustituto. Había habido un problema, y me tenía que conectar a una vidioconferencia. Cuando fui a coger mi portátil para ir a la sala de reunión, la oficina estaba vacía. Y entonces me empecé a poner bastante nerviosa y emocionarme.

Cuando entré en la sala, me esperaban todas las personas de la oficina con un vídeo que habían montado contando nuestra historia juntos. Algunas personas de mi equipo que llevaban como 1 mes en la empresa, se me acercaron, y me dijeron que nunca habían visto tanto cariño por una persona. Fue un gran regalo de despedida. Me despidieron con alfombra roja.

La noche antes de coger el avión la pasé llorando al despedirme de mi gran amiga M. Me había quedado en su casa los últimos días antes de volver. El camino al aeropuerto lo pasé llorando hablando con el taxista. Y al llegar al avión estaba agotada del torbellino de emociones de la última semana.

Ahora tocaba volver, pasar el duelo, recomponer mi corazón roto, y rehacer de nuevo mi vida en España. ¿Cuál sería mi próximo reto?

Me despido con música:

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