¿Qué has conseguido en 2011 y qué quieres para 2012?

Ya hace un año que empecé este pequeño proyecto de escribir el blog. Ha sido un año lleno de buenos recursos que he tratado de compartir para que otros, al igual que yo, crezcan y potencien todo lo que saben que pueden y todo lo que han descubierto que son capaces de hacer.

He querido pensar una serie de preguntas para focalizarnos en los objetivos que hemos conseguido en este pasado 2011. Las preguntas concretas nos ayudan a “aterrizar” en lo que hemos logrado para aumentar nuestra autoestima y después poder hacer un plan de objetivos para el año 2012. Es importante disfrutar y sentirnos orgullosos de aquello que hemos conseguido, y no sólo estar enfocados en aquello que nos queda por conseguir, porque nos desgastaremos rápidamente. Aquí os dejo algunas preguntas:

  • ¿Cuántas personas has conocido este año?
  • ¿Qué te ha aportado cada una de esas personas?
  • ¿En qué área de tu vida han aportado algo importante?
  • ¿Con cuántas personas conocidas has retomado el contacto?
  • ¿Ha sido positivo el reencuentro?
  • ¿Has mejorado la relación con tu familia?
  • ¿Te has hecho alguna revisión médica?
  • ¿Cuánto te has acercado a tu peso deseado?
  • ¿Qué estudios o asignaturas has acabado?
  • ¿Qué exámenes has aprobado?
  • ¿Qué tratos has cerrado?
  • ¿Cuánto has ahorrado?
  • ¿Qué viajes has hecho?
  • ¿Qué has aprendido de esos viajes?
  • ¿Cuántos días has hecho deporte?
  • ¿Has salido al campo o al monte?
  • ¿Qué libros has leído?
  • ¿Qué has aprendido de esos libros?
  • ¿Has explicado algún tema que te guste a gente de tu entorno, sólo por el placer de compartir lo que sabes y ayudar a otros?
  • ¿Cuántas veces has dado las gracias?

Espero que este 2012 esté lleno de buenos recursos con los que podamos aprender y ser mejores personas.

¿Qué otras preguntas te ayudan a hacer un repaso de tus objetivos cumplidos?

Pandémica y Celeste, una poesía para empezar bien el año

Una buena forma de empezar el año, es leer algo que nos inspire, nos emocione y conecte con esa parte interna nuestra que a veces olvidamos cuidar. Por eso he querido compartir con vosotros uno de mis textos favoritos del escritor Jaime Gil de Biedma, que no me canso de leer.

Pandémica y celeste

Imagínate ahora que tú y yo

muy tarde ya en la noche

hablemos hombre a hombre, finalmente.

Imagínatelo,

en una de esas noches memorables

de rara comunión, con la botella

medio vacía, los ceniceros sucios,

y después de agotado el tema de la vida.

Que te voy a enseñar un corazón,

un corazón infiel,

desnudo de cintura para abajo,

hipócrita lector -mon semblable,-mon frère!

Porque no es la impaciencia del buscador de orgasmo

quien me tira del cuerpo a otros cuerpos

a ser posiblemente jóvenes:

yo persigo también el dulce amor,

el tierno amor para dormir al lado

y que alegre mi cama al despertarse,

cercano como un pájaro.

¡Si yo no puedo desnudarme nunca,

si jamás he podido entrar en unos brazos

sin sentir -aunque sea nada más que un momento-

igual deslumbramiento que a los veinte años !

Para saber de amor, para aprenderle,

haber estado solo es necesario.

Y es necesario en cuatrocientas noches

-con cuatrocientos cuerpos diferentes-

haber hecho el amor. Que sus misterios,

como dijo el poeta, son del alma,

pero un cuerpo es el libro en que se leen.

Y por eso me alegro de haberme revolcado

sobre la arena gruesa, los dos medio vestidos,

mientras buscaba ese tendón del hombro.

Me conmueve el recuerdo de tantas ocasiones…

Aquella carretera de montaña

y los bien empleados abrazos furtivos

y el instante indefenso, de pie, tras el frenazo,

pegados a la tapia, cegados por las luces.

O aquel atardecer cerca del río

desnudos y riéndonos, de yedra coronados.

O aquel portal en Roma -en vía del Balbuino.

Y recuerdos de caras y ciudades

apenas conocidas, de cuerpos entrevistos,

de escaleras sin luz, de camarotes,

de bares, de pasajes desiertos, de prostíbulos,

y de infinitas casetas de baños,

de fosos de un castillo.

