Los estados de ánimo

 
“Vaya día! Sólo tengo ganas de llegar a casa y meterme en la cama”. Estos pensamientos nos pueden surgir en nuestra mente algún que otro día que parece que todo sale torcido.

Subimos al autobús y nos molesta hasta la gente que hay a nuestro alrededor. Nos ponemos los cascos con la música para no escuchar el ruido que tanto nos molesta. Lo que ocurre que hay otra voz que nos molesta aún más y aún con los cascos seguimos oyéndola, así que subimos más el volumen para no oírla. Nos centramos en la música y seguimos hasta llegar al metro donde subimos con la música a tope y nos ponemos al lado de la puerta porque en pocas paradas nos bajamos. En uno de los túneles nos vemos reflejados en el cristal y quitamos la música. En ese momento parece que se está haciendo el silencio a pesar del alboroto y empezamos a oír esa voz que antes nos molestaba tanto. Era nuestra propia voz, nuestra conciencia removida por nuestro inconsciente. Y pensamos “¿qué estoy haciendo?, ¿ese soy yo?, qué triste estás”. ¿Por qué estoy así? Me siento mal, pero no sé por qué.

Vamos a usar la Inteligencia Emocional. Lo primero identificamos qué emoción o sentimiento tenemos. Es rabia, melancolía, desesperanza, decepción, amargura, frustración, odio… Hay muchas emociones negativas que podemos estar sintiendo. Una vez que sepamos qué sentimos vamos a ver qué lo ha provocado. Iremos repasando el día, las semanas, los meses… ¿qué nos está provocando esos sentimientos? Puede ser una persona que nos molesta, una situación personal o laboral que no nos gusta, un cúmulo de mala suerte… ¿hemos hecho el repaso de todo?

La verdad es que somos nosotros los únicos responsables de seguir sintiendo todo esto. Son nuestros pensamientos los que están provocando lo que sentimos. Y tenemos la capacidad de decidir si seguir así, sufriendo, o hacer algo para cortarlo. Saber medir la intensidad de lo que sentimos y ver si es acorde a la situación que lo  provoca. Cuando la intensidad no se corresponde racionalmente con la situación, entonces deberemos cortar los pensamientos que tenemos sobre esa situación que no nos gusta.

Os dejo un texto de Mario Benedetti sobre los estados de ánimo que me gustó mucho.

Estados de ánimo

Unas veces me siento
como pobre colina,
y otras como montaña
de cumbres repetidas,
unas veces me siento
como un acantilado,
y en otras como un cielo
azul pero lejano,
a veces uno es
manantial entre rocas,
y otras veces un árbol
con las últimas hojas,
pero hoy me siento apenas
como laguna insomne,
con un embarcadero
ya sin embarcaciones,
una laguna verde
inmóvil y paciente
conforme con sus algas
sus musgos y sus peces,
sereno en mi confianza
confiando en que una tarde,
te acerques y te mires..
te mires al mirarme.

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