Una palabra nos libera de todo el peso y el dolor de la vida

Una palabra nos libera de todo el peso y el dolor de la vida. Esa palabra es AMOR

Sófocles

Cuando amas de verdad a una persona podrías ser sincera con ella y decirle que la ves tal cual es y no como desearías que fuese, sin miedo a que se vaya o que no te quiera. Porque en realidad ¿qué deseas? ¿Amar a una persona tal cual es, o a una imagen que no existe?

Si eliminamos esos deseos-apegos entonces podremos amar de verdad. El enamorarse tampoco es amor, sino que deseas para ti una imagen que te creas de una persona. Realmente es un sueño porque esa persona no existe. Esto explica porqué cuando conoces la realidad de esa persona, como no coincide con lo que tú imaginabas, te desenamoras.

Los deseos en los que se basa el enamoramiento generan celos y sufrimiento porque, como no se asientan en la realidad, viven en la inseguridad, desconfianza y miedo a que todos los sueños desaparezcan. El enamoramiento proporciona cierta emoción y exaltación que gusta a las personas con una inseguridad afectiva y que alimentan una sociedad y una cultura que lo aprovecha para hacer negocio.

Cuando estás enamorado no te atreves a decir toda la verdad por miedo a que el otro se desilusione, porque en el fondo sabes que el enamoramiento se alimenta de imágenes idealizadas. Supone una manipulación de la verdad y de la otra persona para que sienta y desee lo mismo que tú, consiguiendo así poseerla como un objeto.

Vas de la exaltación al desespero. ¿Cuánto dura el placer de creer que has conseguido lo que deseabas? El primer sorbo de placer es un encanto, pero va prendido irremediablemente al miedo a perderlo, y cuando se apoderan de ti las dudas, llega la tristeza. La misma alegría y exaltación de cuando llega el amigo, es proporcional al miedo y al dolor de cuando se marcha… o cuando lo esperas y no viene… ¿Vale la pena? Donde hay miedo no hay amor, y podéis estar bien seguros de ello.

Cuando despertamos de nuestro sueño y vemos la realidad tal cual es, termina nuestra inseguridad y desaparecen los miedos, porque esa es la realidad y nada la cambia. En ese momento podemos decir a la otra persona “Como no tengo miedo a perderte, ya que no eres un objeto propiedad de nadie, entonces puedo amarte tal como eres, sin deseos, sin apegos ni condiciones, sin egoísmos ni querer poseerte”.

¿Qué haces cuando escuchas una sinfonía? Escuchas cada nota, te deleitas en ella y la dejas pasar, sin buscar la permanencia de ninguna de ellas, pues en su discurrir está la armonía, siempre renovada y siempre fresca. Pues, en el amor, es igual. En cuanto te agarras a la permanencia destruyes toda la belleza del amor.

No hay pareja ni amistad que esté tan segura como la que se mantiene libre. El apego mutuo, el control, las promesas y el deseo, te conducen inexorablemente a los conflictos y al sufrimiento y, de ahí, a corto o largo plazo, a la ruptura. Porque los lazos que se basan en los deseos son muy frágiles. Sólo es eterno lo que se basa en un amor libre. Los deseos te hacen siempre vulnerable.

(Extraído del Libro Autoliberación Interior, Anthony de Mello)

Una imagen desde fuera puede poner nuestro Ego en su sitio

Soy una enamorada de la Astronomía. Es una ciencia que me encanta aunque ahora mismo no tengo demasiado tiempo para explorarla. Esto no me impide que de vez en cuando pueda dedicar un poco de mi tiempo a leer sobre ella. Esto fue lo que hice  a raíz de asistir a una charla en el Planetario de Madrid. Nos enseñaron una foto que me gustó tanto que después me puse a buscar información sobre ella.

La imagen era de la Tierra pero tomada desde una perspectiva distinta a la que solemos estar acostumbrados, donde se ven las nubes, los océanos y los países. Esta es una foto muy especial. Fue tomada por la nave espacial Voyager 1 a una distancia de 6.000 millones de kilómetros. Carl Sagan escribió un libro con el mismo título que esta fotografía, Un Punto Azul Pálido (The Pale Blue Dot).

