Necesitamos integradores y expertos colaborando juntos

“Un camino de mil pasos”. “Todos los caminos empiezan por el primer paso”.

Esto lo he escuchado y leído en diferentes fuentes, que ahora mismo no recuerdo. Pero también lo he observado en mi propia vida, con solo mirar atrás y unir los puntos. Como dijo Steve Jobs en su famoso discurso de Stanford. Solo conseguimos unir los puntos mirando hacia atrás.

Realmente no sabemos a dónde nos llevaban esos pasos. Igual tenías una idea o una intuición. Pero con seguridad no sabíamos a dónde nos llevaban. Solo cuando tratamos de entender qué hemos hecho para que estemos hoy donde estamos, es cuando nuestra mente crea esas conexiones con los hechos de nuestro pasado, las conexiones con cada una de las decisiones que hemos tomado, con cada uno de esos pasos. Porque, a ver, un paso, es una decisión que tomamos, una elección, una acción que realizamos.

Siento que necesitamos aún cambiar muchas cosas en nuestra educación. Si observamos y leemos lo que muchos médicos y psicólogos han publicado sobre el desarrollo de niños, adolescentes y jóvenes, nos explican que:

  • De 0 a 7 años, se produce el desarrollo físico;
  • De 7 a 14 años, se crea su desarrollo emocional;
  • De 14 a 21 años, se crea su desarrollo social, nuestra integración en la sociedad.

¿Qué les estamos enseñando?

Roberto Crottogini recoge un conocimiento excepcional sobre los ciclos de 7 años que todos vivimos, en su libro “La Tierra como escuela“, médico que se atrevió a quebrar el modelo de la medicina académica para irrumpir en el ámbito de una medicina complementaria y totalizadora.

¿​Cuál​ es​ ​​la naturaleza física que ese niño tiene de forma innata, con la que nace? ¿La entendemos? ¿La respetamos? ¿Dejamos que se exprese? ¿Le enseñamos a ser independiente para que explore y ​​descubra su entorno y ​se descubra a sí mismo? Lo mismo creo necesario sobre su naturaleza emocional y su naturaleza social. Los niños ya nacen sabios. Pero la homogeinización los destroza.

¿Qué herramientas nos ayudan a descubrir todo esto? Creo que no es una herramienta, sino un compendio de ellas. Porque cada persona es diferente, cada persona tiene una forma diferente de expresarse, de entender, de percibir el mundo.

Necesitamos personas expertas en el manejo de diferentes herramientas, que respeten los tiempos y necesidades que cada persona tiene en base a su momento vital, su entorno, y su propio desarrollo evolutivo.

Cada sistema se empeña en imponerse sobre el otro, en querer tener razón. La sombra de la vanidad, explicada en el libro de “Las claves Genéticas” de Richard Rudd, nos lleva por el camino de la amargura. Desde mi punto de vista, es imposible que una herramienta sea mejor que otra siempre, en todas la situaciones y para todas las personas. Cada sistema se aproxima de forma diferente a la naturaleza de cada persona. Luego, no es un sistema o herramienta lo que necesitamos, sino que necesitamos personas expertas en diferentes herramientas que colaboren entre ellas, y personas que integren todo este conocimiento.

Personas expertas en el arte de empatizar y entender la mente, el cerebro y el cuerpo humano, para poder facilitar el acceso a diferentes herramientas y que cada persona use para su propio auto-descubrimiento la que quiera. No desde la imposición. No sirve la guía tradicional condicionada por la mente. Necesitamos aprender sobre nuestro cerebro y nuestro cuerpo. Pones encima de la mesa herramientas, y de forma ética y honesta las explicas. ​Y dejas a la persona que escoja de forma libre la que quiera. No la condiciones. No la manipules. No le metas miedo.

Si coge una herramienta y sigue investigando por su cuenta, es correcto, porque es lo que la persona ha escogido. Si no coge una herramienta, déjala, no la obligues a usarla. Tiene sus motivos, muchas veces incoscientes. Es posible que esa persona necesite recorrer un camino diferente, y que posiblemente le lleve al mismo punto, a la misma herramienta que tú quisiste enseñarle, pero que no era el momento para esa pesona. Respeta su decisión. Y si eres un amigo auténtico, seguro que si se da una hostia por ir por un camino que no era correcto y vuelve a pedirte tu consejo, estate ahí para ayudarle de forma honesta y compasiva. Pero con compasión consciente, como dice Ken Wilber.

