No me importa lo que sabes, sino quién eres

Hace 6 años tuve la invitación para embarcarme en el mayor reto de mi vida en Brasil. No puedo evitar emocionarme cada vez que hablo sobre lo que viví allí. No me gusta escribir palabrotas, pero fue la hostia.

La persona que me reconoció me dijo:

“No me importa lo que sabes hacer sino quién eres. Sé cómo eres y te buscarás la vida para sacar este proyecto adelante. Sé cómo trabajas. Sé lo que has hecho en tu vida. Sé tu compromiso y las ganas que le pones a lo que haces. Lo que no sepas, lo aprenderás por el camino”.

Son pocas las personas que me han reconocido de verdad en mi vida por quien soy.

Habitualmente me realizan un interrogatorio para ponerme a prueba, para ver si paso el examen, y saber si soy válida o no en función de mis logros, títulos, certificaciones, etc. Todo papeles externos que acrediten objetivamente que soy válida y merecedora de una oportunidad. Rechazo tras rechazo. Un lastre para mí. Mandaría al infierno a estas personas, pero me callo realizando un ejercicio de inteligencia emocional, buenas formas, y … ¿para qué perder el tiempo con estas personas?

¿Esto cómo lo demuestras científicamente? No tengo forma de demostrarlo.

¿Esto en qué te basas para afirmarlo? Lo he probado y ha funcionado para mí.

¿Esto por qué lo haces así si se podría hacer de esta otra forma? No sé hacerlo de esa otra forma. O para hacerlo de esa otra forma no tengo los recursos disponibles ni personas que me acompañen. Si no te unes a construir conmigo, deja de decirme cómo hacerlo. O te sumas, o te quitas del medio.

Yo empiezo el camino y por el camino voy aprendiendo los siguientes pasos. No sé contarte el camino completo porque no lo sé. Solo siento una pulsión de hacia dónde ir, pero no sé lo que hay al final.

Sé que me importan las personas.

Sé que me importa que cada persona sepa mirarse así misma con amor y respeto.

Sé que en demasiadas ocasiones he mirado dentro de mí con los ojos de los demás, con sus juicios, y pocas, me he mirado con mis propios ojos.

Nivel de calidad de nuestras relaciones

Imagen de John Hain en Pixabay

Transcendencia es una palabra que viene continuamente a mi mente en los últimos días. Algunas personas lo llaman legado. Otras personas hablan de marca personal, “dejando huella” como dice Andrés Pérez Ortega.

En 2010 conocí el libro “Construye tu sueño” de Luis Huete. Me encanta este libro y la experiencia de este señor. Una persona me dijo hace años “confundes el contenido con el continente”. Y tenía razón, porque esta persona me engañó con su contenido intelectual que resultó estar contenido en una persona con la que yo no tenía nada que ver, pero que yo idealicé. Me tenía enganchada con su éxito y poder. Quizás un día me perdone a mí misma por haber confiado en esa persona. O tampoco hay nada que perdonar. Si no hubiese pasado por esa experiencia no habría aprendido que no quiero ese tipo de personas en mi vida.

Por eso, cuando leemos un texto es importante hacer un proceso de hermenéutica, donde destilar la esencia del contenido y separarlo de la bibliografía de la persona que escribe.

Que yo sepa, no existe un proceso de hermenéutica de personas. Solo lo he escuchado aplicado a textos. La palabra que expresa la diferencia entre lo que la persona cuenta (su contenido) y lo que hace (el continente) es la coherencia. Cuando cuentas algo que no haces, no hay coherencia y tu mensaje no sirve para nada, salvo para captar ingenuas que te sigan y te alaben como he alabado yo a muchas personas durante mucho tiempo. ¡Dichosa manipulación emocional! Algunas personas son expertas en esto.

Después de estas líneas cargadas de mi amargura bibliográfica, vuelvo al libro de Luis Huete.

En un apartado del libro explica el papel de las relaciones en la construcción de nuestros sueños.

Una parte importante de tu progreso profesional y personal te la juegas en lograr relaciones personales de calidad.

Y aquí hace una clasificación de niveles de calidad de nuestras relaciones que me parece muy útil y práctico. La gran ambición es tener relaciones de más nivel y que duren más tiempo. De peor a mejor, los niveles son:

Nivel 1: Mantienes la relación exclusivamente para recibir lo que deseas. Esperas y exiges que se te quiera, se te repete y que se cumplan tus expectativas. Si sirve a tus propósitos, la relación la mantienes. Si no, no.

