Una simple intervención quirúrgica

Photo by JC Gellidon on Unsplash

Parece que una exclienta me ha cogido por fin el puntito y poco a poco va sacando de mí las cositas que quiere.

Me pide que escriba para su blog, “La vida es vivir”, alguna experiencia personal que me haya cambiado la vida y que sirva para otros de ejemplo para el camino de autodescubrimiento.

Le contesté que ya sabía cómo era esto. Que había que esperar a que el campo morfogenético emitiera la frecuencia de resonancia de los protones de mi cuerpo para activar la creatividad y que se expresara mi autoridad externa.

Sí, antes hablaba de quarks, ahora hablo de protones, pues estoy discutiendo conmigo mismo qué hay por debajo del protón. La cosa está entre quarks, preones, osciladores esféricos de Planck formando el éter de toda la vida, una especie de mar infinito a base de fluctuaciones cuánticas, cuerdas, simplemente la virgen de Lourdes o Constantine (gran película no apta para personas sensibles) ahogando al diablo con agua bendita.

Lo que está claro es que todo gira y gira.

Bueno vayamos al grano.

Una operación de hemorroides, aunque presumiblemente poco guay para el mundo New Age o del pensamiento positivo, no deja de ser una experiencia cualquiera que nos puede o no marcar la vida.

A mí desde luego me cambió la vida.

El 15 de marzo de 1993 dejé mi trabajo por cuenta ajena y me lancé a la aventura del emprendimiento. Fue una mezcla entre pulsión kármica transgeneracional y de consciencia proyectora. Estaba trabajando como un generador obsesivo y, bueno, no sé si en este blog entenderán estos términos, pero digamos algo así que dentro de mí hay algo energético que lleva muy mal eso de trabajar como esclavo y, que prefiero seguir mis biorritmos.

Unos meses después, julio 1993 exactamente, en plena efervescencia emprendedora, las venas de mi ano comenzaron a expandirse dando lugar a un dolor de desmayo.

Bueno, me dije, “no problemo”.

Tengo seguro médico, soy un chico valiente, tengo mis contactos para hacerlo rápido y con una breve intervención, las hemorroides se van a “tomar por el culo”.

Esa vanidad de tenerlo todo controlado acabó con el control de mi vida para siempre.

No voy a explicar aquí el proceso de las dos operaciones seguidas que me hicieron para intentar arreglar el problema, pues lo dejo para el anecdotario en el aura. Simplemente, que un chico tan grande como yo se quedó con un ano técnicamente estenosado o vulgarmente chiquitito como el de un niño pequeño.

Allí comenzó un calvario que condicionó toda mi vida posterior.

Podría describir los dolores y sangrados diarios, los problemas de anorexia y de bulimia, las subidas y bajadas de peso en breve tiempo, la hipocondría, los ataques de ansiedad y de pánico o la hernia umbilical que surgió unos años después como consecuencia de un esfuerzo.

Hernia que condicionó toda mi vida física y psíquica y que no fui capaz de operarla hasta después de un nodo lunar (18,5 años) ante mi terror, puro síndrome de estrés postraumático.

Es como una especie de muerte en vida o, al menos, así lo viví yo.

Pero claro, como dice el título del blog de Novillo, la vida es vivir. Ella quiere vivir para aprender cosas, pero las cosas se aprenden, básicamente experimentando. Y cada uno experimentamos cosas distintas y las integramos desde perspectivas distintas.

Y esa es la primera enseñanza en el camino del autodescubrimiento. El mosaico de experiencias y de perspectivas distintas que suceden pueden servir de ejemplo para algunos, pero no servirán para nada para otros. Quizá tú hubieras vivido mi operación de hemorroides de manera distinta y contarías otra vida diferente.

Es un proceso de aceptación de la diferencia para alcanzar nuestra individuación y, desde ahí encontrar nuestro sitio y nuestra gente correcta. Aquellos que de alguna manera pertenecemos al mismo fractal y que, por un proceso de resonancia, avanzamos juntos en nuestro camino evolutivo.

