Integrar nuestros planetas transpersonales

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Un astrólogo que sigo, que me fascina, y que he comentado en alguna otra ocasión en mi blog es, José Millán. En su vídeo «La alegría de Ser. Luna nueva en Leo del 18 de agosto y segunda mitad de agosto 2020» habla sobre integrar nuestros planetas transpersonales, Plutón, Neptuno y Urano, e incluir también la integración de nuestros planetas Marte, Júpiter y Saturno.

¿Qué significa integrar? A mí me gusta la definición que da Matías de Stefano en su serie «Iniciación»:

«INTEGRAR implica poner ORDEN y entender POR QUÉ tuve que experimentar cada uno de esos aspectos. Tratar de llevar una coherencia a todo lo que he hecho, a todo lo que he expresado y todo lo que he vivido, tanto en el pasado como en el presente, por qué estoy aquí. Es el momento en que logro RESPONDER TODOS LOS POR QUÉS. Es el momento en que doy un sentido y una lógica a toda mi EXPERIMENTACIÓN, a todo lo que he expresado en mi EXISTENCIA.»

Algunas personas que no sepan nada de astrología, puede que no sepan qué tienen que ver los planetas con su vida. Trataré de explicarlo de forma sencilla, para que todas las personas lo puedan entender y decidir si quieren seguir aprendiendo y profundizando sobre el tema.

Las posiciones de los planetas nos transmiten unas temáticas que vemos y vivimos, y la forma en la que las vivimos influencia en nuestro entorno. Por nuestra fecha, hora y lugar de nacimiento, y 88 días antes de nuestro nacimiento, las posiciones de los planetas configuran unas características de nuestra personalidad, algunas conscientes y otras inconscientes.

Podéis estudiar por ejemplo:

Hay planetas que se llaman «transpersonales» porque hablan de temas sobre nuestra relación con otras personas. Y lo que nos recomienda José Millán es que, busquemos canales no destructivos de expresión de esos temas en estas semanas.

Es importante tener en cuenta lo que nos enseñó Gauna hace poco sobre el cambio de escenario, el escenario donde se desarrolla nuestra vida lo marcan los nodos de la luna, el 5 de agosto de 2020 se ha producido un cambio. Tendremos a nuestro alrededor los temas de:

  • Acción.
  • Tentación.

Y una forma de canalizarlos será:

  • Antes de entrar en la tentación y actuar, evaluar y meditar.

Existe un mandala/rueda/círculo donde están colocadas en un determinado orden las 64 claves, puertas, aspectos de consciencia, hexagramas del I Ching. Según la escuela/método que lo enseñe, lo llama de una forma diferente. Pero todo es lo mismo. Darnos cuenta de lo que nos pasa. Os podéis descargar aquí una plantilla del mandala para estudiar vuestras claves.

64Keys ®

Para el siguiente análisis he usado la herramienta de Genius Report ®. Pedro Baños en su libro «Así se domina el mundo» explica que, una de las estrategias de dominio es, «patada a la escalera». A mí me gusta citar y reconocer las fuentes que utilizo, porque es mi ética individual.

Tal y como ya expliqué en esta otra publicación sobre plutón, Plutón representa nuestro horizonte de desarrollo.

Neptuno representa potenciales que descubrir.

Urano representa lo que nos hace únicos.

¿Y qué significan los otros planetas que cita José Millán?

  • Marte representa talentos para ser perfeccionados.
  • Júpiter representa mi clave para el crecimiento y la salud.
  • Saturno representa aquello donde necesito tener disciplina.

La interpretación de los planetas la he obtenido de mi traducción adaptada de los materiales de Genius Report ®.

¿Qué dicen estos planetas en mi informe Genius Report?

Marte, talentos para ser perfeccionados:

  • Mi experiencia relacionándome con otras personas facilita mi liderazgo como modelo de roles.
  • Mi sabia discreción y lealtad me ayudan a satisfacer mis ambiciones.

Júpiter, mi clave para el crecimiento y la salud:

  • Acepto las restricciones externas y así mantengo mi equilibrio interior.
  • No sigo ciegamente los estímulos tentadores y sé cómo protegerme.

Saturno, aquello donde necesito tener disciplina:

  • Utilizo la capacidad de las personas y los recursos para conseguir el mayor beneficio.
  • Mi creatividad es atractiva porque la pongo a disposición de los demás.

Urano, lo que nos hace únicos:

  • Puedo adaptarme al curso de los acontecimientos y enfrentarme a lo inevitable.
  • Tengo la persistencia de mantener mi ritmo y mis hábitos.

Neptuno, potenciales que descubrir:

  • Cuestiono las normas de comportamiento tradicionales para establecer nuevos comportamientos.
  • Me retiro si no puedo comportarme auténticamente.

