Vivir tu melancolía

Cuando la melancolía invade cada célula de tu cuerpo, no encuentras sentido a la vida. Aunque si la observas, si dejas de lado tus pensamientos autocríticos y duros contigo/a mismo/a, tiene un regalo para ti. Saca tu fortaleza interna. Puedes llamarlo ganas de cambiar las cosas, ganas de salir a comerte el mundo, ganas de vivir.

No es mala la melancolía. No es mala la tristeza. Yo la siento prácticamente todos los días. Unos días me pesa más y otros menos. Unas veces consigo que sea una nubecita pequeña y otras una tormenta de lágrimas que no paran de salir y una congoja en el pecho que no me deja respirar.

Hay días que lloro por todo. Me emociona todo. La garganta se me cierra en un nudo y no puedo ni hablar. A veces consigo disimularlo y otras sí que se me nota. A veces tengo personas de confianza cerca con quien poder expresar lo que siento, y otras simplemente lo comparto al silencio del kosmos. Observo el mundo y:

  • Me duelen las injusticias.
  • Me duele la desigualdad de oportunidades.
  • No soporto los hipócritas, mentirosos y trepas.
  • No soporto a ladrones y estafadores.

Otras veces me siento sola. Las personas están muy ocupadas con sus vidas y yo no entro en su lista de prioridades. La realidad es que tienen otros grupos de amistades, y no entro en su lista. La soledad tampoco es mala. Yo la vivo bastante bien. Es lo que hay. Solo me queda aceptarla. Pero sé que el ser humano necesita el contacto y la interacción con otras personas. Es el alimento emocional para sobrevivir.

Algunas personas me sugieren apuntarme a eventos de Internations, Meetups, o aplicaciones varias. La realidad de estos intercambios es que no me gustan. Al menos, las experiencias que he tenido probándolas, han sido una decepción rotunda. Personas falsas, hipócritas, mediocres, etc. ¡Qué pereza conocer gente nueva a la aventura sin una referencia de alguien conocido!

Realmente lo que me duele es darme cuenta de que las personas que consideraba mis amigos/as hace mucho tiempo que dejaron de serlo.

A veces practico reiki de autosanación y otras los sonidos curativos taoístas. Otras tomo las flores de Bach, por ejemplo Star of Bethlehem o Rescue Remedy. Sea como sea, sí que necesito sacar toda esa tristeza, porque me ahoga. Es una saturación emocional diaria.

Otras veces mando al otro lado del universo a la gente. O me callo la rabia de no poder hacerlo. No soy una maestra zen iluminada en paz constante. La vida a veces me saca de mi paz interior. Y el desprecio, la angustia, el asco, los siento y no consigo sacarlos de mi cuerpo. A veces no quiero salir de la cama, pero tengo que salir.

¿Cómo sigues adelante cuando mandarías todo al infierno?

Me despido con música. Playlist en Spotify: Melancolía.

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