Nuestro aprendizaje a través de ciclos a lo largo de nuestra vida

La vida sigue unos ciclos por un motivo. Y eso es lo que necesitamos aprender.

Muchas veces queremos saltarnos ciclos por impulsos de deseo, de poder, de avaricia. Otras veces renegamos de lo que ese ciclo nos tiene que enseñar.

Estar centrada y equilibrada adaptándote al presente que tienes ante ti es la clave, vislumbrando con calma posibles futuros, sin aferrarte al deseo que ocurran, sino solo aceptar que la vida siga su curso con normalidad. Mientras la vida sigue, tu vida no se para. Sigues formándote sobre los temas que a ti te interesan.

Pero no te saltes ningún ciclo. La divinidad los ha puesto ahí con un motivo. Que aunque no consigas entenderlo ahora, ya lo entenderás. Es el viaje de aprendizaje de nuestra alma en la tierra.

He escuchado muchas veces que solo conseguimos entender nuestro propósito al final de nuestra vida. Momento en que echamos la vista atrás y recordamos cada uno de los pasos que hemos ido dando. Al ver la historia completa es cuando vemos cuál era nuestro propósito, nos hacemos consciente de él. Eso es lo que yo he escuchado muchas veces.

¿Qué pasaría si echásemos la vista atrás de vez en cuando y no solo al final de nuestra vida?

¿Sólo echamos la vista atrás al final de año?

¿Sólo echamos la vista atrás cuando cumplimos años?

¿Valoramos todo lo que hemos aprendido hasta el momento presente?

¿Sabemos qué niveles de consciencia hay?

¿Sabemos en cuál de ellos estamos cada uno de nosotros?

Porque la forma en la que percibimos nuestra realidad depende de nuestro nivel de consciencia y del condicionamiento externo que recibimos continuamente. ¿Sabes cómo te afecta ese condicionamiento?

Sí hay otras formas de ser consciente de cual es tu propósito en la vida. Quizás parándote a reflexionar qué has estado haciendo hasta ahora. Pero pocas personas son las que se atreven a dar el salto para descubrirlo. En el fondo lo que yo siento es que nadie quiere cambiar nada, como dice U.G. Krishnamurti.

Una gran mujer ejemplo de vida

Una tarde compartida con amor, con plena atención, sin distracciones, estando en ese momento mágico, escuchando la increíble historia de vida de mi abuela María.

Una mujer que ha vivido una vida durísima de sacrificio y lucha. Donde ha tenido que sufrir el yugo de muchas personas que no han respetado sus decisiones.

Ken Wilber habla sobre la compasión ciega:

“La compasión ciega se arraiga en la creencia de que todos estamos haciendo lo mejor que podemos. Cuando nos impulsa la compasión ciega, cuando les dejamos pasar mucho a otros, excusando su comportamiento y haciendo pasar por agradables situaciones que requieren un contundente “no”, una expresión inconfundible de desagrado, plantarse o mantener firmemente nuestros límites… todas estas cosas pueden, y a menudo deben hacerse por amor, pero la compasión ciega mantiene el amor demasiado manso, condenado a usar solo su cara amable.

La compasión ciega es bondad enraizada en el miedo, y no solo en el miedo a la confrontación, sino también el miedo a no ser una persona buena o “espiritual”. «

Una mujer que para mí es un ejemplo de vida. Es una vida que para muchos sería difícil de creer por parecer un cuento o una novela. Como ella misma dice «una cosa es contarlo y otra es vivirlo».

La película «Basada en hechos reales» de Roman Polanski tiene una frase que me dejó impactada: «No puedes escribir ficción. A la gente solo le interesa leer sobre la realidad, porque es la realidad que conocen la que creen» ( creo recordar que era así, o al menos esa es la esencia que a mí me quedó y me impactó ). ¿Quizás sea una película auto-biográfica? ¿Juzgamos a las personas de la misma forma que en esta película? ¿Criticamos, presionamos y destruimos a las personas igual que en esta película? ¿Quizás pensamos que compartir nuestra historia inocentemente haga que los demás nos comprendan? ¿Creemos que al dejar visibles nuestras heridas nos entenderán o quizás nos juzgarán? Yo siento que nadie quiere cambiar nada, y cada uno ve lo que le interesa.