La segunda enseñanza básica que he aprendido en mi camino es que la vanidad de que nuestras experiencias se consideren un ejemplo arquetípico para los demás, la vanidad de considerarte un avatar elegido para la gloria es sólo eso, vanidad. Eso sí, es la base para cualquier modelo de negocio anglosajón con ribetes de Gurú Hindú, Lama Tibetano Budista o Mensajero Apocalíptico.

Es mi perspectiva vivida desde un cuerpo despertado por el dolor. No tiene por qué ser la tuya.

Tercera enseñanza consecuencia del párrafo anterior. No vivas verdades de segunda mano. Como a pepito le ha funcionado bien a mí también. Busca tus verdades escuchando cómo tu cuerpo ha vivido las experiencias.

Y para lograr eso, sólo hay un secreto:

Cuida tu cuerpo… es la base para que tu personalidad pueda aprender de manera cognitivamente óptima de las experiencias de la vida.

Gracias María por la invitación.

Un abrazo kósmico.

(c) Alf Gauna, 2020

Esta entrada ha sido escrita de forma desinteresada por Alf Gauna, profesional en el arte de acompañar procesos de apertura o despabilamiento de la consciencia, para que dejes de buscar y comiences a encontrar.

Cómo redactar un acuerdo de pareja (Parte 1/4)

Actualmente debido al cambio social y a la dificultad de iniciar y conservar una pareja basada en el compromiso, es importante definir previamente qué es lo que se espera de la pareja y cuáles son los mínimos para que esa relación sea satisfactoria, fructífera y duradera.

Nunca como hasta ahora se ha confiado tanto en el “amor” como lo más importante para mantener a una pareja unida. Sin definir, ni aclarar que se piensa por amor.

Se considera que el “amor” es un sentimiento de entusiasmo hacia el otro u otra, que hace no ver con claridad los límites de su personalidad, ni las virtudes o defectos que le/la constituyen. Se cree que el amor es lo más importante en la pareja y lo único realmente necesario para una satisfactoria convivencia y se asume, sin cuestionamiento, que cuando este raro sentimiento se pasa, lo mejor y más sensato es separarse, porque ya no hay nada que hacer y por lo tanto es imposible y no merece la pena volver a replantearse otra forma de convivencia y hacer un esfuerzo para recomponer lo que quizás se ha roto. Y muy pocos se plantean recurrir o acudir a un profesional antes de realizar la ruptura.

Pero la realidad histórica y científica señala que es un error considerar a ese sentimiento llamado ”Enamoramiento” como algo “esencial para la convivencia satisfactoria entre una pareja”  cuando la realidad es que se trata de  un sentimiento nada natural en el ser humano y muy reciente en la historia de la humanidad.

El amor romántico, como lo conocemos hoy en día y al cual llamamos enamoramiento, surge como teoría con el desarrollo del Amor Provenzal, propio de los trovadores y en realidad tiene muy poco que ver con los criterios que hoy se consideran útiles para emparejarse.

La concepción de pareja en la actualidad está en un constante cambio. Hombres y mujeres, hombres con hombres y mujeres con mujeres, para vivir juntos, compartir bienes, procrear, temporalmente o para siempre.

En la idea de pareja actual todo es posible e igualmente válido y aunque el asunto da pié para muchas investigaciones, en la práctica lo único claro es que es algo difícil, rara vez satisfactorio y de una gran fragilidad.

Esta entrada ha sido escrita de forma desinteresada por Paloma Gascón Vera, Directora del Gabinete de Psicología Paloma Gascón, que cuenta con una dilatada experiencia como terapeuta, conferenciante, formadora y articulista. Sobre todo es una fantástica persona que admira a sus pacientes y los ayuda a ver lo maravillosos que son. ¡¡ Gracias Paloma !!

El poder positivo del amor

Una de las personas que más me ha ayudado en uno de los momentos díficiles de mi vida, y a quien tengo mucho que agradecer, ha accedido a escribir de forma desinteresada esta entrada, con la ilusión de poder ayudar a muchas personas a descubrir “El poder positivo del Amor”.

