La crisis de los 40

Como el tiempo no existe, o eso dicen, que es una ilusión, me ha parecido interesante publicar un escrito encontrado entre mis escritos de mayo de 2010. Mi yo del pasado con 25 años hacía unas reflexiones que me han gustado mucho para compartirlas.


Después de tener una interesante conversación en varios días con distintas personas, me he inspirado para escribir lo que pienso sobre la crisis de los 40.

Tengo 25 años y muchos de vosotros pensaréis “¿cómo puede hablar esta chica de algo que no conoce?”. No conoce quien no quiere ver. Me ha pasado con mucha gente que subestima lo que puedo saber o no sobre ciertos temas sólo por mi edad. ¿Acaso tengo que evolucionar al ritmo que me marque el resto? ¿Tengo que hacer o pensar lo que se supone que piensa la gente de mi edad?

¿Crisis de los 40?

¿Por qué esperamos a tener cuarenta años para plantearnos qué queremos hacer en la vida?

¿Tenemos que perder 20 años de nuestra vida hasta darnos cuenta?

¿No merece la pena darle una pensada antes para intentar hacer las cosas bien?

Una persona me dijo “Es que aunque quieras, no las vas a hacer bien”. Esto me dejó un run run en la cabeza y empecé a pensar. ¿Cuando cumples 40 años de repente eres otra persona y ya eres la “leche” y haces todo bien? ¿Acaso hay un mundo paralelo donde cambiamos de vida?

Reflexión de Mª Jesús Álava Reyes:
“Hace poco, comentando la muerte de un conocido, alguien me dijo: “¡Qué pena!, ahora que ya le faltaba tan poco para empezar a vivir” Me callé, pero pensé: ¡Qué pena de vida sin ser vivida!”

No, lo siento, pero no eres otra persona cuando cumples 40 años. ¿No os han preguntado a otro día de tu cumpleaños “cómo te sientes con X años”? ¿Y qué les decís? “Pues igual que ayer”.

Los cambios no se producen de un día para otro. De hecho los cambios se producen a lo largo de los años. Pero para eso hay que tomar conciencia de qué estamos haciendo y a dónde queremos llegar. Haciendo revisiones con frecuencia. ¿Pensaréis qué es esto de las revisiones? Simplemente es dedicarte tiempo, por ejemplo una vez a la semana, para pensar en ti. Nada de trabajo. Nada de problemas de casa. Nada de niños. Nada de pareja. Nada del resto del mundo. Sólo en cómo estás tú. Cómo te sientes. Si estás mejor que hace un mes, un año.

¿Estar mejor respecto a qué? Pues de los objetivos que nos vamos fijando para alcanzar en nuestra vida.

¿Objetivos? Sí, objetivos. Nacen de una ilusión. Algo que nos gustaría conseguir. Hacemos un planteamiento de las posibilidades que tenemos para ponernos en marcha hacia esa ilusión. De todas las alternativas valoramos si hay alguna realista, porque hay ilusiones muy fantasiosas, que pueden hacer que si no estás con los pies en el suelo hagan que te decepciones y que dejes de tener ilusiones, porque total no las voy a conseguir. Después de valorarlas elegimos algunas. Esas algunas son actitudes, ejercicios, trabajos, estudios que nos llevan hacia esa ilusión. Entonces y sólo entonces esas ilusiones se convierten en objetivos.

Haciendo revisiones frecuentes, podemos volver al camino que nos lleva a conseguir nuestros objetivos (esos ejercicios, estudios…) con más o menos facilidad. Pero ¿qué ocurre si pasa mucho tiempo hasta que hacemos esa revisión?

Pensemos en un caso práctico. Los dentistas recomiendan hacerse una revisión una vez al año. Yo sí me la hago !! ¿Y vosotros? Pensad que tenéis una pequeña caries en una muela. Si ha pasado un año desde la última revisión esa caries no ha podido crecer mucho (esto me lo dijo mi dentista que es un estupendo profesional). ¿Qué ocurre si han pasado 3 años desde la última revisión? o más tiempo. Puede que durante años esa caries esté escondidita por debajo de la superficie hasta que un día se te rompe la muela o hasta que se te produce una infección y vas al dentista porque te duele muchísimo.

En el mejor de los casos te regañará un poco por no haber ido en tanto tiempo, conseguirá curar la infección y eliminar la caries con un empaste. Si has aprendido (puede que si lo pasaste mal con el dolor te acuerdes la próxima vez) posiblemente vayas al año siguiente a hacerte una revisión.

En el peor de los casos puede que la infección se te haya extendido a más zonas de la boca, que te haya dañado el nervio, te tengan que matar el nervio, sacar la muela, ponerte una funda… En fin, creo que se aprecia cómo se puede ir complicando la cosa. Y todo por pensar que no tengo tiempo para perderlo en ir al dentista.

Si esto lo pensamos en la revisión de nuestros objetivos, de nuestro proyecto de vida ¿qué pasa si hace mucho que no hacemos una revisión?

Pues que volver al camino se pueda volver una tarea bastante complicada. Como por ejemplo darnos cuenta que:

  • Hemos estudiado algo que no queremos o no nos gusta.
  • Estamos en un trabajo que odiamos.
  • Tenemos unos amigos que no son amigos.
  • Hemos dejado de lado a la familia.
  • Tenemos conversaciones importantes pendientes con gente que nos importa pero nunca nos hemos planteado tenerlas.
  • Estamos casados con una persona que no nos llena.
  • No disfrutamos de nuestros hijos porque estamos todo el día trabajando.
  • ¿Hobbies? No tenemos hobbies. Nos gusta algo o recordamos que lo hemos hecho alguna vez, pero ya hace mucho que no lo hacemos.
  • Nuestros intereses chocan con los de nuestra pareja.
  • ….

Creo que esta lista puede ir creciendo y creciendo en función de las experiencias de cada uno.

Mucha gente se deja llevar por la espiral de trabajo diario. Del día a día que muchos se repiten constantemente para justificarse. Van encadenando situaciones. Una cosa le lleva a la otra y al final acaban desorientados pensando ¿cómo he llegado yo aquí?.

Gráficamente se ve muy bien en el siguiente gráfico:

Proyecto de Vida

Esta pequeña padawan de 25 años me sorprende mucho. El próximo año 2020, si todo lo permite, cumpliré 35 años. Me sorprende recordar estas reflexiones de hace 10 años.

Parecen “ondas gravitacionales” que se propagan por ese tiempo que no existe y que vuelven a mí en diferentes momentos de mi vida. Y siguen resonando conmigo. Eso que nos mueve. Eso que nos hace emocionarnos. Eso que nos hace sentir que merece seguir adelante por seguir sintiéndote vida.

Recuerdo con 26 años hablar con un buen amigo a quien le comentaba ilusionada con los ojos brillantes y el corazón palpitando, que lo que yo quería hacer en mi vida era ser mentora, compartir mi experiencia de vida con otras personas a quien les pudiese servir de ayuda. Este amigo mío me dijo “creo que vas demasiado rápido, te estás saltando etapas”.

Veremos a ver qué pasa los próximos años.

¿Tú te has planteado qué es lo que quieres hacer en tu vida?

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