La vida de mi abuela es de ella, y sólo de ella. Es su privacidad. Y solo ella es quien decide si quiere o no compartirla con quien a ella le de la gana. Ella sabe de sobra quiénes son las personas que la quieren y la respetan, y quienes no.

Aspiro a aprender a vivir y envejecer con la sabiduría que ella tiene, una sabiduría que solo te enseña una vida de coraje, lucha, tesón, y sobre todo una vida sencilla y discreta, con los pies en la tierra.

El tiempo que nos quede para compartirlo juntas espero poder compartir muchas más tardes tan bonitas como esta, porque al final eso es lo que nos queda, la historia de nuestra vida transmitida a nuestras futuras generaciones. Son estos ejemplos de vida los que nos transforman.

Mi abuela no sabe leer, porque no tuvo una profesora comprensiva que la enseñaba, y tuvo que dejar el colegio. Este texto no lo podrá leer. Pero no importa. Ya le dije en persona lo que siento por ella, que la quiero, la creo, la respeto y la apoyo en sus decisiones.

Te quiero abuela María.

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Cómo tratamos a las personas, y la economía de las caricias

Alex Rovira es un comunicador que sigo desde hace tiempo. En 2011 lo conocí en persona en una de sus conferencias que me motivaron a escribir «Si crees que no puedes conseguirlo, espera y aprende de estas historias«.

Hace algunos meses encontré por casualidad uno de sus vídeos, en los que habla sobre «la Economía de caricias, el efecto Pigmalión, la gestión de los equipos«.

Tengo una mente que crea y piensa en forma de mapa mental. Y ese proceso creativo para mí es como meditar, o estar en mi elemento, como dice Sr Ken Robinson.

Mi mente ha construido sobre el contenido del vídeo de Alex Rovira el mapa mental que comparto en esta publicación.

Comparto en 2 tipos de formato el archivo:
– Formato de imagen .png.

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

– Formato PDF que se puede abrir por ejemplo con el software libre GhostScript.

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Como sugerencia compartir que existe el software libre para crear mapas mentales FreeMind.

Si tratas con respeto te tratan con respeto

En alguna ocasión, algunos conocidos que han realizado MBAs en Dirección y Administración de Empresa, me daban el siguiente consejo «hazte amiga del personal de limpieza de la empresa donde trabajes porque ellos lo saben todo sobre la empresa». Me explicaban que tienen acceso a todos los despachos de toda la gente importante y de poder en la empresa. Son parte oculta que nadie ve pero que están en todos sitios.

Ante estos consejos yo me quedaba a cuadros, incluso me cabreaba. Si eres amable y cordial con una persona en función del provecho que puedes sacar de ella ¿qué tipo de relaciones tienes? ¿qué esperas a cambio? ¿crees que te quieren y te valoran por todo lo que te cuentan? ¿o a lo mejor te tratan cordialmente porque también quieren sacar algún provecho de ti?

En todas las empresas que he estado, por un motivo o por otro, he conocido a gente en el equipo de limpieza, muchos de ellos gente realmente estupenda. Alguna de esas personas llevaba más de 15 años en ese mismo edificio, por donde habían pasado varias multinacionales. Me contaba algunos cambios más o menos traumáticos que habían ocurrido con las empresas que por allí habían pasado. Y la verdad que esta conversación no fue buscada. Surgió espontáneamente mientras esta persona se acercaba a mi mesa para poder limpiarla, aunque preguntándome si me importaba levantarme un momento para que la pudiese limpiar. Les mandan limpiar en horario de oficina, buscándose la vida para hacerlo, porque en ese mismo horario tienen a todos los trabajadores ocupando el espacio que justamente le han pedido que limpie. Yo me levantaba con una sonrisa para que pudiesen hacer su trabajo, con total tranquilidad y cordialidad.