Para mí, desde mi propia experiencia, lo bonito es dejar libertad a la persona para que se exprese de forma única y escoja lo que esa persona sienta por su intuición. Esa intuición nace del cuerpo, no nace de la mente. Hasta que no pongamos la mente en su sitio seguirá tiranizándonos, porque nos creemos lo que pensamos.

https://www.youtube.com/watch?v=fuJyeOBTF_A

El camino dorado que hemos venido a vivir en esta vida

Una de las herramientas, de las muchas que hay, para auto-descubrir quién eres, y que he aprendido con mi mentor Alf Gauna , es el camino dorado del libro de las Claves Genéticas de Richard Rudd.

Lo que yo estoy aprendiendo con este libro es que no funciona solo con leerlo, al menos no para mí. Necesitas vivir y sentirlo. Identificarlo como parte de ti. Y este es un proceso solitario y largo, que pocos quieren hacer.

Cada persona tenemos un camino de aprendizaje en esta vida. Este camino inicia comportándonos desde nuestras sombras. Todos nos comportamos en base a nuestras sombras. Y es muy complejo darte cuenta de esto. Y es mucho más jodido admitir que nos comportamos desde la sombra, como se explica en el libro, con su manifestación represiva o reactiva. Necesitas aprender a poner la mente en su sitio, y reconocer el conocimiento que sale del cuerpo, y no de la mente.

El primer paso es darse cuenta que esa sombra está dentro de ti, de cómo percibes y actuas en la vida. La mayoría de la gente que lo lea probablemente lo lea como un cuento, como algo fantástico, que nada tiene que ver con ellos.

Otras personas puede que sí se identifiquen. Y algo que yo estoy aprendiendo es que te tienes que quitar los pájaros de la cabeza que con leerlo ya te conviertes en la persona que actúa según sus dones. Yo no lo siento así. No vale con leerlo. Necesitas vivirlo.

Como digo, es una herramienta, de las muchas que hay. Que funcione conmigo no quiere decir que funcione con todo el mundo. Cada uno que explore e investigue lo que mejor le funciona para ese auto-descubrimiento.

Eliminar todo lo que nos hace sufrir

No podemos eliminar de nuestra vida todo aquello que nos molesta o nos hace sufrir. Pero podemos aprender herramientas para poner nuestros límites y hacernos respetar.

En mi infancia, durante la fase de mi desarrollo emocional (de los 7 a los 14), tuve que convivir años en el colegio con un niño insufrible que me hacía la vida imposible. Y tuve que convivir con un profesor incosciente y agresivo.

Profesor que también tuve en la facultad de Matemáticas el primer año, y que en diciembre a todos los que suspendimos su examen nos dijo que nos olvidásemos de seguir en esa carrera. Yo había suspendido su examen.

Yo llegué a la universidad con un nivel de conocimientos que no se adaptaba al nivel que muchos profesores exigían. Salí con matrícula de honor del instituto antes de entrar en la universidad. Y me saqué el carnet de conducir durante el verano tan largo que tenía. Y con lo que gané en la vendimia me pagué la autoescuela. En la universidad, cuando no llegaba al nivel exigido, la respuesta muchas veces era que me buscase la vida. No te lo decían así porque no es correcto socialmente, pero en esencia ese era el mensaje. Si no había llegado con suficiente nivel era mi problema. Claro, era mi problema. No era problema del sistema educativo, sino que era mi problema.

Si hoy me encontrase a estas personas, pues me darían ganas de darles una gran hostia para seros sincera. Pero como socialmente esto no es correcto, pues les diría que me he convertido en una mujer increíble.

Que estudié matemáticas, con muchas dificultades pero lo hice. Que empecé a trabajar como becaria en una gran empresa antes de acabar la carrera, porque sabía que era mucho más sencillo entrar en una empresa a través de una beca que con un contrato indefinido, porque cuando no tienes experiencia laboral, la empresa no tiene una referencia tuya y no quiere arriesgarse.