Nivel 2: Relación donde esperas reciprocidad. Nunca das más de lo que esperas recibir. Si no hay equidad rompes la relación. Cuentas y calculas lo que das y lo que recibes, y te mueves en el trueque afectivo, del amor comercializado, etc.

Nivel 3: Relación en la que te comprometes a servir las necesidades de otra persona sin esperar nada a cambio. No pides, y lo que te llega, lo recibes con la misma espontaneidad con la que lo das.

Hay un nivel más, donde das sin esperar nada y sin hacer distinciones por el grado de afinidad o de simpatía con la persona.

Una vez más las personas que tengas en tu entorno facilitarán o no que puedas construir tus sueños. Ya me dirás qué sueños vas a construir si las personas de tu entorno mantienen contigo una relación del “yo primero y luego también”. O las personas que llevan la lista de favores que te han hecho para írtelos recordando en cada ocasión y así equilibrar la balanza.

Para mí el ideal sería una reciprocidad espontánea. Y en mi caso para mí sí es importante la afinidad o simpatía con la persona, y su coherencia. Hay personas “con el diente torcido” que cada vez que hablan es para quejarse o aplastarte. Otras que parecen ser amigos/as de todo el mundo, esa fachada de guay permanente, pero luego ponen a parir a las personas en privado.

Tal y como yo lo experimento, en mi caso particular, desde mi forma de observarlo, quizás solo deje un conjunto de experiencias compartidas con un pequeño grupo de personas cercanas y afines. Pequeños sueños o ideales compartidos sobre cómo nos gustaría que fuese el mundo.

Y tú, ¿ya sabes qué dejarás cuando ya no estés?

Una simple intervención quirúrgica

Photo by JC Gellidon on Unsplash

Parece que una exclienta me ha cogido por fin el puntito y poco a poco va sacando de mí las cositas que quiere.

Me pide que escriba para su blog, “La vida es vivir”, alguna experiencia personal que me haya cambiado la vida y que sirva para otros de ejemplo para el camino de autodescubrimiento.

Le contesté que ya sabía cómo era esto. Que había que esperar a que el campo morfogenético emitiera la frecuencia de resonancia de los protones de mi cuerpo para activar la creatividad y que se expresara mi autoridad externa.

Sí, antes hablaba de quarks, ahora hablo de protones, pues estoy discutiendo conmigo mismo qué hay por debajo del protón. La cosa está entre quarks, preones, osciladores esféricos de Planck formando el éter de toda la vida, una especie de mar infinito a base de fluctuaciones cuánticas, cuerdas, simplemente la virgen de Lourdes o Constantine (gran película no apta para personas sensibles) ahogando al diablo con agua bendita.

Lo que está claro es que todo gira y gira.

Bueno vayamos al grano.

Una operación de hemorroides, aunque presumiblemente poco guay para el mundo New Age o del pensamiento positivo, no deja de ser una experiencia cualquiera que nos puede o no marcar la vida.

A mí desde luego me cambió la vida.

El 15 de marzo de 1993 dejé mi trabajo por cuenta ajena y me lancé a la aventura del emprendimiento. Fue una mezcla entre pulsión kármica transgeneracional y de consciencia proyectora. Estaba trabajando como un generador obsesivo y, bueno, no sé si en este blog entenderán estos términos, pero digamos algo así que dentro de mí hay algo energético que lleva muy mal eso de trabajar como esclavo y, que prefiero seguir mis biorritmos.

Unos meses después, julio 1993 exactamente, en plena efervescencia emprendedora, las venas de mi ano comenzaron a expandirse dando lugar a un dolor de desmayo.

Bueno, me dije, “no problemo”.

Tengo seguro médico, soy un chico valiente, tengo mis contactos para hacerlo rápido y con una breve intervención, las hemorroides se van a “tomar por el culo”.

Esa vanidad de tenerlo todo controlado acabó con el control de mi vida para siempre.

No voy a explicar aquí el proceso de las dos operaciones seguidas que me hicieron para intentar arreglar el problema, pues lo dejo para el anecdotario en el aura. Simplemente, que un chico tan grande como yo se quedó con un ano técnicamente estenosado o vulgarmente chiquitito como el de un niño pequeño.

Allí comenzó un calvario que condicionó toda mi vida posterior.