En alguna empresa, esta persona de limpieza era una persona con muchos sueños, con una formación realmente sorprendente, con una familia que mantener, y con una historia de vida realmente dura y complicada, donde no había podido elegir su propia vida. Este trabajo le permitía tener un poco de oxígeno para seguir como podía con su vida. Me enseñó a preparar el café en la máquina con sus truquillos, me traía muchas veces café a mi mesa, aunque yo le decía que no era necesario, que no se preocupase. Una persona siempre atenta con las personas de su alrededor. Y no siempre la trataron con el respeto con el que se trata a una persona, y sobre todo con el respeto con el que esta persona nos trataba a todos. En todos sitios hay gente sin conciencia.

Respeto, respeto, respeto. Esto es lo que llevo cuando hablo con cualquier persona. El personal de limpieza, muchas veces juzgado, maltratado, menospreciado, inferiorizado, no sé cuántos -ado de inferioridad podría poner. Con objetividad todos vemos si un trabajo se adapta o no a las funciones y responsabilidades por las cuales se ha contratado a esa persona. ¿Alguna vez has explicado a una persona de la limpieza que está haciendo trabajo fuera de sus responsabilidades? ¿trabajo que le corresponde a otras personas? ¿están claras esas responsabilidades? ¿alguien las ha explicado de forma sencilla y clara?

En todos sitios hay personas con interés en que cierta información no esté accesible. Si tratas a una persona por tu propio interés, te tratará de la misma forma, por su propio interés. Cuando ya no consiga nada más de ti esa persona te ingnorará.

Siempre hay personas escondidas en los trabajos menos valorados que solo las valoramos cuando unos días desaparecen. No esperes que esas personas desaparezcan para que las veas y valores. Tienes una nueva oportunidad de conocerlas cada día que pasas con ellas.

 

Empezando de nuevo

Empezando de nuevo, así me siento, así me observo, así estoy.

Dejé de escribir, muy a mi pesar, porque por diferentes circunstancias me quedé sin nada que contar, sin nada que expresar, sin valor que aportar. Dejé de creer en mí misma. Han pasado casi 5 años desde entonces y mi vida ha cambiado mucho. Tanto es así, que siento de nuevo ilusión por volver a escribir.

¿Qué ha pasado? Llegó a mi vida una invitación para empezar un curso. Cansada de estar haciendo cursos que no me llenaban, dedicando tiempo y dinero en cosas que para mí no eran importantes pero de alguna forma me sentía presionada a estudiarlas, cansada de tener montañas de libros que en el fondo no quiero leer, cansada de estar cansada de querer conocimiento porque sí, sin tener muy claro qué conocimiento es el que a mí me interesa, fui dejando esa invitación en la bandeja de espera. Pero algo, no sabría explicar qué, sentí dentro de mí en plan «vamos a probar a ver qué pasa».

Entré en el curso, y al principio me sentía bastante perdida, no tenía muy claro qué me iba a aportar, pero estaba relajada, no me sentía presionada por tener que aprender nada, solo estaba ahí observando y participando cuando yo realmente quería participar. Y avanzando sobre los diferentes niveles del curso fui experimentando que eso era importante para mí. Tan importante lo siento para mí, que hablando con mi profesor surgió la posibilidad de empezar un mentoring para continuar el aprendizaje.

Y ahora estoy en proceso de entender cómo funcionan muchas cosas de la vida. Muchas veces en mi vida, he querido, he sentido la necesidad, o he pensado que podía controlar muchas cosas, que yo tenía que hacer algo por ponerlas en orden, por equilibrarlas, queriendo aprender de todo, queriendo resolver los problemas de todo el mundo, en lugar de entender cómo soy yo, cómo funciona la vida, y qué es lo que realmente es importante estudiar para mí.