Que hice un máster sobre teoría de la decisión para poder seguir de becaria donde trabajaba porque no podían hacerme contrato fijo. Que meses después me hicieron contrato fijo. Que aprendí muchísimo en un sector completamente desconocido para mí como era la seguridad de la información. Que sobreviví a un ERE de la empresa y no me echaron, porque tenía un salario bajísimo y la empresa echaba a la gente con mayores salarios. Que recibí un premio como persona que más ideas propuso en toda la división de la empresa. Que la división fue vendida a otra empresa y nos trasladaron a otras oficinas. Que me dejaron arrinconada en la empresa sin nada interesante que hacer ni aportar. Que las ideas que proponía no se escuchaban. Que dejé el trabajo para emprender un proyecto con un grupo de soñadores emprendedores.

Que me hice autónoma. Que fui profesora en una escuela de negocios. Que colaboré en escribir un capítulo de un libro para emprendedores. Que me fui a Brasil motivada por mi propia fantasía de hacer algo grande. Que en Brasil ejecuté el mayor proyecto de mi vida, dejando un gran recuerdo en toda la gente que me conoció. Que volví a Madrid y que sigo cumpliendo sueños.

Porque soy así, una luchadora que no se da por vencida. Y la vida ha ido presentándome personas maravillosas que me han ayudado a salir de muchas situaciones donde pensaba que no tenía salida. Siempre hay una salida. Pero necesitamos personas correctas, personas que nos quieran de forma genuina. Y aquí está la clave. Pocas personas nos quieren de forma genuina. ¿Te quieren porque sacan algo de ti? ¿Te quieren porque les resuelves sus problemas? ¿Por qué te quiere esa persona? Cada uno que haga la reflexión que considere sobre cada una de las personas que tiene en su vida.

No hace falta pegar a nadie. Solo necesitamos saber poner nuestros límites, hacernos respetar y seguir con nuestra vida.

Nuestro aprendizaje a través de ciclos a lo largo de nuestra vida

La vida sigue unos ciclos por un motivo. Y eso es lo que necesitamos aprender.

Muchas veces queremos saltarnos ciclos por impulsos de deseo, de poder, de avaricia. Otras veces renegamos de lo que ese ciclo nos tiene que enseñar.

Estar centrada y equilibrada adaptándote al presente que tienes ante ti es la clave, vislumbrando con calma posibles futuros, sin aferrarte al deseo que ocurran, sino solo aceptar que la vida siga su curso con normalidad. Mientras la vida sigue, tu vida no se para. Sigues formándote sobre los temas que a ti te interesan.

Pero no te saltes ningún ciclo. La divinidad los ha puesto ahí con un motivo. Que aunque no consigas entenderlo ahora, ya lo entenderás. Es el viaje de aprendizaje de nuestra alma en la tierra.

He escuchado muchas veces que solo conseguimos entender nuestro propósito al final de nuestra vida. Momento en que echamos la vista atrás y recordamos cada uno de los pasos que hemos ido dando. Al ver la historia completa es cuando vemos cuál era nuestro propósito, nos hacemos consciente de él. Eso es lo que yo he escuchado muchas veces.

¿Qué pasaría si echásemos la vista atrás de vez en cuando y no solo al final de nuestra vida?

¿Sólo echamos la vista atrás al final de año?

¿Sólo echamos la vista atrás cuando cumplimos años?

¿Valoramos todo lo que hemos aprendido hasta el momento presente?

¿Sabemos qué niveles de consciencia hay?

¿Sabemos en cuál de ellos estamos cada uno de nosotros?

Porque la forma en la que percibimos nuestra realidad depende de nuestro nivel de consciencia y del condicionamiento externo que recibimos continuamente. ¿Sabes cómo te afecta ese condicionamiento?

Sí hay otras formas de ser consciente de cual es tu propósito en la vida. Quizás parándote a reflexionar qué has estado haciendo hasta ahora. Pero pocas personas son las que se atreven a dar el salto para descubrirlo. En el fondo lo que yo siento es que nadie quiere cambiar nada, como dice U.G. Krishnamurti.