Los comentarios de Carl Sagan sobre esta histórica foto, que aparecen como broche de oro de la serie Cosmos, fueron los siguientes:

Mira ese punto. Eso es aquí. Eso es casa. Eso es nosotros. En él se encuentra todo aquel que amas, todo aquel que conoces, todo aquel del que has oído hablar, cada ser humano que existió, vivió sus vidas. La suma de nuestra alegría y sufrimiento, miles de confiadas religiones, ideologías y doctrinas económicas, cada cazador y recolector, cada héroe y cobarde, cada creador y destructor de la civilización, cada rey y cada campesino, cada joven pareja enamorada, cada madre y padre, cada esperanzado niño, inventor y explorador, cada maestro de moral, cada político corrupto, cada “superestrella”, cada “líder supremo”, cada santo y pecador en la historia de nuestra especie vivió ahí – en una mota de polvo suspendida en un rayo de luz del sol.

La Tierra es un muy pequeño escenario en una vasta arena cósmica. Piensa en los ríos de sangre vertida por todos esos generales y emperadores, para que, en gloria y triunfo, pudieran convertirse en amos momentáneos de una fracción de un punto. Piensa en las interminables crueldades visitadas por los habitantes de una esquina de ese pixel para los apenas distinguibles habitantes de alguna otra esquina; lo frecuente de sus incomprensiones, lo ávidos de matarse unos a otros, lo ferviente de su odio. Nuestras posturas, nuestra imaginada auto-importancia, la ilusión de que tenemos una posición privilegiada en el Universo, son desafiadas por este punto de luz pálida.

Nuestro planeta es una mota solitaria de luz en la gran envolvente oscuridad cósmica. En nuestra oscuridad, en toda esta vastedad, no hay ni un indicio de que la ayuda llegará desde algún otro lugar para salvarnos de nosotros mismos.

La Tierra es el único mundo conocido hasta ahora que alberga vida. No hay ningún otro lugar, al menos en el futuro próximo, al cual nuestra especie pudiera migrar. Visitar, sí. Colonizar, aún no. Nos guste o no, en este momento la Tierra es donde tenemos que quedarnos.

Se ha dicho que la astronomía es una experiencia de humildad y construcción de carácter. Quizá no hay mejor demostración de la tontería de los prejuicios humanos que esta imagen distante de nuestro minúsculo mundo. Para mí, subraya nuestra responsabilidad de tratarnos los unos a los otros más amablemente, y de preservar el pálido punto azul, el único hogar que jamás hemos conocido.

Es una de las lecturas que me ha emocionado y despertado mi conciencia. Ver qué lugar ocupamos en este mundo. ¿Qué os ha hecho pensar a vosotros?

Tener valor para madurar

En su nuevo disco PEQUEÑO, Dani Martin dice lo siguiente en una de sus canciones:

La vida no espera, no avisa, ni se hace tu amiga

La vida es un juego con una partida
Nos trata de tú, nos grita y nos mima
Nos reta, nos pone un examen al dia..

La vida es lo único que manda en la vida
La vida no es tuya, ni tuya ni mía..
La vida es la vida, nos pone y nos quita.

En cada uno de estos párrafos podemos describir cada una de nuestras historias. Vidas que en muchos casos les une algo, el valor para madurar, para superar los problemas y seguir adelante. Así es como yo lo veo. No quiero quedarme con el mensaje triste de que esto es así y no puedo hacer nada. Sí es cierto que la vida nos pone a prueba con situaciones que no esperamos, pero nosotros somos los únicos que podemos decir qué actitud tomar.

En un capítulo de Being Erica, una serie canadiense que me gusta mucho, decían que:

El valor no es el roble coherente que ve ir y venir las tormentas, es el frágil capullo que florece en la nieve.