Recuerdos de vosotras, sobre todo,

oh noches en hoteles de una noche,

definitivas noches en pensiones sórdidas,

en cuartos recién fríos,

noches que devolvéis a vuestros huéspedes

un olvidado sabor a sí mismos!

La historia en cuerpo y alma, como una imagen rota,

de la langueur goûtée à ce mal d’être deux.

Sin despreciar

-alegres como fiesta entre semana-

las experiencias de promiscuidad.

Aunque sepa que nada me valdrían

trabajos de amor disperso

si no existiese el verdadero amor.

Mi amor,

íntegra imagen de mi vida,

sol de las noches mismas que le robo.

Su juventud, la mía,

-música de mi fondo-

sonríe aún en la imprecisa gracia

de cada cuerpo joven,

en cada encuentro anónimo,

iluminándolo. Dándole un alma.

Y no hay muslos hermosos

que no me hagan pensar en sus hermosos muslos

cuando nos conocimos, antes de ir a la cama.

Ni pasión de una noche de dormida

que pueda compararla

con la pasión que da el conocimiento,

los años de experiencia

de nuestro amor.

Porque en amor también

es importante el tiempo,

y dulce, de algún modo,

verificar con mano melancólica

su perceptible paso por un cuerpo

-mientras que basta un gesto familiar

en los labios,

o la ligera palpitación de un miembro,

para hacerme sentir la maravilla

de aquella gracia antigua,

fugaz como un reflejo.

Sobre su piel borrosa,

cuando pasen más años y al final estemos,

quiero aplastar los labios invocando

la imagen de su cuerpo

y de todos los cuerpos que una vez amé

aunque fuese un instante, deshechos por el tiempo.

Para pedir la fuerza de poder vivir

sin belleza, sin fuerza y sin deseo,

mientras seguimos juntos

hasta morir en paz, los dos,

como dicen que mueren los que han amado mucho.

Fuente: Link

Lo esencial es invisible a los ojos

Un artículo que leí hace un tiempo del blog de Pilar Jericó, autora del libro «Héroes cotidianos», he querido rescatarlo para sacar algunas reflexiones.

Todos tenemos miedos: A fracasar, a no llegar a fin de mes, a la muerte… pero quizás, uno de los que más nos condiciona sea el miedo a no ser aceptados, a no ser queridos. Como resumió el filósofo Arthur Schopenhauer:

– El instinto social de los hombres no se basa en el amor a la sociedad, sino en el miedo a la soledad.-

La necesidad de ser aceptados se ve dificultada en el mundo que nos ha tocado vivir, donde los valores mas encumbrados son la belleza y la juventud. La edad madura parece estar de capa caída, en especial en las mujeres. Un hombre con canas resulta interesante; una mujer intenta disimularlas.

¿Qué os parece? Daría para un debate muy interesante. No basta con decir «es verdad», sino que es necesario que cada uno bucee en su mente y vea lo que piensa sobre ello o lo que le hace sentir.

¿Por qué, en especial las mujeres, intentamos gustar aparentando ser más jóvenes? ¿Acaso tenemos que demostrar algo? Y sobre la belleza, ¿acaso tenemos que ser todos iguales a los modelos que nos meten por lo ojos cada día?

Sabemos de sobra que la «belleza» que nos venden no es real, en el sentido que son muy pocas las personas en el mundo que por razones genéticas, en general, disfrutan de esas cualidades físicas. Entonces ¿por qué seguimos pensando que tenemos que parecernos a ellos para ser aceptados y gustar?

Pensad por un momento la cantidad de personas que habéis conocido a lo largo de vuestra vida. ¿Qué cualidades tenían aquellas que os gustaban? Esas personas que no sabías bien porque pero que te gustaba pasar tiempo con ellas, con quien compartías un tiempo de mucha calidad, con quien aprendías, te reías… Parece que todas esas personas despertaban en ti emociones positivas. Una de las cualidades que he visto en aquellas personas que más me gustaban es que estaban seguras de sí mismas.

Buscar la satisfacción personal en algo con fecha de caducidad es apostar por un caballo perdedor, aunque los anuncios se empeñen en vendernos otra cosa.