Podría describir los dolores y sangrados diarios, los problemas de anorexia y de bulimia, las subidas y bajadas de peso en breve tiempo, la hipocondría, los ataques de ansiedad y de pánico o la hernia umbilical que surgió unos años después como consecuencia de un esfuerzo.

Hernia que condicionó toda mi vida física y psíquica y que no fui capaz de operarla hasta después de un nodo lunar (18,5 años) ante mi terror, puro síndrome de estrés postraumático.

Es como una especie de muerte en vida o, al menos, así lo viví yo.

Pero claro, como dice el título del blog de Novillo, la vida es vivir. Ella quiere vivir para aprender cosas, pero las cosas se aprenden, básicamente experimentando. Y cada uno experimentamos cosas distintas y las integramos desde perspectivas distintas.

Y esa es la primera enseñanza en el camino del autodescubrimiento. El mosaico de experiencias y de perspectivas distintas que suceden pueden servir de ejemplo para algunos, pero no servirán para nada para otros. Quizá tú hubieras vivido mi operación de hemorroides de manera distinta y contarías otra vida diferente.

Es un proceso de aceptación de la diferencia para alcanzar nuestra individuación y, desde ahí encontrar nuestro sitio y nuestra gente correcta. Aquellos que de alguna manera pertenecemos al mismo fractal y que, por un proceso de resonancia, avanzamos juntos en nuestro camino evolutivo.

La segunda enseñanza básica que he aprendido en mi camino es que la vanidad de que nuestras experiencias se consideren un ejemplo arquetípico para los demás, la vanidad de considerarte un avatar elegido para la gloria es sólo eso, vanidad. Eso sí, es la base para cualquier modelo de negocio anglosajón con ribetes de Gurú Hindú, Lama Tibetano Budista o Mensajero Apocalíptico.

Es mi perspectiva vivida desde un cuerpo despertado por el dolor. No tiene por qué ser la tuya.

Tercera enseñanza consecuencia del párrafo anterior. No vivas verdades de segunda mano. Como a pepito le ha funcionado bien a mí también. Busca tus verdades escuchando cómo tu cuerpo ha vivido las experiencias.

Y para lograr eso, sólo hay un secreto:

Cuida tu cuerpo… es la base para que tu personalidad pueda aprender de manera cognitivamente óptima de las experiencias de la vida.

Gracias María por la invitación.

Un abrazo kósmico.

(c) Alf Gauna, 2020

Esta entrada ha sido escrita de forma desinteresada por Alf Gauna, profesional en el arte de acompañar procesos de apertura o despabilamiento de la consciencia, para que dejes de buscar y comiences a encontrar.

Competencia desleal

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¿Por qué hay sectores de trabajo donde cuando abandonas la organización o te despiden no puedes trabajar en el mismo sector durante un periodo de tiempo?

Yo entiendo que es por la competencia desleal. Prácticas como quitar los clientes, oportunidades, desvelar información estratégica, etc. Aprovechar de forma deshonesta información de la organización para obtener ventaja competitiva en ese sector.

Me he estado informando sobre este tema, porque creo que es importante. Está regulado por la ley. Como de este tema yo no sé, he buscado información de los abogados que sí saben sobre esto.

He encontrado información en la Asociación para el Progreso de la Dirección, conocida por su abreviatura APD: ¿Qué es la competencia desleal y cuáles son los aspectos más importantes?.

Me ha resultado interesante el test que te proponen realizar para saber cómo está la salud competitiva de tu organización, en 4 ámbitos:

  • Estrategia.
  • Riesgos.
  • Organización.
  • Gestión.

Recientemente han publicado el Manifiesto APD por la Recuperación Económica y Social de España. Me gustaría saber qué proyectos se van a poner en marcha para concretar en la práctica esa visión.

También he recordado otro interesante artículo escribo por Luis Mª Benito Cerezo, sobre otros temas importantes también que afectan a la “competitividad con juego limpio”: Plagio e inspiración, una frontera difusa.

Mi estilo de trabajo es cooperativo y colaborativo. Si tu estilo es competitivo, estos temas creo que son importantes conocerlos. Si quieres crear un proyecto empresarial, necesitas conocer el entorno en el que te mueves.

Reiki, nuestra herramienta de equilibrio diario

Volviendo a los niveles de desarrollo que propone Ken Wilber, en su libro “La Religión del futuro”, estaba pensando qué herramientas nos pueden ayudar a experimentar nuestro cuerpo y conectarnos con los estadios del despertar. Herramientas que conecten los dos procesos.