Plutón, nuestro horizonte de desarrollo:

  • En las empresas complejas confío en mi buena intuición y en el pensamiento racional.
  • Sé que las empresas complejas deben estar bien preparadas para tener éxito.

Cada persona tiene unos potenciales diferentes para lidiar con la vida que se nos presenta cada día, y reacciona de forma diferente a las influencias del entorno.

¿Quieres descubrir cuáles son tus potenciales? Si te interesa mi asesoramiento en tu desarollo, puedes escribirme y hablamos. Estaré encantada de saber de ti.

No hables de tu competencia, habla de ti

Hace 10 años, un comercial bastante bueno en su trabajo me dijo: «cuando vayas a visitar a un cliente nunca hables mal de tu competencia, háblales de lo que tú ofreces».

En la época de consultora de negocio, en el área de seguridad de la información, tuve que hacer muchos análisis de mercado. Análisis donde evaluaba cuáles eran nuestros competidores, qué tendencias tecnológicas había. Estaba suscrita a diferentes revistas del sector. Revisaba decenas de informes como los de Gartner ®, y asistía a eventos donde, diferentes ponentes explicaban las herramientas y sus funcionalidades más novedosas.

Mi responsable me explicó que lo que hacíamos en nuestro trabajo como consultores tecnológicos era integrar diferentes herramientas y convertirlas en un paquete que llamábamos «solución» para un problema que el cliente tenía.

Necesitábamos conocer bien el mercado donde nos movíamos. Probábamos y evaluábamos las herramientas disponibles. Tratábamos de unirlas de forma sencilla en una solución. Y en paralelo era necesario capacitar al equipo de trabajo en las competencias necesarias para hacer ese trabajo, o bien contratar personas externas que ya tuviesen ese conocimiento.

Aprendí mucho de esta etapa. Estar dentro de una multinacional te espabila. Ahora con perspectiva, me doy cuenta de cuánto aprendí sobre las personas. Y lo complicado que era todo porque no conseguíamos hablar ni relacionarnos entre nosotros de forma efectiva.

¿Qué he aprendido que se me da bien?

Integrar personas. Crear equipos de trabajo. Facilitar su comunicación y el flujo de información entre ellas. Diseñar los caminos más efectivos y eficientes para relacionar a esas personas en su día a día.

¡Eso es imposible!

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  • Rafael Guerra Bejarano más conocido como Guerrita: «Lo que no pue sé no pue sé y ademá es imposible» (lo que no puede ser, no puede ser y además es imposible)
  • Anónimo: «Lo hicieron, porque no sabían que era imposible».
  • Henry Ford: «Tanto si piensas que puedes como si piensas que no puedes, estás en lo cierto».
  • Thomas Carlyle: «No digas es imposible, di no lo he intentado todavía».
  • Jorge Luis Borges, poco antes de morir, manifestaba: «Si naciera de nuevo viviría de manera diferente porque he dedicado más del 80% del tiempo a prepararme para problemas que nunca se presentaron»

Creo que estamos mal acostumbrados al uso de la palabra “imposible”. En muchas ocaciones lo que se esconde detrás de esa palabra es una decisión que no queremos tomar. Pienso que todo en esta vida se puede cambiar, salvo la muerte. Muchas personas que han pasado por situaciones en las que temían por su vida, dan un giro radical a la misma, y descubren potenciales que habían olvidado o no se daban cuenta que tenían.

  • ¿Tenemos que esperar a estar cerca de la muerte para decidir cambiar aquello que nos hace infelices?
  • ¿Cuánto tiempo pasamos desgastándonos con problemas?
  • ¿Hemos identificado aquello que nos provoca ese malestar, cansancio, desilusión, amargura, indefensión, tristeza?
  • ¿Qué decisión es necesaria tomar para resolver ese problema?
  • ¿Qué sucederá a corto plazo si tomo la decisión? ¿Estaré triste? ¿Me sentiré perdido?
  • ¿Cómo puedo hacer frente a estos estados de ánimo si tomo la decisión?
  • ¿Y si tomo la decisión a medio o largo plazo?
  • ¿Qué ocurrirá si decido no tomar la decisión?

Tenemos que ser conscientes que no decidir, en sí mismo es una decisión, porque elegimos no hacer nada. Nos pasamos toda la vida eligiendo. Cada elección es una decisión.

Einstein decía que era mucho más importante formular la pregunta que encontrar la respuesta. Una de las técnicas de creatividad popularizada por Edward de Bono consistía en formular provocaciones que en nuestro cerebro desencadenase conexiones para encontrar soluciones a esa provocación.

Aplicado a los negocios, una empresa de tecnología no podía competir en precio y, no sabía cómo poner en valor el desarrollo y servicio técnico que ellos hacían y, que era mejor que la competencia. La provocación que se formularon (lleva tiempo encontrarla) fue: “¿Cómo el servicio más caro del mercado puede ser gratis?” Si la provocación es buena, la contradicción genera en el cerebro un estado incómodo y se pone a buscar sentido a la misma. De este modo se generan ideas y alguna de ellas puede ser la solución.

