El poder positivo del amor

Una de las personas que más me ha ayudado en uno de los momentos díficiles de mi vida, y a quien tengo mucho que agradecer, ha accedido a escribir de forma desinteresada esta entrada, con la ilusión de poder ayudar a muchas personas a descubrir “El poder positivo del Amor”.

Para entender bien lo que es amor es mejor empezar entendiendo lo que no es amor:

  • No es amor el odio, la violencia y la competición.
  • No es amor la obsesión amorosa, que se fija sólo en lo externo y que no es más que una forma de conquista y que siempre acaba en una desilusión.
  • No es amor el sexo, si bien cuando se une amor y sexo, la relación que surge es muy importante y espiritual.

El amor de pareja consiste en querer estar con una persona más que con otras, querer apoyarla en todo lo que esa persona quiera ser, querer ayudarla a crecer emocionalmente, mentalmente y espiritualmente. Más que nada es permitir a una persona la libertad completa de ser él o ella misma y aceptarla totalmente sin intentar cambiarla.

El problema surge cuando ese amor no lo siente más que una de las dos personas y la otra no se adhiere a ese concepto. Para que la relación sea harmoniosa hay que dar primero, pero esperando recibir también. Si en una relación de pareja y de amistad no se da y recibe, esa relación se convierte en una relación enfermiza y neurótica.

Para proteger el amor, cuando existe, es muy importante ser consciente de que lo experimentan dos individuos, dos seres independientes. La promesa del amor para siempre es irreal, porque el amor es una experiencia de momento a momento. El amor de ayer ya se ha pasado, el amor de mañana no ha llegado todavía y el de hoy hay que ganarlo.

Las posibilidades de que un amor dure dependen de que las personas que lo experimentan contribuyan a crear la relación de una forma mutua y constante. Pero para que de verdad funcione es necesario sentirse libre, sólo los que se sienten libres dentro y fuera del amor se pueden atrever a amar en libertad.

La pareja debe dedicarse cuando está junta a hacer lo que a los dos les gusta y es vital dedicarle algún tiempo al romanticismo ya que todo el mundo necesita romance en su vida y por eso en el día a día es necesario crear, y mantener una actitud romántica para que no se pierda el magnetismo, la sorpresa y la magia.

El ser humano busca en primer lugar de los otros que le amen, pero el primer paso es amarse a si mismo, difícilmente nos amaran si no nos amamos a nosotros mismos y es amándonos como nos convertimos en personas dignas de ser amadas.

La persona que atrae el amor de los demás aprende a amar su propia mente, sus pensamientos, su cuerpo y su vida y el poder divino que hay en ella misma al igual que en todo ser. No es la falta de amor la que nos hace desgraciados, sino la falta de sentirnos dignos de amor.

Pero el amor no es un estado de placidez sino una fuerza que hay que conquistar. Si alguien nos hace algo que no nos gusta, lo primero que hay que hacer es perdonar, ya que perdonar es una parte del amor y después explicar asertivamente porque no nos gusta eso y pedirle que lo cambié. Si no lo hace y nos sigue haciendo daño, el amor que debemos tenernos a nosotros mismos, nos obligará a alejarnos de esa fuente de dolor o protegernos de esa persona. Consentir que las personas nos hagan daño sin quejarse o defenderse es muy cristiano, pero va en contra de nuestra autoestima.

Superar las lecciones del amor nos permite alcanzar nuevas dimensiones de éxito, prosperidad, paz y satisfacción. Es muy importante apreciar cualquier cosa que nos pase tanto dentro como fuera del amor, porque todo lo que nos pase, bueno o malo, sirve para agrandar nuestra conciencia.

El poder positivo del amor determina el éxito que se tiene en la vida. Pero hay que hacer cosas para conseguir ese amor. Esas tareas pueden emprenderse sola o con ayuda o construyendo un equipo en el que todos den y reciban. El amor básicamente consiste en ayudar a los otros para que tengan éxito y cuando se da esa ayuda uno nota que las personas se sienten importantes, vivas y capaces de auto mejora. Si eso no pasa es que nos estamos equivocando en nuestro juicio de lo que es bueno para la otra persona.

Si damos a otros reconocimiento y seguridad, señalando sus aspectos positivos y estimulándoles para que consigan lo máximo que puedan, estamos dando amor y la realidad es que ayudando a los otros se consigue mucho amor a la vez, ya que cada acción positiva origina mas acciones positivas y mas autoconfianza.

Esta entrada ha sido escrita de forma desinteresada por Paloma Gascón Vera, Directora del Gabinete de Psicología Paloma Gascón, que cuenta con una dilatada experiencia como terapeuta, conferenciante, formadora y articulista. Sobre todo es una fantástica persona que admira a sus pacientes y los ayuda a ver lo maravillosos que son. ¡¡ Gracias Paloma !!

