La música clásica nos cura el alma

Después de un parón en parte necesario y en parte obligado, vuelvo a retomar las publicaciones con energías renovadas y con ilusión por seguir compartiendo con todos vosotros recursos que sean interesantes para vuestro desarrollo personal y profesional.

En esta entrada he querido hablar sobre la relación que la música clásica tiene con la Inteligencia Emocional, o al menos la relación que me han enseñado y he ido aprendiendo. La música tiene una capacidad especial para conectar con nuestro subconsciente. La parte racional en ocasiones parece no hacernos mucho caso y es porque la parte emocional del subconsciente nos está enviando un mensaje que deberemos averiguar qué significa. Es un modo de verlo. Si algún psicólogo o profesional relacionado con la Inteligencia Emocional quiere corregirme, por favor que aporte sus comentarios.

Podemos entender ese subconsciente con la música. Ésta ayuda a trabajar nuestras emociones, las aflora, las intensifica y podemos identificarlas mejor que dentro de la vorágine diaria de pensamientos. Escuchar con la mente en blanco es importante para dejarte llevar por la melodía y sentir la armonía, que poco a poco nos suele relajar y en muchas otras ocasiones emocionar por su belleza. Los sonidos se vuelven colores o imágenes, puede que recuerdos de momentos pasados, puede que de momentos soñados, pero en todos ellos identificamos emociones. Esto nos facilitará ir trabajando nuestra Inteligencia Emocional.

Algunas obras que un buen amigo me recomendó y que podréis escuchas por ejemplo con la aplicación gratuita Spotify, son las siguientes:

  • Franz Schubert : Sinfonia No. 8 in Si minore, D. 759 – ”Incompiuta”. Allegro moderato by Karl Böhm
  • Pictures at an Exhibition by Lorin Maazel
  • Grieg: Peer Gynt by Bjørn Willberg Andersen
  • Chopin: Fantaisie-impromptu In C-sharp Minor, Op. 66: Fantaisie-impromptu In C-sharp Minor, Op. 66 by Nikolai Lugansky
  • Symphony No. 7 Op. 92: II. Allegretto (Beethoven) by Orchestra Di Padova E Del Veneto & Peter Maag
  • Symphony No. 1 In D Major, “Titan”: III. Feierlich Und Gemessen, Ohne Zu Schleppen by Slovak Philharmonic Orchestra
  • Maskarade (Masquerade): Waltz by Yuri Simonov
  • Scheherazade: The Sea & Sinbad’s Ship by Joakim Svenheden

Os enseño ahora un fantástico vídeo de TED, en el que Benjamin Zander quiere que lleguemos a amar y entender la música clásica. He disfrutado muchísimo con la pieza que toca de Chopin. La he entendido y me he emocionado. ¿Qué os parece?

La Ópera es otro de los géneros musicales que recomiendo, al menos escuchar para saber qué te transmite. Hay personas que dicen “yo es que ese tipo de música no va conmigo”. Os recomiendo escucharla y tratar de ir por ejemplo al Teatro Real a ver una que os resulte atractiva. Para los menores de 30 años hay entradas de último minuto con 90% de descuento. Puede que te descubras emocionado y aplaudiendo por ejemplo Tosca, de Puccini, una de las mejores óperas que se han escrito. Mi parte favorita es “E Lucevan Le Stelle”. En este vídeo se puede ver y escuchar una representación de Plácido Domingo. Como toda ópera que se precie, es una historia muy trágica y en este acto el amado se despide antes de su ejecución. Espero que os guste:

Traducción al español

Y brillaban las estrellas,

Y olía la tierra,

Chirriaba la puerta del huerto,

Y unos pasos rozaban la arena…

Entraba ella, fragante,

Caía entre mis brazos…

¡Oh, dulces besos! ¡Oh, lánguidas caricias,

Mientras yo, tembloroso,

Sus bellas formas desataba de los velos!

Desvaneció para siempre mi sueño de amor…

La hora ha pasado…

¡Y muero desesperado!

¡Y muero desesperado!

¡Y jamás he amado tanto la vida!

¡Tanto la vida!

¿Por qué me emociono viendo una película?

Una persona que admiro y que sigo tanto en su blog como en su programa REDES es Eduard Punset. Hace unos meses viendo uno de los programas de REDES me interesó uno en el que se hablaba de las “neuronas espejo”.

Cuando hablamos, sentimos o realizamos movimientos con nuestros cuerpos se activan en los demás que nos escuchan y miran las mismas neuronas responsables de esas acciones, esas neuronas que se activan en mi mente y que hacen que me emocione o me ría viendo una película son las llamadas neuronas espejo.