Una gran mujer ejemplo de vida

Una tarde compartida con amor, con plena atención, sin distracciones, estando en ese momento mágico, escuchando la increíble historia de vida de mi abuela María.

Una mujer que ha vivido una vida durísima de sacrificio y lucha. Donde ha tenido que sufrir el yugo de muchas personas que no han respetado sus decisiones.

Ken Wilber habla sobre la compasión ciega:

“La compasión ciega se arraiga en la creencia de que todos estamos haciendo lo mejor que podemos. Cuando nos impulsa la compasión ciega, cuando les dejamos pasar mucho a otros, excusando su comportamiento y haciendo pasar por agradables situaciones que requieren un contundente “no”, una expresión inconfundible de desagrado, plantarse o mantener firmemente nuestros límites… todas estas cosas pueden, y a menudo deben hacerse por amor, pero la compasión ciega mantiene el amor demasiado manso, condenado a usar solo su cara amable.

La compasión ciega es bondad enraizada en el miedo, y no solo en el miedo a la confrontación, sino también el miedo a no ser una persona buena o “espiritual”. “

Una mujer que para mí es un ejemplo de vida. Es una vida que para muchos sería difícil de creer por parecer un cuento o una novela. Como ella misma dice “una cosa es contarlo y otra es vivirlo”.

La película “Basada en hechos reales” de Roman Polanski tiene una frase que me dejó impactada: “No puedes escribir ficción. A la gente solo le interesa leer sobre la realidad, porque es la realidad que conocen la que creen” ( creo recordar que era así, o al menos esa es la esencia que a mí me quedó y me impactó ). ¿Quizás sea una película auto-biográfica? ¿Juzgamos a las personas de la misma forma que en esta película? ¿Criticamos, presionamos y destruimos a las personas igual que en esta película? ¿Quizás pensamos que compartir nuestra historia inocentemente haga que los demás nos comprendan? ¿Creemos que al dejar visibles nuestras heridas nos entenderán o quizás nos juzgarán? Yo siento que nadie quiere cambiar nada, y cada uno ve lo que le interesa.

La vida de mi abuela es de ella, y sólo de ella. Es su privacidad. Y solo ella es quien decide si quiere o no compartirla con quien a ella le de la gana. Ella sabe de sobra quiénes son las personas que la quieren y la respetan, y quienes no.

Aspiro a aprender a vivir y envejecer con la sabiduría que ella tiene, una sabiduría que solo te enseña una vida de coraje, lucha, tesón, y sobre todo una vida sencilla y discreta, con los pies en la tierra.

El tiempo que nos quede para compartirlo juntas espero poder compartir muchas más tardes tan bonitas como esta, porque al final eso es lo que nos queda, la historia de nuestra vida transmitida a nuestras futuras generaciones. Son estos ejemplos de vida los que nos transforman.

Mi abuela no sabe leer, porque no tuvo una profesora comprensiva que la enseñaba, y tuvo que dejar el colegio. Este texto no lo podrá leer. Pero no importa. Ya le dije en persona lo que siento por ella, que la quiero, la creo, la respeto y la apoyo en sus decisiones.

Te quiero abuela María.

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Cómo tratamos a las personas, y la economía de las caricias

Alex Rovira es un comunicador que sigo desde hace tiempo. En 2011 lo conocí en persona en una de sus conferencias que me motivaron a escribir “Si crees que no puedes conseguirlo, espera y aprende de estas historias“.

Hace algunos meses encontré por casualidad uno de sus vídeos, en los que habla sobre “la Economía de caricias, el efecto Pigmalión, la gestión de los equipos“.

Tengo una mente que crea y piensa en forma de mapa mental. Y ese proceso creativo para mí es como meditar, o estar en mi elemento, como dice Sr Ken Robinson.

Mi mente ha construido sobre el contenido del vídeo de Alex Rovira el mapa mental que comparto en esta publicación.

Comparto en 2 tipos de formato el archivo:
– Formato de imagen .png.

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

– Formato PDF que se puede abrir por ejemplo con el software libre GhostScript.

Como_tratamos_a_las_personas

 

Como sugerencia compartir que existe el software libre para crear mapas mentales FreeMind.