¡Mira arriba!

Un post para mi amiga Mª Dolores Novillo. 

Estaba convencido de que era un gran profesional. Él sabía que lo era pero aquel puesto tan atractivo ahora se le antojaba un error. El proceso de selección había sido muy duro pero sorprendentemente el cazatalentos le llamó al día siguiente y le dijo aquello de “Felicidades: has sido seleccionado para el puesto”.

Ahora estaba en su nuevo despacho, había comenzado ese mismo día y la mañana había sido muy intensa. 3 reuniones casi seguidas, muchas palmadas en la espalda y frases que le aterrorizaban: “Que bien que te han contratado”, “Confiamos tanto en ti” y sobre todo “Con las de cosas que hay por hacer en tan poco tiempo”.

Con toda la planta casi desierta los últimos rezagados le saludaron a través de los cristales con cara de solidaridad forzada pero él estaba sencillamente aterrorizado. El nuevo jefe parecía simpático y competente. Ya se tomaría las cervezas otro día.

El último en salir fue un jefe de proyecto muy mayor, al que todos llamaban “Yoda” debido a su apariencia (casi 60 años, bajito, poco pelo pero muy blanco) y a su forma pausada de explicarse. Estaba a punto de jubilarse y parecía que se tomaba las cosas con calma, quizás demasiada. Yoda vio la expresión del hombre y antes de abrir la puerta para irse se acercó al despacho, pasó sin llamar y se sentó en una de las sillas de cortesía enfrente de su nuevo y casi tembloroso jefe.

Le miró a la cara y con calma (y sin esperar invitación) comenzó a hablar:

“Una vez, un joven grumete se enroló en un barco pesquero. Quería ser capitán aunque era muy joven para ello. Decidió que siendo grumete aprendería y decidió esforzarse al máximo. Los primeros días fueron buenos: el tiempo era bueno y se dedicó a limpiar el barco y a hacer todo lo que decían los compañeros. Sonreía mientras fregaba la cubierta o se subía al mástil… al cuarto día se comenzó a estropear el tiempo y una gran tormenta se desató en medio del océano. El grumete estaba en ese momento en el palo mayor, en lo mas alto, atando la bandera… el barco se estremeció por un momento y el grumete se asió con todas sus fuerzas al palo. El pánico se apoderó de él mientras sus compañeros le gritaban que bajase sin miedo. Él no les escuchaba y solo temblaba intentando no marearse respirando de aquella forma.

Pasados unos minutos se escuchó la voz del capitán. Solo le dijo. ¡Grumete: mira al cielo. Respira un momento y mira al cielo!. Todos los demás guardaron silencio. El grumete se quedó totalmente alucinado y cerró los ojos muy fuerte mientras aquellas palabras resonaban en su cabeza… al final decidió que lo mejor era probar: respiró muy profundamente.. contó hasta tres y luego miró al cielo. Para su sorpresa vio que en medio de la tormenta había un pequeño claro circular por el que se veía la luz del sol y unas nubes mucho menos amenazantes. Se quedó casi un minuto mirando aquello, se calmó y comenzó a bajar hasta la cubierta entre los aplausos de los compañeros y la sonrisa del capitán”.

Fuente: CC Nevit Dilmen - Wikipedia

Nuestro hombre escuchó absorto el relato y cuando quiso responderle, Yoda le hizo un signo para guardar silencio. Él le obedeció y solo dijo: “Mira al cielo”. Se levantó y sin decir nada mas salió del despacho y se marchó al bar de enfrente con los demás.

Nuestro hombre, respiró, miró al cielo, comprendió su situación, comprendió que era él quien mas presión se estaba metiendo y que era él su peor enemigo para desarrollar su trabajo y aprender con su equipo; de sus fallos y de sus aciertos. Sonrió mientras miró por la ventana a los demás entrando en el bar.

Esa noche, pese a ser muy raro en él, nuestro hombre no se llevó el portátil a casa. Se puso la chaqueta y se bajó al bar. Pagar la primera ronda parecía una gran forma de empezar aquella nueva etapa de su carrera.

Esta entrada ha sido escrita por Marty Mallavibarrena, bloguero enamorado de las Tecnologías de la Información y Comunicación (TIC). Gracias Marty !!

Si crees que no puedes conseguirlo, espera y aprende de estas historias

Hace tan sólo unos días tuve la gran suerte de asistir a una conferencia de Alex Rovira. Me pareció una persona excepcional, extremadamente cercana.