Para entender bien lo que es amor es mejor empezar entendiendo lo que no es amor:

  • No es amor el odio, la violencia y la competición.
  • No es amor la obsesión amorosa, que se fija sólo en lo externo y que no es más que una forma de conquista y que siempre acaba en una desilusión.
  • No es amor el sexo, si bien cuando se une amor y sexo, la relación que surge es muy importante y espiritual.

El amor de pareja consiste en querer estar con una persona más que con otras, querer apoyarla en todo lo que esa persona quiera ser, querer ayudarla a crecer emocionalmente, mentalmente y espiritualmente. Más que nada es permitir a una persona la libertad completa de ser él o ella misma y aceptarla totalmente sin intentar cambiarla.

El problema surge cuando ese amor no lo siente más que una de las dos personas y la otra no se adhiere a ese concepto. Para que la relación sea harmoniosa hay que dar primero, pero esperando recibir también. Si en una relación de pareja y de amistad no se da y recibe, esa relación se convierte en una relación enfermiza y neurótica.

Para proteger el amor, cuando existe, es muy importante ser consciente de que lo experimentan dos individuos, dos seres independientes. La promesa del amor para siempre es irreal, porque el amor es una experiencia de momento a momento. El amor de ayer ya se ha pasado, el amor de mañana no ha llegado todavía y el de hoy hay que ganarlo.

Las posibilidades de que un amor dure dependen de que las personas que lo experimentan contribuyan a crear la relación de una forma mutua y constante. Pero para que de verdad funcione es necesario sentirse libre, sólo los que se sienten libres dentro y fuera del amor se pueden atrever a amar en libertad.

La pareja debe dedicarse cuando está junta a hacer lo que a los dos les gusta y es vital dedicarle algún tiempo al romanticismo ya que todo el mundo necesita romance en su vida y por eso en el día a día es necesario crear, y mantener una actitud romántica para que no se pierda el magnetismo, la sorpresa y la magia.

El ser humano busca en primer lugar de los otros que le amen, pero el primer paso es amarse a si mismo, difícilmente nos amaran si no nos amamos a nosotros mismos y es amándonos como nos convertimos en personas dignas de ser amadas.

La persona que atrae el amor de los demás aprende a amar su propia mente, sus pensamientos, su cuerpo y su vida y el poder divino que hay en ella misma al igual que en todo ser. No es la falta de amor la que nos hace desgraciados, sino la falta de sentirnos dignos de amor.

Pero el amor no es un estado de placidez sino una fuerza que hay que conquistar. Si alguien nos hace algo que no nos gusta, lo primero que hay que hacer es perdonar, ya que perdonar es una parte del amor y después explicar asertivamente porque no nos gusta eso y pedirle que lo cambié. Si no lo hace y nos sigue haciendo daño, el amor que debemos tenernos a nosotros mismos, nos obligará a alejarnos de esa fuente de dolor o protegernos de esa persona. Consentir que las personas nos hagan daño sin quejarse o defenderse es muy cristiano, pero va en contra de nuestra autoestima.

Superar las lecciones del amor nos permite alcanzar nuevas dimensiones de éxito, prosperidad, paz y satisfacción. Es muy importante apreciar cualquier cosa que nos pase tanto dentro como fuera del amor, porque todo lo que nos pase, bueno o malo, sirve para agrandar nuestra conciencia.

El poder positivo del amor determina el éxito que se tiene en la vida. Pero hay que hacer cosas para conseguir ese amor. Esas tareas pueden emprenderse sola o con ayuda o construyendo un equipo en el que todos den y reciban. El amor básicamente consiste en ayudar a los otros para que tengan éxito y cuando se da esa ayuda uno nota que las personas se sienten importantes, vivas y capaces de auto mejora. Si eso no pasa es que nos estamos equivocando en nuestro juicio de lo que es bueno para la otra persona.

Si damos a otros reconocimiento y seguridad, señalando sus aspectos positivos y estimulándoles para que consigan lo máximo que puedan, estamos dando amor y la realidad es que ayudando a los otros se consigue mucho amor a la vez, ya que cada acción positiva origina mas acciones positivas y mas autoconfianza.