La historia del pequeño lápiz que pedía consejo a su creador

Hace un tiempo me llegó esta historia:

Un pequeño lápiz estaba a punto de ser enviado a la tienda para ser vendido. Temeroso del gran mundo exterior, el lápiz pidió consejo a su creador. Éste le sonrió y le dijo:

«Recuerda esto: Primero, sea lo que fuere que hagas, intenta dejar tu marca.Segundo, tienes la habilidad para corregir siempre los errores que cometas.Tercero, lo importante es tu núcleo interior, no tu cuerpo externo.Cuarto, de vez en cuando deberás experimentar un doloroso afilamiento. No lo resistas, pues te hará mejor de lo que eras antes.

Por último, sé el mejor que puedas ser, y permítete ser llevado y guiado por la mano que te sostiene.»

Esta preciosa historia daría para hablar largo y tendido, pero lo voy a hacer poco a poco.

¿Cómo me aplico esta regla? Trato de ser lo mejor que puedo ser, de hacer las cosas lo mejor que sé. Admirando y aprendiendo de lo que hay a mi alrededor. Lo que ocurre que tenemos exceso de información que nos rodea.

¿Cómo la selecciono? Aprendiendo de los MEJORES. Para mí esos son todas las personas que me aportan. Las que me guían cuando estoy perdida. Las que me apoyan cuando quiero tirar la toalla. Las que en el proceso de afilamiento me escuchan y me animan para que no deje de ser yo. Para que siga siendo auténtica. Trato de corregir mis errores sin esperar que el tiempo los borre. Un «lo siento» sincero, aunque llegue tarde, siempre es mejor que el silencio.

En nuestra vida se producen muchos cambios. Todo cambia. Cambian los amigos, la pareja, los compañeros de trabajo, cambiamos de casa (yo ya he cambiado 4 veces), de trabajo, de ciudad, de país… y sobre todo cambiamos nosotros. Lo que podemos hacer es adaptarnos a esos cambios a través de lo que hemos aprendido. Cuando los cambios pasan, si nos detenemos un momento a ver lo que hemos aprendido, estoy segura que muchos os sorprenderéis.

Ya lo decía Mohandas Gandhi:

Debes convertirte en el cambio que deseas ver en el mundo.

Como seres humanos, nuestra grandeza yace no tanto en poder rehacer el mundo – eso es el mito de la Era Atómica – sino en poder rehacernos a nosotros mismos.

La estrategia de éxito que genera éxito

Hace un tiempo que un amigo me envió este pequeño cuento. Yo defiendo firmemente este principio, solo que a veces cuesta más aplicarlo en función de con quien te toque trabajar.

¿Recordáis la historia del granjero que siempre ganaba premios por la calidad superior de su maíz al mismo tiempo que compartía generosamente sus semillas?
Un reportero estaba intrigado por la historia de éxito de dicho granjero y le preguntó: «¿Cómo puedes permitirte compartir tus mejores semillas con tus vecinos?»
El granjero sonrió: «Los vientos atrapan los granos de polen de todos los campos de cultivo cercanos y los arremolina de campo a campo. Si mis vecinos cultivan maíz de baja calidad, es sólo cuestión de tiempo hasta que mi maíz se vuelva de un estándar similar. Por tanto, si quiero cultivar maíz de buena calidad, debo ayudar a mis vecinos a cultivar buen maíz también.»
Recordemos compartir nuestras «buenas prácticas» con nuestros compañeros. Nos volveremos más exitosos al ayudar a otros a serlo a su vez.

Tampoco debemos dejar que se aprovechen de nuestra buena voluntad. Según el refranero popular yo no «Echaría margaritas a los cerdos», es decir, no dar aquello que apreciamos a quien no lo aprecia o no lo quiere apreciar ni valorar.

Mi primer día en el blog!

Esta es mi primera entrada en el blog.

Siento una sensación extraña con cada una de las letras que tecleo. Es una mezcla entre alegría, ilusión y un poco de miedo. Es un proyecto que quiero emprender para recomendar libros, enlaces, citas o frases, videos… que permitan  y faciliten un crecimiento personal y profesional igual que el que a mi me aportan.