Poco a poco voy aceptando que cada experiencia tiene un propósito, importante para cada ser. Y solo cuando cada uno está donde tiene que estar y con la gente que tiene que estar, entonces consigues desarrollar tu propósito aquí.

Cuando aceptas, respiras, y te relajas, vas fluyendo en la vida.

Cómo montar tu startup siendo mujer y no morir en el intento

No me he dado casi cuenta que hace mucho que no he podido escribir en el blog. Y no ha sido por falta de cosas que contar sino más bien por un cambio de prioridades a la hora de dedicar mi tiempo. Como os comentaba en Aventura de una emprendedora llevo ya un año montando mi propia startup con un equipo de emprendedores en Las Rozas, o mejor MelRozas que es como lo llamamos. Desde septiembre de 2012 estoy inmersa en un mar de proyectos que hasta ahora me han mantenido con ilusión para seguir creyendo en mis sueños. He querido detenerme hoy para tomar un poco de perspectiva y compartir algunas lecciones aprendidas.

Inicialmente iba a empezar en un proyecto de exportación de productos españoles a Taiwán, pero se quedó parado porque había en marcha un producto para ayudar a la gestión que los ayuntamientos tienen que realizar con sus ciudadanos para mantener y conservar adecuadamente sus edificios. Fue en octubre de 2012 cuando mi tiempo estaba prácticamente enfocado a Admite City, que así es como se llama este proyecto. Mientras validábamos este modelo de negocio en el mercado, en el camino descubrimos una necesidad no cubierta para los técnicos que tienen que realizar las inspecciones técnicas de los edificios, que actualmente se llaman informes de evaluación de edificios. Y nos pusimos a desarrollar Admite Pro, que en breve saldrá al mercado y es el proyecto que más tiempo nos está requiriendo actualmente.

Después de estar siete meses sin tener ingresos y sin paro ni indemnización, porque me había ido de la empresa de forma voluntaria, empezamos a tener unos pequeños ingresos. Fue y sigue siendo una inversión que estoy haciendo en cada uno de los proyectos con esperanza a que consigamos encontrar un modelo de negocio que realmente funcione. Y en ese camino estamos todo el equipo.

Además de estos proyectos han surgido otros, como ser profesora en la EOI en el programa de Iniciativa Emprendedora para enseñar las herramientas que utilizamos para crear nuestros proyectos en la startup a gente universitaria. También he sido profesora en Thinkids Project, donde enseñamos esas mismas herramientas adaptadas en formato de talleres de campamento para niños y niñas entre 8 y 15 años. Las dos experiencias como formadora han sido y son muy gratificantes. Uno de mis sueños sería volver a mi facultad de Matemáticas en la Universidad Complutense de Madrid para contarles mi experiencia y animarles a que crean en sus propios proyectos y cómo empezar con ellos. Otro de mis sueños es poder llevar al mercado proyectos que ahora mismo están en la universidad y que se quedan en las estanterías de las bibliotecas, y son fantásticos, tanto, que donde deberían estar es validándose en la calle. Y en ese camino estamos tratando de empezar colaboraciones con una profesora muy especial, gran profesional y excelente persona, Mª Carmen Fernández Panadero de la Universidad Carlos III. Seguro que algo bueno saldrá porque es increíble el trabajo que está haciendo con su equipo Gradient.

Os puedo contar que la aventura está siendo apasionante, que soy mucho más feliz que hace un año y medio y que soy mucho más valiente para tomar decisiones y atreverme a hacer cosas que hasta ahora no había hecho, tanto en el terreno personal como profesional. Nuestro mentor en la startup, Albert Ventura, me anima cada semana para hacerlo. Puedo hacer y deshacer todo aquello en mi vida que no me haga feliz.