Esta entrada ha sido escrita de forma desinteresada por Paloma Gascón Vera, Directora del Gabinete de Psicología Paloma Gascón, que cuenta con una dilatada experiencia como terapeuta, conferenciante, formadora y articulista. Sobre todo es una fantástica persona que admira a sus pacientes y los ayuda a ver lo maravillosos que son. ¡¡ Gracias Paloma !!

Espiritualmente

Estoy leyendo el libro “Espiritual Mente” (…ya voy por la mitad /página 153) de Bernabé Tierno, Psicólogo y Escritor al que admiro, a través de sus obras anteriores, por su narrativa llana, citas y reflexiones auténticas, escritas desde la humildad y el respeto hacia los demás.

¡Gracias! 

Conectando con mi anterior concepción de la capacidad de nuestra mente para crear la “realidad”, ayudado por mis estudios sobre la PNL e inspirado por la lectura de este libro… he escrito lo siguiente que quiero compartir con vosotros:

PENSANDO, LO CREO (CREAR) Y CREO (CREER) EN ELLO, PORQUE EXISTE, PARA MÍ.

Puedo “Creer” en lo que estoy “Creando” con mi pensamiento …porque lo que pienso… es seguro que existe! …para mí. ¿Acaso mi pensamiento no es real para mí? ¿Cómo puedo dudar de él si lo estoy viviendo? Sólo puedo estar seguro de mi propia realidad, pues… ¿cómo puede existir una misma e indiscutible realidad para más de una persona?

La capacidad creativa y la actividad de mi mente, a través de las experiencias pasadas (…subconscientes y concientes), los sentidos y la palabra… y quizás otros factores que desconocemos… configuran la única realidad indiscutible que es mi realidad mental, en cada momento.

¿Qué necesidad hay de buscar una realidad común para distintas personas? …que no puede existir! …aunque, simplificando mucho, nos refiramos a esa “realidad” constantemente, como si todos tuviéramos que percibirla de idéntica forma, sólo a través de los sentidos!

Creo recordar que el genial pintor Van Gogh decía: “Para ver, cierro los ojos”.

PODEROSA MENTE Y LA FE

Si algo, en este orden de cosas, nos falta y nos inquieta… puede que se trate de una llamada trascendente a nuestra mente para llenar ese vacío con nuestro pensamiento libre… y somos libres de hacerlo o no.

Si tengo fe, si creo (“creer”) y sigo creyendo en la existencia de mi “alma” como enlace trascendente de mi ser, es porque mi alma la creo (“crear”), a través de mi pensamiento, la desarrollo y existe para mí. No necesito más.

Pero mi pensamiento no sólo obedece a mi voluntad, siento que hay otros factores o “fuerzas” que lo inspiran y configuran…

Sólo cada uno, en su diálogo interno, sabe en qué medida se siente creyente o ateo, siente como convive con la duda y cómo interviene su mente, en relación con todo ello.

Creo en la capacidad de nuestra mente para crear vínculos trascendentes y otras sorprendentes facultades. ¿Por qué no?

Si la razón nos dicta que existe un número infinito de imágenes, sonidos, olores, sabores y sensaciones que nuestros sentidos no han experimentado todavía, muchos de los cuales podrían sorprendernos e intrigarnos (…como ya ha ocurrido a través de la historia con el fuego, el trueno, los relámpagos y los rayos, el arco iris, los eclipses, etc)… ¿por qué no puede nuestra mente, Reina de los sentidos, ser capaz de realizar funciones sorprendentes? (…transmisión del pensamiento, generar pensamientos trascendentes, favorecer curaciones y ejercer otros poderes insospechados)

Pero, también creo en el mundo variado y complejo que me rodea, con todo tipo de entes vivientes e inanimados, porque lo interpreto cerebralmente, a través de los sentidos… y creo especialmente en la capacidad de mi mente para percibir a las demás personas de mi entorno y para comunicarme con ellas, sintiendo su existencia y respondiendo a algunas de sus inquietudes con mi afecto y ayuda, como una necesidad interna, en forma de llamada trascendente. Percibo que también muchas de estas personas necesitan comunicarse conmigo y me brindan su afecto y apoyo, en algún momento, a petición mía o espontáneamente. En menor medida, ocurre también con los animales y quizás con las plantas (…mi madre les hablaba, mientras las regaba). ¿Verdad que has “acariciado” alguna vez una superficie de madera… o una concha… o una suave piedra en la playa… y has disfrutado? Pero, ¿te has preguntado qué han “sentido”, de alguna forma, esos seres inanimados? …aunque nos sorprendería poder ver la incesante dinámica en sus átomos, moléculas y estructuras!

