No me importa lo que sabes, sino quién eres

Hace 6 años tuve la invitación para embarcarme en el mayor reto de mi vida en Brasil. No puedo evitar emocionarme cada vez que hablo sobre lo que viví allí. No me gusta escribir palabrotas, pero fue la hostia.

La persona que me reconoció me dijo:

“No me importa lo que sabes hacer sino quién eres. Sé cómo eres y te buscarás la vida para sacar este proyecto adelante. Sé cómo trabajas. Sé lo que has hecho en tu vida. Sé tu compromiso y las ganas que le pones a lo que haces. Lo que no sepas, lo aprenderás por el camino”.

Son pocas las personas que me han reconocido de verdad en mi vida por quien soy.

Habitualmente me realizan un interrogatorio para ponerme a prueba, para ver si paso el examen, y saber si soy válida o no en función de mis logros, títulos, certificaciones, etc. Todo papeles externos que acrediten objetivamente que soy válida y merecedora de una oportunidad. Rechazo tras rechazo. Un lastre para mí. Mandaría al infierno a estas personas, pero me callo realizando un ejercicio de inteligencia emocional, buenas formas, y … ¿para qué perder el tiempo con estas personas?

¿Esto cómo lo demuestras científicamente? No tengo forma de demostrarlo.

¿Esto en qué te basas para afirmarlo? Lo he probado y ha funcionado para mí.

¿Esto por qué lo haces así si se podría hacer de esta otra forma? No sé hacerlo de esa otra forma. O para hacerlo de esa otra forma no tengo los recursos disponibles ni personas que me acompañen. Si no te unes a construir conmigo, deja de decirme cómo hacerlo. O te sumas, o te quitas del medio.

Yo empiezo el camino y por el camino voy aprendiendo los siguientes pasos. No sé contarte el camino completo porque no lo sé. Solo siento una pulsión de hacia dónde ir, pero no sé lo que hay al final.

Sé que me importan las personas.

Sé que me importa que cada persona sepa mirarse así misma con amor y respeto.

Sé que en demasiadas ocasiones he mirado dentro de mí con los ojos de los demás, con sus juicios, y pocas, me he mirado con mis propios ojos.