En la conferencia habló de dos historias realmente increíbles que he querido dejar aquí y que más personas las puedan conocer.

La primera de ellas es la de Helen Keller. Helen cuando era tan sólo un bebé con 19 meses sufrió una grave enfermedad que la dejó ciega y sorda. Esto hizo que su desarrollo para comunicarse se paralizase, con la frustración que eso provocaba en la niña. Sus familiares la veían como una niña incontrolable. Unos años después, la que sería su profesora y amiga inseparable Anne Sullivan, le enseñó a leer y comunicarse con los demás, y a controlar su mal genio. Comenzó a enseñarle cómo vibraban las palabras en las yemas de sus dedos. Anne cogió la mano de Helen y la puso sobre su boca mientras la otra mano de Helen tocaba el agua. En ese momento Anne comenzó a pronunciar la palabra “agua” una y otra vez hasta que Helen entendió que lo que tocaba se correspondía con una vibración en las yemas de sus dedos. Enseguida la mano de Helen buscó la hierba y comenzó a moverse queriendo saber cómo se decía. Entonces Anne pronunciaba la palabra “hierba” una y otra vez. De este modo le enseñó todo el vocabulario que la técnica le permitía.

Tiempo después comenzó a enseñarle con golpecitos sobre la palma de la mano de Helen. Helen aprendió el lenguaje Braille, fue a la Universidad de Radcliffe y se graduó con honores. Publicó su primer libro en 1902, “La Historia de Mi Vida”. Años más tarde se dedicó a ofrecer charlas por todo el mundo contando sus experiencias.

La segunda historia es la de Dick Hoyt, un ex militar estadounidense de 69 años, hoy reciclado en profesor, protagoniza junto a su hijo Rick, de 47 años, una de las demostraciones de superación más increíbles de la historia.

Rick nació con el cordón umbilical enrollado en el cuello y la falta de riego al cerebro le provocó una parálisis cerebral, lo que le impide hablar, andar, manipular, moverse libremente, coordinar de manera adecuada manos y brazos. Los médicos diagnosticaron que el niño estaría en estado vegetal de por vida. Sus padres no se resignaron e ignoraron el diagnóstico de los médicos. No renunciaron a que tuviera un papel activo y autónomo en su vida. Ellos le hablaban y le enseñaban cómo se llamaban las cosas de su alrededor. No tenían respuesta de su hijo pero ellos seguían enseñándole todo lo que ellos podían. Le educaron igual que a sus otros hijos.

A los 12 años fue cuando Rick pudo expresarse por primera vez gracias a un programa informático especial que interpreta los movimientos de la cabeza y los traduce en palabras con las que construye frases. También fue mérito de los ingenieros de la Universidad Tufts, que reconocieron que el sentido del humor que manifestaba Rick indicaba inteligencia. A sus 12 años Rick fue capaz de aprender a usar ese ordenador especial para comunicarse mediante los movimientos de la cabeza. Las primeras palabras que logró escribir fueron «¡Vamos, Bruins!», un grito de ánimo para su equipo local, por lo que su padre comprendió que era un amante del deporte y decidió embarcarse con él en una peculiar aventura para realizar los sueños de su hijo: entrenar y competir juntos en maratones, triatlones y grandes desafíos físicos, llevándolo como un adulto lleva a un bebé en su carrito.

Con el ejemplo de su padre, Rick ha visto de primera mano cómo es posible lo aparentemente imposible, cómo la fuerza del amor y la voluntad de mejorar ganan la partida por goleada a la resignación y a la apatía.

Conocidos como el «Equipo Hoyt», Dick y Rick hicieron juntos su primera carrera en 1977. Desde entonces y hasta hoy han participado en más de mil competiciones, incluidas más de 200 triatlones (6 de las cuales fueron competiciones Ironman, que consisten en concluir una maratón completa —es decir, cerca de 44 kilómetros de carrera—, junto con 180 kilómetros en bicicleta, a los que hay que añadir 4 kilómetros a nado; todo seguido, una prueba tras otra). A su palmarés se añaden 20 duatlones y 64 maratones, incluidas 24 maratones de Boston consecutivas.

Es impresionante ver cómo el padre, Dick, de casi 70 años, lleva a Rick, de 47 años y cerca de 70 kilos de peso, en una silla especial acoplada a su bicicleta, lo arrastra en un bote cuando nada o lo empuja en una silla de ruedas adaptada cuando corre. Es difícil llegar a entender cómo un hombre a tal edad tiene la energía para culminar una competición tan dura como es la Ironman mientras carga con el peso de su hijo y de los dispositivos necesarios para ello; además ha obtenido unos registros asombrosos.