¡Todo esto es maravilloso! …y siento que forma parte de mi ser.

Recuerdo ahora algo que aprendí y me impresionó hace un par de años:

“SAWABONA” es un saludo usado en el sur de África y quiere decir:

¡YO TE RESPETO, YO TE VALORO, TÚ ERES IMPORTANTE PARA MÍ!

Como respuesta, las personas contestan: “SHIKOBA” que significa: ENTONCES YO EXISTO PARA TI.

MILAGROS

Algunas de nuestras percepciones (…interpretaciones de una supuesta “realidad” en las que, en determinadas ocasiones, pueden influir más que los sentidos, otros factores como el subconsciente y determinados poderes de nuestra mente aún desconocidos) nos pueden sorprender intensamente, por cuanto no encontramos explicación convencional alguna… y mucho más si la experiencia vivida es de carácter colectivo (…la ciencia sabe muy poco de este tipo de fenómenos cuando suceden a nivel grupal). ¿Podrían, por esta vía, explicarse, al menos parcialmente, los llamados “milagros” y otros sucesos paranormales?

LA ORACIÓN

La “oración” es la forma que tenemos para desarrollar nuestra “alma” en la que creemos. Pero cada uno podemos entender la oración de distintas formas: Desde la forma convencional, por medio de la palabra, con oraciones pre-establecidas, pasando por la oración en forma de diálogo muy personal, hasta la oración a través de nuestras obras (…trabajo bien hecho, amor y ayuda a los demás, etc.).

Sigo leyendo el libro… y al comenzar con la siguiente página (154), me sorprende la coincidencia con lo expresado, al encontrar el siguiente pensamiento:

La realidad no es una, es múltiple. ¡Cada hombre tiene su verdad! No hay dos pares de ojos que vean la misma cosa de la misma manera. Las cosas, por su parte, no son como las vemos.

*AMADO NERVO.

Y algunas páginas más adelante, sintonizo con el pensamiento de Ortega y Gasset: “El Yo que piensa y es consciente de lo que piensa, siente y hace… existe indisolublemente unido al mundo que es pensado.”

“Yo soy Yo y mis circunstancias”

Las “circunstancias” a las que se refiere Ortega no es aquello que me influye, sino “aquello que me hace”; es la otra mitad de mi vida, que consiste en “ser en, por, con y para el mundo”.

Vitalismo: El Yo no existe sin el mundo que le rodea.

Existencialismo: Cada individuo es el responsable de forjar el propio sentido de su vida.

“Somos razón, voluntad y corazón” y en su equilibrio radica la Felicidad.

Os recomiendo la lectura de este libro, que probablemente conservaréis como obra de consulta, obra filosófica, rigurosa, práctica y esclarecedora para los tiempos que corren… demasiado materialistas!

Tratar de estos temas, necesariamente complejos, desde los ángulos filosófico, religioso y científico… constituye un gran Reto que el autor ha sabido superar con maestría.

Gran trabajo de análisis… pero su gran utilidad y valor pedagógico reside en una magnífica Síntesis! …de las que tanto necesitamos en nuestra sociedad y que rara vez nos ofrecen los autores.

¡Enhorabuena y gracias! …por esta gran obra.

Abrazos, con todo mi afecto.- VERSIL.

Esta entrada ha sido escrita de forma desinteresada por VERSIL, profesor y buen amigo. Gracias VERSIL !!

La vida es riesgo

Fuente: Flickr l@mie

Recomiendo a todo el mundo que realice la siguiente experiencia: pasar un rato en un parque infantil observando a los niños y especialmente a sus padres. Comprobará que la palabra más repetida es CUIDADO: “¡Cuidado! ¡Bájate de ahí!”, “¡Cuidado, no corras!”, “¡Cuidado, que te vas a caer!”.