¿Sigues pensando que lo que quieres hacer es imposible?

No me importa lo que sabes, sino quién eres

Hace 6 años tuve la invitación para embarcarme en el mayor reto de mi vida en Brasil. No puedo evitar emocionarme cada vez que hablo sobre lo que viví allí. No me gusta escribir palabrotas, pero fue la hostia.

La persona que me reconoció me dijo:

«No me importa lo que sabes hacer sino quién eres. Sé cómo eres y te buscarás la vida para sacar este proyecto adelante. Sé cómo trabajas. Sé lo que has hecho en tu vida. Sé tu compromiso y las ganas que le pones a lo que haces. Lo que no sepas, lo aprenderás por el camino».

Son pocas las personas que me han reconocido de verdad en mi vida por quien soy.

Habitualmente me realizan un interrogatorio para ponerme a prueba, para ver si paso el examen, y saber si soy válida o no en función de mis logros, títulos, certificaciones, etc. Todo papeles externos que acrediten objetivamente que soy válida y merecedora de una oportunidad. Rechazo tras rechazo. Un lastre para mí. Mandaría al infierno a estas personas, pero me callo realizando un ejercicio de inteligencia emocional, buenas formas, y … ¿para qué perder el tiempo con estas personas?

¿Esto cómo lo demuestras científicamente? No tengo forma de demostrarlo.

¿Esto en qué te basas para afirmarlo? Lo he probado y ha funcionado para mí.

¿Esto por qué lo haces así si se podría hacer de esta otra forma? No sé hacerlo de esa otra forma. O para hacerlo de esa otra forma no tengo los recursos disponibles ni personas que me acompañen. Si no te unes a construir conmigo, deja de decirme cómo hacerlo. O te sumas, o te quitas del medio.

Yo empiezo el camino y por el camino voy aprendiendo los siguientes pasos. No sé contarte el camino completo porque no lo sé. Solo siento una pulsión de hacia dónde ir, pero no sé lo que hay al final.

Sé que me importan las personas.

Sé que me importa que cada persona sepa mirarse así misma con amor y respeto.

Sé que en demasiadas ocasiones he mirado dentro de mí con los ojos de los demás, con sus juicios, y pocas, me he mirado con mis propios ojos.

Nivel de calidad de nuestras relaciones

Imagen de John Hain en Pixabay

Transcendencia es una palabra que viene continuamente a mi mente en los últimos días. Algunas personas lo llaman legado. Otras personas hablan de marca personal, o como dice Andrés Pérez Ortega «dejando huella».

Buscando en mi estantería libros sobre marca personal, encontré un libro que conocí en 2010. El libro se llama «Construye tu sueño» de Luis Huete. Me encanta este libro y la experiencia de este señor.

Conocí la referencia de estos autores por personas que me los recomendaron. Los dos autores me parecen grandes profesionales.

Hubo un tiempo en el que hablaba bastante sobre libros con una persona. Y al observar mi entusiasmo, esta persona me dijo «confundes el contenido con el continente». Y tenía razón, porque esta persona me engañó con su contenido intelectual que resultó estar contenido en una persona con la que yo no tenía nada que ver, pero que yo idealicé. Me tenía enganchada con su éxito y poder. Quizás un día me perdone a mí misma por haber confiado en esa persona. O tampoco hay nada que perdonar. Si no hubiese pasado por esa experiencia no habría aprendido que no quiero ese tipo de personas en mi vida.

Por eso, cuando leemos un texto es importante hacer un proceso de hermenéutica, donde destilar la esencia del contenido y separarlo de la bibliografía de la persona que escribe.

Que yo sepa, no existe un proceso de hermenéutica de personas. Solo lo he escuchado aplicado a textos. La palabra que expresa la diferencia entre lo que la persona cuenta (su contenido) y lo que hace (el continente) es la coherencia. Cuando cuentas algo que no haces, no hay coherencia y tu mensaje no sirve para nada, salvo para captar ingenuas que te sigan y te alaben como he alabado yo a muchas personas durante mucho tiempo. ¡Dichosa manipulación emocional! Algunas personas son expertas en esto.

Después de estas líneas cargadas de mi amargura bibliográfica, vuelvo al libro de Luis Huete.

En un apartado del libro explica el papel de las relaciones en la construcción de nuestros sueños.

Una parte importante de tu progreso profesional y personal te la juegas en lograr relaciones personales de calidad.

Y aquí hace una clasificación de niveles de calidad de nuestras relaciones que me parece muy útil y práctico. La gran ambición es tener relaciones de más nivel y que duren más tiempo. De peor a mejor, los niveles son:

Nivel 1: Mantienes la relación exclusivamente para recibir lo que deseas. Esperas y exiges que se te quiera, se te repete y que se cumplan tus expectativas. Si sirve a tus propósitos, la relación la mantienes. Si no, no.