Una herramienta que yo utilizo es el reiki. Estoy iniciada en Reiki Usui Tibetano nivel I y II. Para quien no conozca esta práctica, los libros de José María Jiménez Solana a mí me encantan.

Referencio de nuevo algunas prácticas que yo realizo para cuidar el cuerpo. por si te resultan interesantes.

Voy a explicar un poco cómo vivo yo la práctica del reiki, cómo lo siento y cómo lo interpreto.

El reiki para mí es una práctica que te permite sintonizar la frecuencia de tu cuerpo con una frecuencia del universo que llamamos “amor universal” o “esencia pura”.

Si quieres aprender sobre frecuencias del universo, te recomiendo el curso de Nassim Haramein que se acaba de estrenar en español.

En una sesión de terapia de “proyecto sentido”, concepto desarrollado por el psicólogo francés Marc Fréchet, donde revives tu nacimiento, pude experimentar lo que era sentirse “esencia pura”. Y fue bastante emocionante.

Después, en mi iniciación de nivel I de reiki, sentí esa misma sensación de “esencia pura” y me puse a llorar sin parar, lloraba de felicidad, ¡todo estaba conectado! No podía creerme que esa esencia estuviese fluyendo por mi cuerpo.

Empecé mi práctica de nivel I con autosanación. Un tiempo después, me interesé por el nivel II. Aunque antes de poder hacer la iniciación de nivel II, me pasó algo bastante sorprendente.

Estaba caminando por la calle tranquilamente y, una presión en el centro del pecho estaba pulsando. Mi cabeza se llenó de mensajes que me decían sobre la conexión con todo el universo, sobre los fractales, las geometrías, etc. Luego fui a un pequeño concierto en el Auditorio Nacional de Música, dentro del Ciclo “La Generación Ascendente”, ¿casualidad el nombre? En el auditorio volvió a intensificarse la pulsión en el pecho. La música había activado algo. No sé cómo explicarlo. Era una sensación de conexión con todo, todo estaba vibrando, y yo no podía dejar de llorar, estaba emocionada por la belleza de la música, de la vida, de existir.

Unos días después de este episodio, tuve mi iniciación de reiki de nivel II, y de nuevo volví a experimentar la conexión con todo el universo. Esta vez no me puse a llorar, simplemente estaba perpleja. ¿Qué estaba pasando? Experimentaba algo y poco después aparecía algo que me lo explicaba.

Empecé mi práctica de reiki de nivel II y empecé a practicar a enviar reiki a distancia. El siguiente paso que me gustaría es aprender bioreiki.

En estos tiempos de distanciamiento social, quizás el reiki nos ayude a seguir sintiéndonos conectados.

Mostrarnos en la espiral de evolución

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Nuestra capacidad para manifestar y mostrar al mundo nuestros talentos en los diferentes niveles de la Dinámica Espiral, depende de nuestro entorno y las personas con las que estamos.

Si estamos todo el día ocupados en nuestra supervivencia, alimento y casa, trabajar todo el día para poder tener un ingreso con el que pagar una vivienda y la comida, no te quedan más horas al día para hacer más cosas.

Podemos estar en los niveles de desarrollo que Ken Wilber llama de segundo orden, y tener todos los anteriores integrados. Pero si nuestra supervivencia está de forma continua amenazada, no nos queda tiempo para mostrarnos en más niveles. Es solo mi opinión.

Observo personas sin madurez psicológica. Personas emocionalmente dependientes. Personas trepas y deshonestas. Personas que se apropian de las creaciones de otras personas y las venden como creaciones propias. Personas “vende humos”, creando falsas expectativas. Personas que aprovechan la audiencia de una persona para publicar su propia publicidad y autopromocionarse. Personas que sabotean continuamente el éxito de otras.

Personas con las que has hecho alguna terapia o curso, te llaman “acordándose de ti” y, aprovechan para promocionar su empresa y cursos en la organización donde trabajas, para que les hagas el trabajo comercial gratis de vender lo suyo donde trabajas. Personas sin ética profesional, que no saben qué es el “juego limpio”.

Recientemente he recuperado un artículo de 2014, donde Juan Carlos Cubeiro explica un “Manifiesto de la Calidad Directiva para la Optimización del Talento“. ¿Esto se lleva de verdad a la práctica?

Si el entorno y las personas no te favorecen, va a ser complicado que tengas oportunidad de mostrar al mundo tus talentos. Siento que hace falta una transformación de raíz de la ética individual y, la ética de los equipos de trabajo.

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