Desde niños nuestros padres nos transfieren sus miedos. Con la mejor de las intenciones, por nuestra propia seguridad, buscan protegernos. Indirectamente, nos enseñan a sentir aversión por el riesgo: los extraños son peligrosos, intentar cosas nuevas es peligroso, salirnos de lo cotidiano y conocido es peligroso. Como resultado, vivimos prisioneros de lo conocido. Vivimos instalados en nuestra zona de confort.

La zona de confort representa nuestro mundo conocido, en el que nos movemos con seguridad, haciendo todo aquello con lo que nos sentimos cómodos. Nos encontramos tan a gusto dentro de esa zona que haremos todo lo posible por no salirnos nunca de ella. El precio por vivir permanentemente instalados en nuestra zona de confort es que se detiene nuestro crecimiento, como una planta a la que la maceta se le queda demasiado pequeña. Todo aprendizaje se paraliza. El miedo se transforma en la fuerza centrípeta que nos arroja al centro de esa zona de confort.

Solamente arriesgándonos podremos salir de nuestra zona de confort. Es cierto que cada vez que abandonamos esa zona las cosas pueden salir mal. Tememos el fracaso. Cometemos el error de identificarnos con el resultado de nuestras acciones. Nos valoramos en función de nuestros logros. En lugar de reconocer nuestro valor intrínseco como personas, nos asignamos mayor o menor valor en función de qué hemos logrado en la vida y cómo nos han ido saliendo las cosas. De ahí que si fracasamos en cualquier nueva empresa tendamos a considerarnos unos fracasados. Equiparamos fracasar a ser un fracasado. Esta errónea valoración hace que prefiramos la aparente seguridad de la zona de confort, donde nada puede salir mal porque todo es conocido y está bajo control. Sin embargo, buscar siempre la seguridad a toda costa es a la larga la estrategia más arriesgada porque si no nos arriesgamos, nunca alcanzaremos nuestras metas. Peor aún, podemos apuntar tan bajo que las alcancemos todas. Viviremos en una permanente mediocridad. Iremos tirando, como suele decirse. Si nunca has fracasado, entonces no has vivido.

Por el contrario, si aceptamos los desafíos con el consiguiente riesgo, aumentaremos paulatinamente nuestra zona de confort. Cuantas más nuevas acciones emprendamos y cuanto más nos lancemos a experimentar, mayor será nuestro aprendizaje y crecimiento. Paralelamente, comprobaremos cómo va aumentando nuestra zona de confort. Nos sentiremos más libres, más plenos, con mayor autonomía.

La persona que reconoce que la vida es riesgo:

  • No sigue las reglas: las escribe.
  • No se guía por las opiniones ni expectativas de los demás: se guía por sus propios valores internos.
  • No se acomoda en su zona de confort: arriesga, busca la aventura, afronta lo desconocido.
  • No quiere agradar a todos: sigue su propio criterio.
  • No busca ajustarse ni amoldarse: sobresale.
  • No cree en manuales, fórmulas, métodos: improvisa y crea.
  • No cree en límites: cree en sí mismo.
  • No se ve afectado por éxitos ni fracasos: vive la vida a su manera.
  • Ama lo que hace y hace lo que ama.
  • No se valora por el resultado de sus acciones: se valora por ser él mismo.
  • No se culpa por el pasado ni se preocupa por el futuro: encuentra la felicidad en el momento presente.
  • Ve cada día como un nuevo regalo.
  • No se lamenta ante las circunstancias o experiencias adversas: las transforma en oportunidades de enriquecimiento y crecimiento.

¡Haz cada día algo que te obligue a salir de tu zona de confort! Verás cómo tu mundo se vuelve más bello.

La vida es riesgo. La vida es vivir.

Esta entrada ha sido escrita de forma desinteresada por Gonzalo Álvarez Marañón, profesional del arte de presentar que ayuda a las personas a contar al mundo con su propia voz y desde el corazón la historia que llevan dentro. Gracias Gonzalo !!

¡Mira arriba!

Un post para mi amiga Mª Dolores Novillo. 