Nivel 2: Relación donde esperas reciprocidad. Nunca das más de lo que esperas recibir. Si no hay equidad rompes la relación. Cuentas y calculas lo que das y lo que recibes, y te mueves en el trueque afectivo, del amor comercializado, etc.

Nivel 3: Relación en la que te comprometes a servir las necesidades de otra persona sin esperar nada a cambio. No pides, y lo que te llega, lo recibes con la misma espontaneidad con la que lo das.

Hay un nivel más, donde das sin esperar nada y sin hacer distinciones por el grado de afinidad o de simpatía con la persona.

Una vez más las personas que tengas en tu entorno facilitarán o no que puedas construir tus sueños. Ya me dirás qué sueños vas a construir si las personas de tu entorno mantienen contigo una relación del «yo primero y luego también». O las personas que llevan la lista de favores que te han hecho para írtelos recordando en cada ocasión y así equilibrar la balanza.

Para mí el ideal sería una reciprocidad espontánea. Y en mi caso para mí sí es importante la afinidad o simpatía con la persona, y su coherencia. Hay personas «con el diente torcido» que cada vez que hablan es para quejarse o aplastarte. Otras que parecen ser amigos/as de todo el mundo, esa fachada de guay permanente, pero luego ponen a parir a las personas en privado.

Tal y como yo lo experimento, en mi caso particular, desde mi forma de observarlo, quizás solo deje un conjunto de experiencias compartidas con un pequeño grupo de personas cercanas y afines. Pequeños sueños o ideales compartidos sobre cómo nos gustaría que fuese el mundo.

Y tú, ¿ya sabes qué dejarás cuando ya no estés?

Reiki, nuestra herramienta de equilibrio diario

Volviendo a los niveles de desarrollo que propone Ken Wilber, en su libro «La Religión del futuro», estaba pensando qué herramientas nos pueden ayudar a experimentar nuestro cuerpo y conectarnos con los estadios del despertar. Herramientas que conecten los dos procesos.

Una herramienta que yo utilizo es el reiki. Estoy iniciada en Reiki Usui Tibetano nivel I y II. Para quien no conozca esta práctica, los libros de José María Jiménez Solana a mí me encantan.

Referencio de nuevo algunas prácticas que yo realizo para cuidar el cuerpo. por si te resultan interesantes.

Voy a explicar un poco cómo vivo yo la práctica del reiki, cómo lo siento y cómo lo interpreto.

El reiki para mí es una práctica que te permite sintonizar la frecuencia de tu cuerpo con una frecuencia del universo que llamamos «amor universal» o «esencia pura».

Si quieres aprender sobre frecuencias del universo, te recomiendo el curso de Nassim Haramein que se acaba de estrenar en español.

En una sesión de terapia de «proyecto sentido», concepto desarrollado por el psicólogo francés Marc Fréchet, donde revives tu nacimiento, pude experimentar lo que era sentirse «esencia pura». Y fue bastante emocionante.

Después, en mi iniciación de nivel I de reiki, sentí esa misma sensación de «esencia pura» y me puse a llorar sin parar, lloraba de felicidad, ¡todo estaba conectado! No podía creerme que esa esencia estuviese fluyendo por mi cuerpo.

Empecé mi práctica de nivel I con autosanación. Un tiempo después, me interesé por el nivel II. Aunque antes de poder hacer la iniciación de nivel II, me pasó algo bastante sorprendente.

Estaba caminando por la calle tranquilamente y, una presión en el centro del pecho estaba pulsando. Mi cabeza se llenó de mensajes que me decían sobre la conexión con todo el universo, sobre los fractales, las geometrías, etc. Luego fui a un pequeño concierto en el Auditorio Nacional de Música, dentro del Ciclo «La Generación Ascendente», ¿casualidad el nombre? En el auditorio volvió a intensificarse la pulsión en el pecho. La música había activado algo. No sé cómo explicarlo. Era una sensación de conexión con todo, todo estaba vibrando, y yo no podía dejar de llorar, estaba emocionada por la belleza de la música, de la vida, de existir.

Unos días después de este episodio, tuve mi iniciación de reiki de nivel II, y de nuevo volví a experimentar la conexión con todo el universo. Esta vez no me puse a llorar, simplemente estaba perpleja. ¿Qué estaba pasando? Experimentaba algo y poco después aparecía algo que me lo explicaba.

Empecé mi práctica de reiki de nivel II y empecé a practicar a enviar reiki a distancia. El siguiente paso que me gustaría es aprender bioreiki.

En estos tiempos de distanciamiento social, quizás el reiki nos ayude a seguir sintiéndonos conectados.