A veces parece difícil resistirse a los anuncios. Cada vez se analizan más técnicas a partir de las cuales se estudia el cerebro, se aprende a estimularlo. Hacen anuncios cada vez más “atractivos”, o al menos creo que esa es la intención. Una opción es apagar la televisión. Así no te ves bombardeado por todos esos anuncios. Al margen de esta “broma”, algo importante y necesario que deberíamos hacer y que te animo a ello, es tener muy presente tus valores. Dedicar tiempo a saber cuáles son tus valores. La satisfacción personal pienso que se consigue cuando actúas acorde a tus valores.

El psiquiatra Viktor Frankl afirma que la neurosis de nuestra sociedad es el vacío existencial. Y para evitarlo, lo rellenamos con aquello que después tememos perder, ya sea juventud, belleza, una casa envidiable o un puesto de prestigio en una empresa. En definitiva, creemos que nuestra identidad y nuestra valía personal dependen del tener, que no del ser. Y ese es el origen de nuestros miedos. Difícilmente podremos perder lo que somos, pero sí lo que poseemos; y, sin lugar a dudas, perder la juventud es ley de vida.

Nunca perderemos lo que somos. Por eso defiendo firmemente aprender y desarrollar buenas habilidades personales que nos ayudarán después a adquirir habilidades profesionales. Desarrollar por ejemplo nuestra inteligencia emocional, conocer cómo reaccionamos ante las cosas que nos duelen o situaciones límites, para no dejarnos llevar por los impulsos cuando se produce lo que los psicólogos llaman «secuestro emocional».

 

Si pensamos en quiénes han sido relevantes en nuestras vidas, difícilmente destacaremos a los más a

tractivos, sino a los que nos han querido tal y como somos, con nuestros defectos y

nuestras arrugas. Aquellos que nos han hecho sentirnos importantes y únicos. Antoine de Saint-Exupèry, autor de El Principito, lo resumía del siguiente modo:

Lo esencial es invisible a los ojos.

Podéis leer el artículo completo en el siguiente enlace:
http://www.pilarjerico.com/¿miedo-a-envecejer-2

Lo mejor de un final es lo que está a punto de empezar

Hace poco encontré un vídeo estupendo en la página de Francisco Alcaide, reconocida persona en el mundo de RRHH. Me ha parecido un vídeo con tan buenos mensajes que no he querido dejar pasar la oportunidad de colgarlo en el blog y que más gente lo pueda conocer.

En este vídeo se cuenta parte de la historia de un equipo de rugby de Vigo. Sí, ¡de Vigo! «No sólo se juega al rugby en Nueva Zelanda», es lo que pensé cuando lo ví por primera vez. Norm Maxwell, un antiguo jugador de los All Black, equipo líder de rugby en NZ, cuenta su experiencia en aquel equipo de estrellas. Cuando tuvo éxito pudo ver cómo la gente se acercaba a él, esperando mucho por su parte, a pesar de seguir siendo la misma persona. Veía cómo la gente vivía sus sueños a través de él y cómo las personas del mundo del rugby profesional aumentaban la presión a la que se sometía. Esa gente fue quien le quitó el amor por el juego. Algo que durante años le había hecho muy feliz.

Escuchándole en el vídeo me dí cuenta una vez más de algo que he podido comprobar en mí misma. Las situaciones difíciles, haber vivido esas emociones, frustraciones, desilusiones, decepciones, angustias, rabia, asco, desesperanza … y salir de ese estado emocional reforzado, volver a estar ilusionado y con ganas de trabajar sobre tu proyecto de vida, eso sólo se aprende si lo has vivido. «La vida es vivir». No podemos aprender lo que significa la vida en un libro. Sólo lo podemos vivir.

En el vídeo podemos ver cómo los caminos de dos personas se cruzan en Nueva Zelanda. Es impresionante ver cómo algo prácticamente improbable, ¡sucede!

En los entrenamientos hacen un ejercicio muy bueno en valores. Dos compañeros tienen que llevar entre los dos a otros cinco y llegar lo más lejos posible. Norm les explica que ese ejercicio les enseña que a veces en un partido tendrán que cargar con el compañero, si no habla, lo harán por él, si no cuida de sí mismo, le cuidarán ellos, si no hace lo correcto, lo harán por él. Hasta la llegada de Norm a Vigo, el equipo no había trabajado la parte mental o espiritual del deporte. Norm demostró ser un gran líder que supo sacar lo mejor de su equipo. Espero que disfrutéis del vídeo tanto como yo.