En los equipos con rendimientos elevados se observa que están muy conectados (según las investigaciones de Marcial Losada) gracias entre otros motivos por la manera en que interactuan entre sí a través de las conversaciones. Esa conectividad, producto de un adecuado manejo de las conversaciones, facilita el aprendizaje colectivo e individual del mismo modo que los altos desempeños en los equipos de trabajo presentan una inteligencia emocional grupal (Goleman,Cherniss y Bennis) elevada la cual radica fundamentalmente en la confianza.

El vídeo completo lo podéis ver en el siguiente enlace: Mentes conectadas sin brujería. Para aquellos que no tienen mucho tiempo para ver el vídeo podéis leer la transcripción.

Los estados de ánimo

 
“Vaya día! Sólo tengo ganas de llegar a casa y meterme en la cama”. Estos pensamientos nos pueden surgir en nuestra mente algún que otro día que parece que todo sale torcido.

Subimos al autobús y nos molesta hasta la gente que hay a nuestro alrededor. Nos ponemos los cascos con la música para no escuchar el ruido que tanto nos molesta. Lo que ocurre que hay otra voz que nos molesta aún más y aún con los cascos seguimos oyéndola, así que subimos más el volumen para no oírla. Nos centramos en la música y seguimos hasta llegar al metro donde subimos con la música a tope y nos ponemos al lado de la puerta porque en pocas paradas nos bajamos. En uno de los túneles nos vemos reflejados en el cristal y quitamos la música. En ese momento parece que se está haciendo el silencio a pesar del alboroto y empezamos a oír esa voz que antes nos molestaba tanto. Era nuestra propia voz, nuestra conciencia removida por nuestro inconsciente. Y pensamos “¿qué estoy haciendo?, ¿ese soy yo?, qué triste estás”. ¿Por qué estoy así? Me siento mal, pero no sé por qué.

Vamos a usar la Inteligencia Emocional. Lo primero identificamos qué emoción o sentimiento tenemos. Es rabia, melancolía, desesperanza, decepción, amargura, frustración, odio… Hay muchas emociones negativas que podemos estar sintiendo. Una vez que sepamos qué sentimos vamos a ver qué lo ha provocado. Iremos repasando el día, las semanas, los meses… ¿qué nos está provocando esos sentimientos? Puede ser una persona que nos molesta, una situación personal o laboral que no nos gusta, un cúmulo de mala suerte… ¿hemos hecho el repaso de todo?

La verdad es que somos nosotros los únicos responsables de seguir sintiendo todo esto. Son nuestros pensamientos los que están provocando lo que sentimos. Y tenemos la capacidad de decidir si seguir así, sufriendo, o hacer algo para cortarlo. Saber medir la intensidad de lo que sentimos y ver si es acorde a la situación que lo  provoca. Cuando la intensidad no se corresponde racionalmente con la situación, entonces deberemos cortar los pensamientos que tenemos sobre esa situación que no nos gusta.

Os dejo un texto de Mario Benedetti sobre los estados de ánimo que me gustó mucho.

Estados de ánimo

Unas veces me siento
como pobre colina,
y otras como montaña
de cumbres repetidas,
unas veces me siento
como un acantilado,
y en otras como un cielo
azul pero lejano,
a veces uno es
manantial entre rocas,
y otras veces un árbol
con las últimas hojas,
pero hoy me siento apenas
como laguna insomne,
con un embarcadero
ya sin embarcaciones,
una laguna verde
inmóvil y paciente
conforme con sus algas
sus musgos y sus peces,
sereno en mi confianza
confiando en que una tarde,
te acerques y te mires..
te mires al mirarme.

Llegar tarde a trabajar implica…

En este cortísimo vídeo podemos ver cómo el hecho de dormirnos puede hacer que el resto del día sea un calvario.

¿A cuántas personas contestamos mal ese día? ¿Cuántas veces nos atascamos haciendo una tarea que en principio no supone un gran esfuerzo mayor de lo habitual? ¿Cuántas oportunidades de aprender desaprovechamos ese día?

Es cierto que nos puede caer una bronca por llegar tarde al trabajo, pero ¿tenemos que hacer pagar el cabreo a todas las personas con las que nos encontramos? Nos cabreamos porque no nos gusta que nos echen la bronca. ¿Qué podemos hacer?

Una buena forma de afrontarlo es con una sonrisa por ejemplo por salir de casa de día en vez de noche. Si a la hora que sales por dormirte hay más atasco, peores sitios para aparcar, el transporte público está demasiado lleno… ¿crees que estar cabreado va a hacer que desaparezcan estos inconvenientes? ¿te aporta algo bueno estar cabreado?

Es bueno sentir las propias emociones, pero una vez identificadas tenemos que gestionarlas. Esto consiste en restar importancia a aquello que no la tiene, en relativizar los problemas, sacar las partes positivas de lo que ha sucedido… en definitiva aprender de lo sucedido y medir la intensidad de las emociones para la próxima vez.