Hakuna Matata, que bonito es vivir

Hakuna Matata, que bonito es vivir

La primera película que vi en el cine fue El Rey León. El cine en mi pueblo estaba llenísimo. Era el año 1994. Yo tenía 9 años. Estaba emocionada e impaciente. Años después he vuelto a verla en varias ocasiones, y aún hoy en día, me emociona. En aquella ocasión mi hermana estaba conmigo. Fue un día muy especial y también el día que más lloré. Qué triste ver a ese leoncito, ese pequeño Simba, asustado, atónito e incrédulo ante la muerte de su padre Mufasa. Con la manipulación de su tío Scar haciéndole sentir culpable por lo sucedido. Y yo que no dejaba de llorar. Era bastante pequeña, pero el sentimiento lo recuerdo como si hubiese sido ayer.

Una de las partes que más me gusta es el exilio, donde Simba descubre quién es. En ese emocionante viaje conoce a dos simpáticos amigos, Timón y Pumba. Nada más encontrarse tienen esta conversación:

Timón: ¿A dónde vas?

Simba: A ningún sitio.

Timón: ¿De dónde vienes?

Simba: Qué importa. No puedo volver.

Pumba: ¿Podemos ayudarte en algo?

Simba: No. A menos que podáis cambiar el pasado.

¿En cuántas ocasiones nos hemos sentido perdidos sin saber dónde vamos? En esos momentos es bueno apoyarse en las personas que están a nuestro lado y que nos quieren. Dejarse ayudar de vez en cuando es bueno.

Los nuevos amigos de Simba le enseñarán a disfrutar de la vida. Aprenderá a reírse de nuevo, a jugar y divertirse con su lema Hakuna Matata, y por qué no, a ser feliz de nuevo. En este viaje en el que se hace adulto, sigue sin resolver un problema del pasado que le persigue y le angustia. Porque no es bueno dejar las heridas sin cerrar, los asuntos sin resolver. No podemos mirar hacia otro lado y seguir con nuestra vida como si nada hubiese pasado.

Descubre también sentimientos que antes no había tenido. Descubre lo que es el amor, las dudas y los miedos ante la persona que se ama. Nala, su amiga de la infancia, no entiende por qué no quiere ser el Rey que ella ve.

A veces necesitamos que alguien externo a nuestra vida nos diga todo lo bueno que llevamos dentro, la buena persona que somos, las acciones que hacemos para ayudar a los demás, la alegría que transmitimos cuando estamos con nuestros amigos o lo bien que sabemos sacar una sonrisa a aquellas personas que más lo necesitan. Muchas veces no vemos todo lo bueno que tenemos y necesitamos que nos lo recuerden desde fuera.

En una noche en la que los recuerdos abruman a Simba, en la que no puede dejar de pensar en su padre y lo mucho que lo echa de menos, le reprocha entre pensamientos que dijo que siempre estaría con él, cuidándole, pero no es cierto. Se siente culpable por lo que pasó en el pasado e impotente por no poder cambiarlo. Entonces aparece el viejo Rafiki.

Simba: ¿Quién eres?

Rafiki: La pregunta es ¿quién eres tú?

Simba: Creía saberlo, pero no estoy seguro.

En una aparición de su padre, Mufasa le hace ver que para saber quién es, debe mirar en su interior, porque es mucho más de lo que es ahora y que debe ocupar su lugar en el ciclo de la vida, porque es el único y verdadero rey. Simba tiene miedo y no sabe cómo volver, porque no es el mismo.

Rafiki: Cambiar es bueno.

Simba: Sí, pero no es fácil. Sé lo que tengo que hacer, pero si regreso tendré que enfrentarme al pasado y llevo tanto tiempo huyendo de él.

Rafiki le da un golpe y Simba se queja.

Simba: ¡Ahu!, eh, ¿por qué has hecho eso?

Rafiki: No importa. Está en el pasado.

Simba: Sí, pero aún duele.

Rafiki: Oh, sí, el pasado puede doler, pero tal como yo lo veo, puedes o huir de él, o aprender.

¿Cuántas veces hemos tenido miedo ante la situación de enfrentarnos a nuestro pasado? ¿Qué hemos dejado pendiente que no nos deja vivir en paz y tranquilos? ¿Qué ocurriría si trato de cerrar esa etapa del pasado? ¿Y si no hago nada? Sólo tenemos esta vida para arreglar aquello que pensamos que debemos arreglar. Sólo depende de nosotros actuar. Aprende del pasado y sé feliz con lo que te queda por descubrir.