Necesitamos humildad para aprender y coraje para decidir

Hace tiempo que encontré este vídeo motivador que nos llena de energía para seguir adelante con aquellos retos que nos planteamos. Algunas de las ideas de este vídeo son:

  • Somos libres para elegir, para tomar decisiones.
  • Aprender algo significa entrar en contacto con un mundo desconocido.
  • Las cosas más simples son las más extraordinarias.
  • Atrévete a cambiar y desafíate. No tengas miedo a los retos.
  • Es necesario insistir una y otra vez para conseguir aquello que queremos.
  • Si no crees en ti mismo puedes perder una batalla que pensabas ganada.
  • Recuerda qué es lo que quieres.
  • No tengas miedo a equivocarte y empieza de nuevo.
  • Ten paciencia para encontrar el momento exacto.
  • Felicítate por tus logros. 
  • Si no has conseguido lo que querías, analiza las causas e … ¡¡ inténtalo con más FUERZA !!
  • El mundo está en manos de aquellos que tienen el coraje de soñar y de correr el riesgo de vivir sus sueños.

Necesitamos tomar nuestras decisiones con coraje. Asumir nuestras limitaciones y buscar la manera de superarlas. Si nos falta formación, nos formamos. Si nos faltan habilidades, tratamos de ponernos en situaciones que nos permitan desarrollarlas. Si tenemos miedo, lo identificamos y lo enfrentamos.

Una cita del psiquiatra Enrique Rojas que encontré en el libro de Francisco Alcaide, Fast Good Management, pone en evidencia la necesidad de aprender a gestionar la frustración. Aprender que no siempre podemos tener lo que queremos cuando queremos, hace que aprendas a ser más paciente y esperar al momento exacto para conseguir lo que quieres. 

Enrique Rojas: «Parece una paradoja pero la frustración es necesaria para la modulación de la personalidad. Es la piedra de toque de la madurez. En el triunfo uno se emborracha de sí mismo mientras que el sufrimiento sirve para entender qué significa el arte de vivir»».

Sir Ken Robinson referente en creatividad

Una persona que conocí a través de un vídeo de RSAnimate es Sir Ken Robinson. Buscando más información sobre él, encontré una entrevista que Eduard Punset le había realizado y en la que se hablaba sobre el libro «El Elemento». Este libro te anima a buscar aquello que te apasiona, aquello por lo que te levantas cada día.

«Cuando nos apasiona lo que hacemos y además tenemos la preparación adecuada para hacerlo bien, estamos en nuestro «elemento», un estado maravilloso en el que trabajamos sin cansancio y con gran creatividad»
Ken Robinson

En muchas ocasiones estamos inmersos en un trabajo diario que realizamos por inercia, que no pensamos demasiado si nos ilusiona o no. Simplemente lo hacemos porque parece que eso es lo que se espera de nosotros. Creo que pasamos demasiado tiempo averiguando qué es lo que se espera que hagamos y pensamos poco en qué es lo que realmente nos llena.

A veces es necesario tomarse un tiempo de descanso, de reflexión. Quien puede permitírselo se dedica por ejemplo un año sabático a pensar qué quiere hacer con su vida. Muchos otros no podemos tomarnos ese año sin trabajar, pero podemos pensar en pequeñas fracciones de tiempo. Podemos dedicar diez minutos al día o un día a la semana para nosotros. Podemos pensar qué hemos estado haciendo y qué nos ha producido a nivel emocional todo aquello que hemos realizado. ¿Cuántas veces hemos sonreído esta semana? Si no hemos sonreído, yo me preocuparía un poco. Si ya no te acuerdas cuando fue la última vez que sonreíste, entonces pararía sí o sí un día entero para pensar qué estoy haciendo.

Volviendo al «elemento» del que nos habla Robinson, ¿cómo lo identificamos? ¿Alguna vez habéis estados tan concentrados en una tarea que no oíais a nadie más alrededor aunque os estuviesen hablando? ¿Habéis pensado que llevábais con una tarea un par de horas y se os ha pasado la tarde entera?

En mi caso cuando estudiaba matemáticas en la carrera, descubrí que ese era mi elemento en esa etapa. Podía pasarme horas y horas estudiando. Mi cabeza era como si se abriese, como si fuese capaz de entender y comprender lo que hasta ahora era una nube negra en mi cabeza, un dolor de cabeza. Pero ocurría. Entendía una cosa clave y empezaba a despejarse la cabeza y seguía estudiando y disfrutando muchísimo con lo que hacía. Era estupendo.

Os dejo el vídeo de RSAnimate que no me canso de ver porque realmente es fantástico. Que lo disfrutéis.