Estaba convencido de que era un gran profesional. Él sabía que lo era pero aquel puesto tan atractivo ahora se le antojaba un error. El proceso de selección había sido muy duro pero sorprendentemente el cazatalentos le llamó al día siguiente y le dijo aquello de “Felicidades: has sido seleccionado para el puesto”.

Ahora estaba en su nuevo despacho, había comenzado ese mismo día y la mañana había sido muy intensa. 3 reuniones casi seguidas, muchas palmadas en la espalda y frases que le aterrorizaban: “Que bien que te han contratado”, “Confiamos tanto en ti” y sobre todo “Con las de cosas que hay por hacer en tan poco tiempo”.

Con toda la planta casi desierta los últimos rezagados le saludaron a través de los cristales con cara de solidaridad forzada pero él estaba sencillamente aterrorizado. El nuevo jefe parecía simpático y competente. Ya se tomaría las cervezas otro día.

El último en salir fue un jefe de proyecto muy mayor, al que todos llamaban “Yoda” debido a su apariencia (casi 60 años, bajito, poco pelo pero muy blanco) y a su forma pausada de explicarse. Estaba a punto de jubilarse y parecía que se tomaba las cosas con calma, quizás demasiada. Yoda vio la expresión del hombre y antes de abrir la puerta para irse se acercó al despacho, pasó sin llamar y se sentó en una de las sillas de cortesía enfrente de su nuevo y casi tembloroso jefe.

Le miró a la cara y con calma (y sin esperar invitación) comenzó a hablar:

“Una vez, un joven grumete se enroló en un barco pesquero. Quería ser capitán aunque era muy joven para ello. Decidió que siendo grumete aprendería y decidió esforzarse al máximo. Los primeros días fueron buenos: el tiempo era bueno y se dedicó a limpiar el barco y a hacer todo lo que decían los compañeros. Sonreía mientras fregaba la cubierta o se subía al mástil… al cuarto día se comenzó a estropear el tiempo y una gran tormenta se desató en medio del océano. El grumete estaba en ese momento en el palo mayor, en lo mas alto, atando la bandera… el barco se estremeció por un momento y el grumete se asió con todas sus fuerzas al palo. El pánico se apoderó de él mientras sus compañeros le gritaban que bajase sin miedo. Él no les escuchaba y solo temblaba intentando no marearse respirando de aquella forma.

Pasados unos minutos se escuchó la voz del capitán. Solo le dijo. ¡Grumete: mira al cielo. Respira un momento y mira al cielo!. Todos los demás guardaron silencio. El grumete se quedó totalmente alucinado y cerró los ojos muy fuerte mientras aquellas palabras resonaban en su cabeza… al final decidió que lo mejor era probar: respiró muy profundamente.. contó hasta tres y luego miró al cielo. Para su sorpresa vio que en medio de la tormenta había un pequeño claro circular por el que se veía la luz del sol y unas nubes mucho menos amenazantes. Se quedó casi un minuto mirando aquello, se calmó y comenzó a bajar hasta la cubierta entre los aplausos de los compañeros y la sonrisa del capitán”.

Fuente: CC Nevit Dilmen - Wikipedia

Nuestro hombre escuchó absorto el relato y cuando quiso responderle, Yoda le hizo un signo para guardar silencio. Él le obedeció y solo dijo: “Mira al cielo”. Se levantó y sin decir nada mas salió del despacho y se marchó al bar de enfrente con los demás.

Nuestro hombre, respiró, miró al cielo, comprendió su situación, comprendió que era él quien mas presión se estaba metiendo y que era él su peor enemigo para desarrollar su trabajo y aprender con su equipo; de sus fallos y de sus aciertos. Sonrió mientras miró por la ventana a los demás entrando en el bar.

Esa noche, pese a ser muy raro en él, nuestro hombre no se llevó el portátil a casa. Se puso la chaqueta y se bajó al bar. Pagar la primera ronda parecía una gran forma de empezar aquella nueva etapa de su carrera.

Esta entrada ha sido escrita por Marty Mallavibarrena, bloguero enamorado de las Tecnologías de la Información y Comunicación (TIC). Gracias Marty !!