Gracias al ejemplo de su padre, Rick estudió, acabó el bachillerato y se licenció en Educación Especial por la Universidad de Boston. Actualmente vive una vida autónoma en su propio apartamento y es un profesional que trabaja en el Boston College.

Doy gracias a Alex Rovira por descubrirme estas increíbles historias. Espero que no dejen indiferente a nadie. Os dejo un vídeo sobre la historia del Equipo Hoyt.

Introducción a la PNL, Programación Neuro-lingüística

Cuando Mª Dolores me propuso escribir esta entrada, no era el mejor momento en mi agenda, pero las ganas y la pasión que me invadía, fueron mucho mayores que los posibles inconvenientes y la suerte de malabares a realizar con el tiempo.

La Programación Neuro-lingüística es un sistema, un modelo, un conjunto de herramientas útiles para descubrirnos y descubrir a las personas con las que nos relacionamos.

Basado en el análisis de la comunicación y de los procesos por medio de los cuales construimos nuestros pensamientos y en definitiva nuestra parcela de realidad, nos permite hacernos conscientes de nuestras habilidades y las de los otros, para generar cambios e introducir mejoras que nos acerquen a relaciones saludables y en sintonía.

La programación Neuro – lingüística es un camino sin retorno que conduce al crecimiento personal, por el que se recomienda transitar sin prisa, con paso firme y disfrutando de las delicias de vivir con todos los sentidos abiertos de par en par.

Es un sendero que no está exento de sorpresas, por el que si tu quieres, tendrás ocasión de saborear el delicado aroma de las cosas que son esenciales, siempre que tu objetivo a largo plazo sea alcanzar la plenitud por la vía del conocimiento, con el espíritu inquieto y humilde del que se define como aprendiz del fascinante oficio de vivir.

Como sucede con los guisos cocinados a la usanza tradicional, en vasija de barro y sobre una cama de leña ardiente, su seductor aroma penetra delicadamente, acompasado por la sinfonía del crepitar del fuego, mientras esperas a que el tiempo hable con su lenguaje críptico, en una actitud paciente y confiada, con la certeza de que el solo hecho de contemplar la imagen, ya te enriquece.

La programación Neuro – lingüística es un arte en el que todos podemos ser diestros, si tenemos la voluntad de serlo. Es mágica, por que te permite abrir tus sentidos para que descubras que la vida también lo es. La programación Neuro – lingüística es, en definitiva, un compromiso personal, en el más amplio sentido de la palabra, en el que no hay cabida para excusas y aplazamientos.

En el libro “PNL para principiantes”, Salvador A, Carrión, nos sugiere iniciarnos en estas prácticas de forma secuenciada y sencilla. En un alarde de la generosidad que le caracteriza, el Maestro nos desvela en cada página, los secretos que componen este “mapa del tesoro”, señalando sobre él, la ruta mas amable para conseguir llegar a buen puerto en nuestra particular singladura.

PNL para principiantes es sin lugar a dudas un buen punto de partida. Es el “faro” que pondrá luz en tu camino, proporcionándote la necesaria perspectiva, para que puedas atisbar en un horizonte más amplio la verdadera dimensión de las cosas, mostrándote el lugar exacto en el que se encuentra la ruta más segura, salvando los obstáculos.

Esta entrada ha sido escrita por Marta Sánchez Suricalday, formadora en PNL, profesional de formación, selección y desarrollo de Recursos Humanos. “Vivir la PNL como un compromiso personal sin excusas ni aplazamientos”. Marta fue profesora mía en varios cursos de PNL y me aportó muchísimo. Gracias Marta !!

Don Quijote era un gran líder, loco, pero líder

Juan Carlos Cubeiro, presidente de la consultora de recursos humanos Eurotalent, es autor del libro En un lugar del talento. Un ensayo sobre liderazgo que toma a Don Quijote como ejemplo. De este libro extraemos estos quijotescos consejos.

Capítulo I. De cómo el líder debe perseguir un ideal

Si en 1605 el espíritu de superación era importante, no digamos en 2011. Los ideales son la sal de los seres humanos, y en esta crisis más que nunca. “Don Quijote nos enseña que sin ilusión, sin proyectos, sin retos, no podemos seguir adelante. Los sueños son motores de las mejores iniciativas. No hay que pensar tanto en el corto plazo: seguir un sueño e implicar a un equipo en él es marcar pautas para crecer”, señala Cubeiro.