No todo son alegrías. Tengo días de «bajón» en los que me entran dudas, miedo, cuando la incertidumbre me sobrepasa y no sé qué haré en unos meses. Nos acostumbran desde pequeños a vivir en un mundo de certidumbre, de seguridad, cuando todo es una falacia porque la seguridad no existe. Pero aprender a convivir con un alto nivel de incertidumbre lleva su tiempo de adaptación. Hace tan solo unos días me pasaba un buen amigo un artículo solo musculación y neuronas que me gustó mucho por las explicaciones que aporta sobre la generación de nuevas neuronas al hacer tareas nuevas. ¿Cuándo ha sido la última vez que has hecho un trabajo o tarea que nunca habías hecho?

Hay días en los que me miro en el espejo y pienso «qué orgullosa estoy de ti, cómo me gusta ser quien eres» y sin embargo otros días me miro y me pongo a llorar. En esos momentos suelo acudir a mi hermana Ana (somos gemelas), que ahora está en Estrasburgo trabajando y viviendo su sueño también como una luchadora nata. La verdad es que la echo mucho de menos. Aunque el fantástico Hangout de Google hace más llevadera la distancia. Cuando estamos bien nos gusta contarlo a los cuatro vientos y cuando estamos mal nos encerramos. ¡Pues no está bien encerrarse! Porque se entra en un diálogo interno contigo mismo negativo que lo único que hace es que estés más triste. Asique mejor habla con aquella persona o personas especiales que tienes en tu vida y pídeles ayuda. Muchas veces solo con hablar con ellas te sientes mucho mejor y te ayuda a soltar lastre.

En este año de aventura lo que he aprendido es a tratar de reducir los días de estado negativo. Tengo ciclos emocionales que se repiten: felicidad, entusiasmo, te crees capaz de conseguir cualquier cosa y luego la tristeza, el desasosiego, la angustia o el miedo. Trato de pasar el menor tiempo posible en los estados negativos. Pido ayuda si la necesito. Me repito «¿qué haría si no tuviese miedo?» y pienso cómo hacerlo. Cuando veo que llevo mucho tiempo sin quedar con los amigos por la carga de trabajo, pues les llamo y quedamos. Esto quiero cambiarlo y poder quedar con ellos con más frecuencia. Por el trabajo estoy renunciando a vida personal que me gustaría tener. No he dejado tiempo en mi lista diaria para hacer ejercicio, aunque la parte de alimentación trato de tenerla más o menos bajo control y comer lo más saludable posible. El ejercicio lo necesito cada vez más, sobre todo para desconectar, pero al final el trabajo me come todas las horas del día. En enero de 2013 quise apuntarme a un club de montaña y federarme para hacer salidas a la montaña con ellos. Pues no me apunté porque estaba saturada con el trabajo. Las horas de sueño tampoco son suficientes. Paso muchos días que duermo poco y que trato de compensar los fines de semana. Termino las semanas tan agotada que los fines de semana lo que quiero es dormir. Esto sé que no es bueno para mi salud y trataré de empezar a pensar acciones para cambiar estos malos hábitos que a la larga repercutirán en mi salud.

Lo que he aprendido es que aunque me guste lo que estoy haciendo en el trabajo, la pasión que le pongo, las ganas de sacar los proyectos adelante, y todo el crecimiento personal que me está suponiendo, también necesito poner límites, primero por mi salud y segundo para equilibrar mi vida personal. Echando la vista atrás, no es que ahora esté en un pico de trabajo sino que llevo en pico de trabajo un año. Creo que en esta situación se podrá ver reflejada muchas personas, sobre todo aquellas que trabajan en sus propios proyectos, y que sienten que tienen que hacer lo que sea para sacarlos adelante. Creo muy necesario poner límites a «hacer lo que sea» cuando ello te puede estar quitando tu salud. Espero ir contando con mayor frecuencia los progresos en mis proyectos y el desarrollo de habilidades.

  • ¿Cómo están siendo los comienzos de tus proyectos?
  • ¿Cómo encuentras un equilibrio en toda tu vida?
  • ¿Qué límites has empezado a poner en tu trabajo?