Capítulo II. La aventura de la serenidad y la confianza

Esta enseñanza quijotesca cobra cada vez más importancia. Es cierto que Don Quijote tiene arrebatos de cólera y pasión, pero “es una persona que está muy centrada en su hidalguía, es muy tranquilo”. Lo que Unamuno llamaba la quijotización de Sancho es un ejemplo del contagio de esa confianza, la misma serenidad que debe saber transmitir un buen líder.

Capítulo III. La batalla de la adaptación

Juan Carlos Cubeiro, lector infatigable, inventó hace unos años la palabra flexeverancia. Es la suma de flexibilidad y perseverancia, dos valores que también están presentes en el personaje cervatino. “En una empresa es vital perseverar en los valores y objetivos que son el pilar de una organización, como insiste Alonso Quijano. Para lo demás, flexibilidad, como predica el caballero manchego, que incluso deja que a veces sea Rocinante el que elija el camino”.

Capítulo IV. De cómo cultivar la iniciativa

Cada líder empresarial no sólo debería trabajar con la innovación como bandera, sino generar un contexto en el que los miembros del equipo propongan nuevas ideas.

Capítulo V. Que trata de la virtud de saber valorar

Un líder debe saber reconocer la actitud y la aptitud de quienes trabajan con él.

Capítulo VI. De lo que la confianza puede obrar

La confianza en el otro también está presente en las andanzas del Quijote. “Muchos capítulos son auténticos tratados de lo que hoy llamamos inteligencia social o inteligencia interpersonal”, explica Cubeiro. Don Quijote siempre influye. Le apalean, provoca burlas, pero también ternura. Hay al menos unos 600 personajes que tratan con el hidalgo manchego, “y a ninguno deja indiferente; la mayoría queda fascinado por su carisma, el mismo que ha de tener un líder”.

Capítulo VII. Sobre la autoridad moral

Influir en los demás por autoridad moral no es fácil. A menudo se impone la autoridad formal, la que imprimen los galones. “Estos valen cada vez menos –reflexiona Cubeiro–. Valen para la obediencia, para el miedo, pero la autoridad moral es la puerta de la credibilidad, ese intangible que hace que las personas te sigan porque quieren”. Don Quijote estaba loco. Tal vez. Pero logró implicar e ilusionar a Sancho Panza en un proyecto común.

El artículo completo de la Expansión se puede leer aquí.

Vivir es un asunto urgente

Uno de los libros que más me ha gustado de Mario Alonso Puig se llama “Vivir es un asunto urgente”.

Leyéndolo me he visto reflejada en muchas situaciones en las que he hablado por ejemplo con el corazón. Parece ser que en el mundo en que vivimos cada vez más deshumanizado, si alguien habla desde el corazón es un “blando” o “inocente” como alguna vez me han dicho.

En el libro se dice que cuando hablas a una persona con palabras que salen de la boca, éstas sólo llegarán a los oídos de la persona que escucha, pero que si las palabras salen del corazón, entonces llegarán al corazón de quien las escucha.

Nos anima a que nuestro punto de referencia no sea nuestra supuesta inteligencia o conocimientos, sino la fuerza de nuestros compromisos. Una persona nunca fracasará si tiene una determinación por triunfar suficientemente grande.

En una ocasión le preguntaron a Albert Einstein sobre lo que haría si le dijeran que la Tierra iba a ser destruida en 60 segundos. Él contestó que emplearía los primeros 59 segundos en hacerse una pregunta y el segundo restante en contestarla.

¿Qué preguntas nos hacemos cada uno de nosotros?

Las preguntas nuevas abren en nuestras conciencias espacios nuevos que explorar que nunca nos habríamos imaginado.

Os dejo con una historia que se cita en el libro y que parece ser que se transmite generación tras generación en el pueblo de los indios navajos en Nuevo Mexico:

Mi interior es un campo de batalla. Por una parte el águila majestuosa, todas sus acciones están llenas de verdad, de bondad y de belleza. El águila que vive en mí vuela por encima de las nubes y aunque a veces baja a los valles, siempre deposita sus huevos en la cima de las altas montañas. Pero dentro de mí también vive un terrible lobo, él representa mis bajezas, se sustenta sobre mis propias caídas y justifica su presencia cuando dice que él también es parte de mí. El águila y el lobo luchan por extender su dominio a mis entrañas. ¿Quién ganará esta gran batalla?, aquel a quien yo cada día alimente.